GUIA DE LECTURA
LOS ACTOS FALLIDOS
Cuál es la novedad que introduce el psicoanálisis en relación a las operaciones fallidas.
Qué significa que los actos fallidos tienen un sentido.
A qué se denomina acto psíquico.
Por qué los actos fallidos son actos psíquicos.
El acto fallido es el resultado de qué proceso.
Qué diferencia puede establecer entre actos fallidos y actos casuales o sintomáticos.
Cuáles son los distintos modos en que se presentan los actos fallidos.
Qué relación puede establecer entre esta formación del inconciente y la represión.
A qué se llama intención perturbada e intención perturbadora.
Qué relación existe entre la intención perturbada y la intención perturbadora.
Cuál es la condición para que se produzca un desliz o acto fallido.
Qué otro modo de vínculo hay entre las dos intenciones que no está relacionado con el contenido
Por qué el olvido es un fallido, entendiendo esto como resultado de un conflicto.
Qué propone el psicoanálisis para descubrir la tendencia perturbadora.
Qué nombre da Freud al responsable del acto fallido.
Qué consecuencias se extrae de considerar la multivocidad de un fallido.
Por qué es necesario el análisis con la persona en cuestión para descubrir el sentido.
Según Freud, qué es lo que causa los síntomas neuróticos.
Qué significa que hay tendencias eficaces sin que se sepa de ellas.
Qué concepción del olvido y del recuerdo se desprende del texto.
Cómo se relaciona el olvido con la defensa del displacer.
PSICOPATOLOGIA DE LA VIDA COTIDIANA. –Olvido de nombres propios
Cómo explica Freud el mecanismo psíquico del olvido.
A qué llama nombres sustitutivos.
Qué es el desplazamiento y cómo se produce.
Qué mecanismo se pone en juego para que se produzca el olvido.
Cuáles son las condiciones del olvido de un nombre propio seguido de recuerdo erróneo.
A qué se denomina asociación externa.
Qué tipo de relaciones se establecen entre el nombre olvidado y los sustitutos.
Cuáles son los pensamientos reprimidos en el olvido de Signorelli.
Dónde ubica la emergencia de lo reprimido.
A partir de qué es posible emprender el análisis del olvido de un nombre propio.
LOS RECUERDOS ENCUBRIDORES
Qué concepción hay implícita en relación al recuerdo.
Por qué se olvidan los primeros años infantiles.
Qué contradice la hipótesis de que se recuerda lo importante.
Por qué motivo se recuerda aquello que es considerado nimio e indiferente.
A qué se llama recuerdo encubridor y qué relación puede establecer entre éste y el olvido de nombres propios seguido de recuerdo erróneo.
Por qué es olvidado lo importante y conservado lo indiferente.
Qué fuerzas psíquicas se ponen en juego en los recuerdos de este orden.
A qué llama Freud transacción.
Cómo se enlazan los recuerdos sustitutivos con el suceso de referencia.
Cuál es el proceso descubierto en los recuerdos encubridores que también se encuentra en los síntomas neuróticos.
Cómo se llama el mecanismo por el cual una representación asume la intensidad psíquica proveniente de otra representación.
Qué relación establece entre el material psíquico de la neurosis y la amnesia que recae sobre los primeros años de la infancia.
Qué características de un recuerdo dan lugar al análisis del mismo.
Qué relación hay entre el recuerdo encubridor y la fantasía.
Qué satisface la fantasía.
Qué caracteriza a la fantasía para motivar su represión.
Qué dice Freud acerca de la autenticidad del recuerdo infantil.
Caracterice al recuerdo encubridor.
Qué posición toma Freud respecto de la fidelidad histórica.
CONTENIDO MANIFIESTO E IDEAS LATENTES DEL SUEÑO
Qué relación puede establecer entre los actos fallidos y los elementos del sueño.
Cómo se deduce el sentido oculto del sueño.
A qué se denominan representaciones sustitutivas en el sueño.
Cuáles son las reglas esenciales para la interpretación de un sueño.
Por qué no es importante la medida ni el grado de seguridad con que se recuerda un sueño.
Cuál es el obstáculo con que se tropieza en la labor de interpretación y a qué fines obedece.
Qué regla se impone al soñante para hacer posible el desciframiento del sueño.
Qué consecuencias se desprenden de la variabilidad de la resistencia.
Por qué los sueños razonables y nada confusos son los más deformados.
A qué se llama contenido manifiesto y contenido latente del sueño.
Qué relaciones se establecen entre el contenido manifiesto y el contenido latente.
CONFERENCIA 11. EL TRABAJO DEL SUEÑO
A qué llama Freud trabajo del sueño.
A qué llama trabajo de interpretación.
En qué consiste la desfiguración en el trabajo onírico.
Hay desfiguración en los sueños infantiles. Cómo lo explica.
Cuál es la primera operación del trabajo onírico, qué la produce.
Qué recursos utiliza el trabajo del sueño para condensar los pensamientos que se presentan.
Qué es la censura.
Qué relación puede establecer entre la condensación y la censura.
Cuál es la segunda operación, caracterice.
Qué relación puede establecer entre desplazamiento y censura.
Cuál es la tercera operación del trabajo onírico. Características y ejemplos.
Por efecto de qué función psíquica se presenta la duda en el relato del soñante.
Qué articulación establece Freud entre el trabajo del sueño y el lenguaje.
La cuarta op. del trabajo del sueño cómo se denomina y qué función cumple.
Fuera del trabajo del sueño qué queda.
Qué relación puede establecer entre la formación del sueño y la formación de los síntomas neuróticos.
EL MALESTAR EN LA CULTURA
CAP. 1
Qué es el sentimiento oceánico y cómo está relacionado con la religión.
Qué relación establece Freud ente el sentimiento oceánico y los límites del yo.
Cómo explica la génesis del yo.
Qué características tiene el yo para Freud.
Qué fenómenos patológicos y otros no patológicos dan cuenta de la pérdida de los límites del yo.
A qué fase del desarrollo yoico pertenece el sentimiento oceánico.
Cuál es la condición humana de la que se deriva el sentimiento oceánico.
Hacia qué vías deriva el desamparo infantil.
EL MALESTAR EN LA CULTURA
CAP. 2
Cómo se representa el hombre a la Providencia.
Por qué Freud considera infantil esta manera de representación.
Qué relación encuentra entre Ciencia Arte y Religión.
Qué clases de calmantes menciona Freud, a los que recurre el ser humano para soportar la vida.
Qué fines y propósitos persiguen los hombres en la vida.
Con qué principio de funcionamiento psíquico se relaciona la felicidad.
Explique qué entiende por principio del placer.
Cómo explica Freud la cuestión de la felicidad y qué relación establece entre su consecución y la constitución psíquica.
Por qué el propósito de ser feliz está en pugna con el orden del Universo.
Cuáles son las fuentes del sufrimiento humano.
Cuáles son los diferentes modos de evitar el sufrimiento. Qué relación encuentra entre los diferentes métodos y la vida instintiva.
Por qué cree que ningún recurso permitirá alcanzar la felicidad total.
EL MALESTAR EN LA CULTURA
CAP.3
Cuál es la actitud del hombre frente al sufrimiento de origen social y por qué.
Por qué las Instituciones son una fuente de sufrimiento.
Cuál es la indomable naturaleza que impide evitar el sufrimiento.
De dónde proviene la hostilidad contra la cultura.
Por qué cae el ser humano en la neurosis.
Defina Cultura y a qué fines sirve.
Cuáles son los primeros actos culturales.
A qué llama Freud “dios con prótesis”.
En qué condición ingresa cada ser humano al mundo.
Qué quiere alcanzar el hombre con la adquisición de bienes.
Qué otras manifestaciones de cultura se pretenden de una sociedad.
Qué importancia atribuye al orden, la limpieza y la exigencia de belleza.
Qué lugar tienen en la cultura las producciones científicas, artísticas e intelectuales.
Cómo explica Freud, el surgimiento de la cultura.
Relacione con el mito presente en Tótem y Tabú.
En base a qué renuncia se establece la cultura.
Cuál es la sustitución que se pone en juego en el paso hacia la cultura.
Cuál es la analogía entre el proceso de la cultura y la evolución libidinal.
Como relaciona el rasgo de carácter con lo cultural.
Qué es la sublimación y cómo se relaciona con la cultura y la satisfacción pulsional
EL MALESTAR EN LA CULTURA
CAP 4
Qué actitud en relación al prójimo representa un paso hacia la cultura.
Con qué motivo se constituye la familia.
Qué rige la vida en sociedad.
Por qué el amor es uno de los fundamentos de la cultura.
Por qué amar expone al hombre a experimentar sufrimiento.
A qué llama amor coartado en su fin.
Cuál es el divorcio entre amor y cultura.
Qué paradoja encuentra entre amor y cultura.
De dónde sustrae el hombre la libido que consume para fines culturales.
Qué prohibiciones y restricciones a la sexualidad impone la cultura.
EL ESTADIO DEL ESPEJO
El estadio del espejo, sobre qué función psíquica da cuenta.
Qué diferencia a la cría humana del chimpancé.
Cuál es la conducta del niño frente al espejo.
Qué es el estadio del espejo y entre qué edades se observa.
Qué mecanismo interviene en el estadio del espejo.
A qué se llama identificación.
Cuál es la condición en que se encuentra el infans al momento de producirse la asunción de su imagen.
Cuál es la discordia a la que se refiere Lacan.
Por qué Lacan dice que en esta asunción el sujeto se adelanta.
Qué entiende por Gestalt.
Qué significa que una Gestalt es capaz de efectos formativos.
Qué lugar tiene la insuficiencia orgánica en la captación de la imagen en el espejo.
Cuál es la función del estadio del espejo.
Por qué cree que es necesario para el hombre establecer una relación entre el organismo y la realidad.
A qué llama prematuración específica del nacimiento en el hombre.
Explique: “el estadio del espejo va de la insuficiencia a la anticipación”.
Qué entiende por imagen fragmentada del cuerpo y cuál es la contrapartida de esta imagen.
Dónde se manifiesta esta imagen fragmentada.
Qué características adquiere el yo a partir del estadio del espejo.
A qué se denomina “yo social”.
Qué inaugura la identificación con la imagen del semejante.
Todo saber humano está basado en la mediatización por el deseo del otro, qué consecuencia se desprende de esta afirmación.
A qué se llama narcisismo primario.
Por qué se dice que el yo se caracteriza por su función de desconocimiento.
Cuál es la condición del ser humano que posibilita el establecimiento del estadio del espejo.
Qué relación puede efectuar entre esta condición y el sentimiento oceánico a que hace referencia Freud en “El malestar en la cultura”.
Explique cómo se forma el yo y cuáles son los efectos y características de su constitución.
Como resultado de qué proceso explica Lacan el desencadenamiento de la agresividad hacia el otro.
ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE EL CONCEPTO DE LO INCONCIENTE EN PSICOANALISIS
Freud hace una primera distinción entre conciente e inconciente que denomina descriptiva, cuál es la definición de estos conceptos según esta clasificación.
A partir del experimento de la hipnosis surge otra definición de inconciente basada en un punto de vista dinámico, cuál es.
Cómo una idea inconciente puede tornarse eficaz.
Diferencie ideas preconcientes de inconcientes.
Qué consecuencia se desprende del descubrimiento de ideas inconcientes.
Cómo se denomina la fuerza que excluye las ideas inconcientes de la conciencia.
Cómo explica Freud el proceso de la formación de los sueños.
A qué se llama restos diurnos.
Explique: “el valor de lo inconciente como elemento indicador sobrepasa extraordinariamente su importancia como cualidad.
CUALIDADES EPECIALES DEL SISTEMA INCONCIENTE
A qué se denomina transacción.
Caracterice el sistema inconciente.
Caracterice los procesos del sistema preconciente.
ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL YO
Según Lacan, cuál es la función del yo en relación con la realidad.
Por qué el conocimiento humano es paranoico.
Qué diferencia el objeto de las necesidades del animal del objeto del conocimiento del hombre.
La imagen corporal tiene una existencia autónoma propia como lo evidencian los síntomas histéricos que siguen el patrón de cierta anatomía imaginaria. Qué leyes rigen estas formaciones.
Cuál es el poder formativo de la imagen en los animales.
Qué diferencia la actitud del niño de la del chimpancé frente a su imagen reflejada en un espejo.
Cuál es el trasfondo orgánico sobre el que aparece el júbilo ante la visión de la imagen corporal completa.
Cómo articula las nociones de yo-ilusión de unidad-deseo-angustia.
Qué es el fenómeno de transitivismo
Por qué la agresividad es característica de la identificación narcisística
Qué relación se establece entre el hombre y las máquinas.
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EL SIGNO
Por qué Saussure considera el lenguaje inclasificable.
Cuál es el objeto de la lingüística. Explique.
A qué llama habla.
Cuáles son los elementos de la lingüística.
A qué denomina arbitrariedad del signo.
En la lectura de Saussure hay entre el significante y el significado una línea horizontal, qué valor adquiere y para qué.
A qué e refiere Saussure cuando habla de relación positiva y negativa.
Qué son los sintagmas.
Qué es lo innovador del psicoanálisis según Lacan, en relación a la lingüística de Saussure.
Para el psicoanálisis, qué función cumple la línea que hay entre el significante y el significado.
Cuál es la arbitrariedad del significante.
“EL POETA Y LA FANTASIA” S. FREUD
1) Qué dice Freud de los poetas?
2) Qué relación podrías establecer entre el poeta y el niño?
3) Qué diferencia encontrás entre el juego del niño y la fantasía en el adulto?
4) El poeta se apoya en ciertos apuntalamientos del lenguaje, cuáles son?
5) A qué llama Freud sueños diurnos?
6) A qué juega el niño y porqué se avergüenza el adulto de sus fantasías?
7) Qué interpretas de esta frase: “fantasean solo los insatisfechos”
8) Qué entendés por deseos insatisfechos?
9) Cuáles son los tiempos de la fantasía?
Qué relación hay entre la fantasía y el sueño?
Qué relación hay entre el yo y el héroe de las novelas?
Dónde se inspira el poeta en sus creaciones artísticas?
A qué llama Freud placer estético y placer previo?
SUBLIMACION
1) Qué relación hay entre sublimación y actividad artística?
2) Qué quiere decir que la sublimación es un tipo particular de destino pulsional?
3) A qué llamamos sexualidad?
4) Definí zona erógena
5) Cómo define Freud la pulsión?
6) 1º y 2º modelo pulsional
7) Qué relación establece Freud entre pulsión y sexualidad humana?
8) La patología psíquica es el resultado de que lucha, ejemplos.
9) Cuál es la relación de la represión entre la cultura y las pulsiones?
10) A qué texto sagrado recurre Freud para referirse a la represión y porqué? Desarrollarlos.
11) Qué relación podés establecer entre derivación, desvío y sublimación?
12) Qué diferencia hay entre sublimación y síntoma?
13) Cuáles son las características del goce de la sublimación y del síntoma?
lunes, 13 de abril de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
Teórica Nro. 7
14 – 05 – 2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO
Lo que vamos a trabajar hoy, tiene que ver con temas que ya han leído así que no van a resultar completamente nuevos. Partiendo de una definición que a nosotros nos interesa que tengan en claro, que es que lo que llamamos inconsciente, es decir lo que llamamos la estructura que determina la explicación de nuestros actos, este sistema o estructura, este inconsciente decimos que está estructurado como un lenguaje. Decir que el inconsciente esta estructurado como un lenguaje, no lo equipara al lenguaje, sino que, no hay inconciente sin el lenguaje. Esto implica entonces, que el lenguaje y la estructura del lenguaje le permiten a este sistema inconsciente manifestarse, de forma tal que nosotros podemos acceder a esa “otra escena” que para la conciencia está irremediablemente oculta o perdida. Esta otra escena, la otra escena del inconsciente, implica este sentido oculto, esta significación a descifrar y eso solo es posible por que el lenguaje otorga la posibilidad de acceder a sus significaciones. Entonces el deseo en tanto deseo inconsciente, el deseo para acceder a un nombre, por decirlo de alguna forma, necesita del lenguaje. Freud trabaja fundamentalmente este hecho a partir de la hipótesis central que arma todo un extenso libro de su obra, que es el libro dedicado a los sueños en donde afirma que todo sueño es “realización de un deseo”, y utiliza la idea de que realización no es cumplimiento, no es que en el sueño se cumple el deseo sino que en el sueño hay un nombre para ese deseo. Pasa a ser “deseo de...”, la escena fantasmática le da cuerpo, como cuando decimos que “algo cobra cuerpo”, que significa que se materializa o sustancializa. En el caso del deseo, se relaciona con una representación. Cuando hablamos de escena fantasmática, nos referimos a la fantasía en tanto, en el sueño, presta personajes y acciones para poder vehiculizar al deseo. Aunque la posición del “sujeto” que vive su “ensoñación diurna” (la fantasía durante la vigilia) es en primera persona, mientras que en el inconsciente, no hay “subjetivación”, el sujeto forma parte de la escena. La fantasía inconciente va a tener una forma impersonal casi siempre. Por lo tanto lo que plantea Freud es que el sueño es el camino directo para acceder a esa otra escena oculta que es la del Inconsciente. ¿Por qué?, Porque fundamentalmente el sueño trabaja con las condiciones que le da el lenguaje para producir, vía las formas retóricas del lenguaje que son la metáfora y la metonimia, sentidos a ese deseo, trabaja para darle sentido a ese deseo, significaciones. Por lo tanto podemos pensar que cualquier significación del inconsciente es una metáfora. Es una transformación que le otorga un sentido otro. Hay diferencia entre lo que sería la formación del sueño y la formación del síntoma. Si bien decimos que todas las formaciones del inconsciente comparten la estructura del síntoma en tanto denuncian la existencia del deseo pero al mismo tiempo lo ocultan, el síntoma arma una metáfora que se rigidifica, que queda única, que se encierra, mientras que el sueño produce nuevas significaciones permanentemente, o sea soñamos permanentemente, es como decir el síntoma se arma de una vez y queda sostenido como síntoma, queda en una dimensión fija, mientras que las otras formaciones del inconsciente, si bien tienen la misma estructura que permite su producción, no es que soñemos una vez y después ese sueño va a ser el mismo para siempre, sino que todas las noches tenemos sueños diferentes, pero lo que sí importa, es que el sueño, igual que el síntoma es metáfora, es decir es sustitución, es un sentido en lugar de otro, otro que tal como nosotros lo planteamos es inaccesible, es oculto. La hipótesis entonces es que el sueño nos da datos de este inconsciente en tanto oculto y Uds. ya saben que, si es oculto es por que es reprimido, y si es reprimido es por que implica experiencias infantiles rechazadas por la conciencia. Freud dice entonces que, por el sueño podemos acceder a “eso de lo reprimido”, digo “eso” de lo reprimido porque no es que podamos encontrar una significación única, sino una significación múltiple. Y si la hipótesis de lo reprimido implica que no hay inconciente sin represión, implica que el acceso a lo reprimido no puede ser sin represión. Porque si no, podemos ilusionarnos con la idea de que el sueño trabaja y nos muestra el deseo reprimido y nosotros hacemos el recorrido inverso y accedemos a eso reprimido sin ningún tipo de dificultad. La hipótesis del inconsciente implica que el inconsciente no puede, porque tiene que ver con lo reprimido, no puede manifestarse abiertamente, no puede manifestarse sin ocultamientos y estos ocultamientos, en sentido amplio, nosotros lo nombramos represión. Freud en el libro de los sueños, (“La interpretación de los sueños”, 1901), trabaja muchos ejemplos de sueños, que le son relatados, o de sueños propios. En principio a él le interesa trabajar con sueños propios o sueños relatados porque cree que puede hacer una diferencia entre los sueños que tenemos los seres humanos por el hecho de ser seres hablantes y los sueños de los enfermos neuróticos. Nosotros a esta altura pensamos que es imposible hablar de un ser humano absolutamente normal, un ser humano absolutamente sano, porque por la hipótesis que hemos establecido, no hay un ser humano que pueda no tener inconsciente, y por lo tanto si tiene inconsciente seguro que va a producir algún tipo de síntomas, lo que pasa es que aquel que nosotros definimos como neurótico es aquel que padece por sus síntomas o sus síntomas le producen sufrimiento. Pero todos nosotros tenemos síntomas, síntomas que son adaptativos, síntomas que nos sirven para vivir, entonces no habría diferencia entre el sueño de un neurótico, y el sueño de un normal o de un sano, pero Freud en ese momento como está en el comienzo de su teoría quiere hablar de sueños que en principio no puedan ser catalogados como sueños de enfermos para poder decir entonces que eso le pasa a los enfermos y no a todo el mundo. Entonces él lo que hace es trabajar con todo el mundo, es decir con los que él cree que son sanos, en primer lugar él mismo. De estos ejemplos nosotros habitualmente trabajamos un sueño que se ha convertido en un clásico y que tiene como título: “El sueño de la monografía botánica “. El sueño es un sueño muy chiquito, muy poco llamativo, pero lo que tiene de atractivo es que Freud se ocupa de un sueño de esos que habitualmente uno olvida rápidamente, y lo pone a trabajar, para hacerle decir esa significación, ese sentido, que aparece enigmático, velado u oculto. El texto del sueño, el relato del sueño, son algunas frases en las cuales él dice, recuerda, que “ha escrito la monografía de una planta”, “que tiene ante él (es la forma en que relata el sueño que ha experimentado durante la noche) un libro abierto con una lámina en colores que representa a modo de herbario”, dice, “un espécimen disecado de la planta”, esto es el relato que puede hacer de esa experiencia que ha tenido durante el dormir y los restos que aparecen como recuerdo de ese sueño, restos que evidentemente lo llevan a nombrar a él, o a quienes leemos ese sueño como “el sueño de una monografía botánica”, obviamente es lo que él se plantea. Como es parte de la hipótesis que, si el sueño es sueño, y ha trabajado con la única energía que puede tener el psiquismo que es la energía del deseo inconsciente, va a decir que el sueño tiene alguna significación, “me quiere decir algo”, envía un mensaje. Por supuesto que esta forma de pensar el sueño no es una forma novedosa. Desde el comienzo de los tiempos, en la tradición judeo – cristiana, el sueño aparece siempre como un mensaje. Pero a diferencia de la modernidad, en la antigüedad el sueño era el mensaje divino que utilizaba como vehículo a algún humano para transmitir sus órdenes, sus leyes, sus indicaciones. Por eso el sueño clásico, el sueño bíblico, el sueño de las 7 vacas gordas y de las 7 vacas flacas, el sueño del faraón, (está escrito en la Biblia), es el sueño en el cual Dios transmite una determinada información para el pueblo egipcio a través de su líder, es decir el faraón. En la modernidad a partir de Freud, el mensaje ya no es de la divinidad, ya no es Dios el que envía el mensaje sino que es el inconsciente. El deseo en tanto deseo inconsciente. Por lo tanto Freud dice si yo tengo ésto, algo quiere decir, como hizo con los síntomas histéricos, si esto aparece algo quiere decir, pero algo quiere decir es que no es algo obvio, algo evidente. Por lo tanto, lo primero que se le ocurre decir, es que, durante el día anterior se ha cruzado con un científico, un médico vienés, (Köningstein), en una de sus caminatas por la ciudad, que le representa a él, el enjuiciamiento por haber abandonado sus investigaciones científicas. Su amigo le dice: “te dejas llevar de la fantasía”. Ustedes saben que Freud antes de dedicarse al psicoanálisis fue neurólogo y se ocupaba de investigar los efectos narcotizantes de la cocaína. De ahí que ciertas versiones lo nombren como cocainómano. No es que realmente Freud haya sido adicto a la cocaína, estudió el efecto, junto con un oculista, para hacer operaciones de glaucoma, que luego abandonó para comenzar sus investigaciones sobre el psiquismo. Por lo tanto, volviendo al sueño, la primera idea que le surge a Freud es yo soñé esto para recuperar mi autoestima, para decirle a la sociedad científica que estoy haciendo cosas serias y no estas vanalidades de dedicarme a pensar en los sueños “. Lo digo así, porque evidentemente en ese momento científico de comienzo del siglo pasado y fines del anterior, para la ciencia médica, tratar de encontrar sentidos ocultos a los síntomas histéricos o tratar de darle significación a los sueños era algo muy poco serio. Freud dice ( y esa es la valentía de la condición creativa de Freud), que, hacer un sueño para taparle la boca a un colega no se justifica, ya que la hipótesis central es que todos los deseos a los que podemos acceder concientemente o sea que están preconcientes, deben sumar la energía de deseos más ocultos, deseos del orden del inconsciente reprimido, por lo tanto dice que tiene que haber más. Esto lo lleva a seguir investigando en las condiciones en las cuales este sueño pudo aparecer. Sigue prestando atención a lo que conocemos como “resto diurno”. Los restos diurnos son las cosas que han aparecido o se han producido durante la vigilia anterior y que pueden no tener ningún sentido, o bien pueden tener una significación absolutamente anodina, y que no obstante, motoriza la producción del sueño. Recuerda entonces que durante la vigilia se ha encontrado con un matrimonio de apellido “Gärtner”.
Gärtner en alemán quiere decir jardinero y al charlar con este matrimonio surge el nombre de una ex paciente de Freud conocida de este matrimonio que simpáticamente se llama Flora. Con la idea de Flora a él le aparece en algún momento el recuerdo de que en esa conversación él hace un cumplido a la señora Gärtner y le dice que se la ve floreciente. Acá aparece la dimensión clara del sin sentido o del doble sentido o del malentendido que implica toda palabra. O sea, acá hablamos de un apellido que remite a jardinero, un nombre que remite a la botánica, un cumplido que refuerza la dimensión de lo botánico. Jardinero, Flora, floreciente; con sentidos completamente diferentes. En ningún momento se esta hablando de algo botánico verdaderamente. Le interesa entonces, al encontrarse con estas asociaciones de ideas, avanzar por la vía de lo botánico. Recuerda, y esto porque ya aparece un sentimiento más oculto, un sentimiento de culpabilidad, podríamos decir, recuerda que hace mucho tiempo que no le trae flores a su mujer. Las flores preferidas de su mujer son los ciclámenes. Asocia esta idea al hecho de que su mujer si le prepara a él su plato preferido que también es un vegetal, alcauciles. Al dejarse llevar por sentidos posibles, liberarse de toda crítica, todo raciocinio, aparecen significantes, es decir palabras que se van conectando porque se supone que ya están conectadas. La idea de la asociación libre es hacer que las conexiones que se han producido en el trabajo del sueño puedan emerger. Por lo tanto, llega a los alcauciles y se detiene en el hecho particular de que, éstos para ser ingeridos, deben ser deshojados como una flor, arrancando sus pétalos para ser comidos. Arrancar los pétalos de cualquier flor, u hojas de una rama de cualquier planta deja aparecer nuevamente un doble sentido, ahora, entre las hojas de los árboles y las de los libros; utilizamos el mismo significante, la misma palabra para nombrar dos cosas absolutamente distintas, en todo caso, dos cosas que pueden ser arrancadas de su matriz o de donde estén adjuntas, fijas o pegadas. La idea de arrancar hojas de un libro, lo lleva a recordar una escena infantil en la cual junto con su hermana arranca las hojas de un libro de imágenes en colores de un viaje a Persia. Y aparece esto ya como “un recuerdo infantil”, un “recuerdo encubridor”, que le trae sensaciones muy placenteras, las sensaciones que puede tener un chiquito de hacer algo prohibido. A todos los chiquitos les gusta romper libros, o juguetes, porque es resultado de una pulsión de conocimiento, de descubrimiento, no de destrucción, pero se aprende que la cultura reprime estas conductas, saben que no pueden porque se los reprime. La idea de romper, de deshojar un libro es algo que se relaciona con una sensación de voluptuosidad. Si utilizamos el término del sueño de Toulouse Lautrec. Así Freud se aleja bastante de la idea de escribir un libro para que la sociedad científica lo aplauda y aparece una situación mucho más placiente, mucho más cerca de la satisfacción pulsional o sexual de descarga, en hacer algo que motrizmente produce un efecto. Ahí se detienen las asociaciones de Freud, quiere decir que actúa nuevamente la dimensión de lo reprimido. El mecanismo de la represión obliga a desviarse hacia otra línea asociativa, ya no se le ocurre otra idea sobre lo anterior, y se pierde totalmente la línea botánica, ya que surge la idea de otro libro que es una Biblia, que su padre le ha regalado en su adolescencia. Comienzan así los recuerdos de que en esta etapa Freud tenía una afición por los libros que lo había llevado a endeudarse teniendo que recurrir a la ayuda de su padre para poder saldarlas. Junto con la Biblia, surge otro recuerdo en el cual su padre al entregarle este libro le dice que es un regalo muy preciado para él porque ese libro es lo más valioso que él tiene más allá de la relación con su madre. Lo que le ocurre a Freud es que su padre le dice: “te doy lo más valioso después de tu madre”, con lo cuál ahí aparece claramente la posibilidad de que en ese poseer un libro haya algo de poseer a la madre, Poseer en el doble sentido que nosotros utilizamos, de penetrar y apropiarse, sentidos que se encuentran en nuestra lengua. Poseemos cosas en el momento en que nos apropiamos de ellas, pero también el poseer es tener intimidad o contacto sexual. Freíd no llega a esta idea. Esto es algo que hacemos nosotros a los fines de la ejemplificación. Freíd no puede llegar a decir: “yo tengo ese libro que es tan valioso como mi madre y que está al lado de mi madre, luego, yo poseo ese libro, poseo a mi madre”, no llega a eso, la idea incestuosa no es posible concientemente. Ninguno de nosotros podría llegar a una cuestión así, por lo menos no sin un psicoanálisis, es una hipótesis teórica, pero nadie tiene convencimiento al respecto. Nuestra propia represión rechaza estas ideas. Hay detenimiento, hay represión, hay imposibilidad de avanzar en esas lineas asociativas, pero a nosotros lo que nos interesa es que les quede claro que el trabajo del sueño se apodera de estas condiciones del lenguaje para producir significaciones. Significaciones que se van ocultando al mismo tiempo que van apareciendo, y que en el camino inverso hay posibilidades de ir descubriendo lo oculto, pero no sin dificultades. Esto importa porque si no vamos a creer que hacer el camino inverso de un sueño es descubrir el deseo inconciente reprimido allí, jugado sin ningún tipo de velamiento, de ocultamiento. Me interesa también que quede clara la idea de que las asociaciones, en este caso de Freud, pero en general, siguen un recorrido que utiliza la metáfora de las arborizaciones en el sentido botánico, en el sentido de cómo crece una planta, un árbol, que va abriendo ramas, complejizándose a partir de un tronco, o en el sentido de las cuerdas de un paracaídas que, divergen o convergen, según el sentido, hacia un centro, es decir que las relaciones se van aproximando hacia un centro, un núcleo, que es el núcleo del sueño. En estas asociaciones del soñante Freud, el sentido va tomando un caríz distinto, un significado de índole sexual, muy diferente al de comienzo.
Todo sueño tiene un núcleo irreductible, a ese núcleo irreductible Freud lo llamó: ombligo del sueño, es algo a lo que no se puede acceder, o sea que permanece oculto, como sin significación posible. A este ombligo del sueño, si le queremos dar una significación posible, ya lo he dicho otras veces, para que quede claro, es la relación incestuosa con la madre, en tanto imposible, sólo está allí como motor de realizaciones sustitutivas. En este sueño aparece también una serie de sustituciones, o asociaciones con el significante: “herbario”; aparece una referencia clara a otro recuerdo de adolescencia donde él debe limpiar un herbario que está contaminado por esos gusanos que suelen aparecer ahí, como “apolillado”, diríamos, y lo interesante es que la palabra alemana para nombrar a ese gusano, es “Bücherwurm”, que es una palabra, como diría el autor de “Alicia en el País de las Maravillas”, Lewis Carroll, una “palabra maletín”, referido a las palabras que tienen más de una significación que se utilizan en más de un sentido. Bueno, este término se utiliza en otro sentido, en un sentido más vulgar que es lo que en nuestra lengua se traduciría como “rata de biblioteca”, eso es algo que en la transliteración es muy difícil, no se puede trabajar con distintas lenguas y hacer traducciones, porque las lenguas tienen estructuras propias, por eso es que en general trabajamos con la lengua materna.
Cada uno de nosotros sueña en la lengua materna, es decir, no sueña en japonés o alemán, si es que no es la lengua original en la cuál se ha inscripto en la vida. Por eso digo que para el alemán este término que nombra al gusano del herbario es algo que sirve para hablar de rata de biblioteca, que es algo que nosotros entendemos como esas personas a las que les gusta mucho la lectura y que se la pasan en las bibliotecas devorando libros.
Es por eso que aparece esta idea del herbario, vía otra serie de asociaciones. Lo que es la segunda parte del sueño, ya no es la idea de la monografía botánica, de la lámina de colores, sino la idea, por el significante asociado al herbario que lo acerca a “comer” metafóricamente un libro, devorar un libro y al recuerdo de que él tomó ese regalo del padre, la Biblia, con tanto entusiasmo que lo devoró, se lo tragó, es decir lo leyó muy rápido y con muchas ganas, muy entusiasmado. Habitualmente uno utiliza esa expresión, “me lo tragué”, pero obviamente ya ustedes ven ahí que, en esta cuestión del lenguaje, hablar de devorar un libro es algo que tiene mas que ver con una satisfacción pulsional que con una actividad intelectual. Importa que quede claro esto, el sueño trabaja así con representaciones, que la palabra permite mostrar al mismo tiempo que ocultar, uno puede hablar de “rata de biblioteca” y no por ello tiene que estar cerca de devorar el libro, que es el libro próximo a la madre, devorar a la madre, estar junto con la madre, poseer a la madre, etc. Se dan cuenta que hay una libertad en este tipo de trabajo que está producido por las condiciones mismas del lenguaje.
El producto del sueño convierte a ese trabajo en algo absolutamente original y creativo. Esto despertó gran interés, en distintos momentos históricos, especialmente en los artistas que siempre se propusieron realizar producciones creativas, y a partir del sueño generar productos transformadores de la cultura.
El artista, a diferencia del neurótico, el artista o el científico, aquel que se dedica a la producción en cultura, transforma la cultura, a diferencia del neurótico, y ojo porque podemos decir que un artista también es neurótico, un neurótico también es artista o sea, podríamos decir que en la parte neurótica del artista, el deseo inconsciente produce síntomas, en la parte creativa del neurótico, el deseo inconsciente produce obras, creaciones. En la parte neurótica, el síntoma es adaptación. En la parte creativa, la producción es transformación. Por lo tanto podemos decir que, neuróticamente podemos hacer un síntoma, como los que describe Freud, por ejemplo poner cortinas en las ventanas para no dejar ver esa intimidad que debe ocultarse por condiciones de civilización. O sea, ponemos cortinas porque hemos aprendido civilizadamente que la desnudéz, en determinados momentos y en determinadas circunstancias, se convierte en algo juzgable, rechazable y condenable para cierta sociedad. Entonces, andar desnudo por la calle es algo que no está bien, no es que no se pueda; mostrar la desnudéz con ventanas abiertas al público no está bien, no es que no se pueda, y poner cortinas para que eso sea algo que no se vea, está bien para la civilización, para la cultura. Por supuesto que hay variables, pero lo que estoy tomando es un ejemplo genuino, por eso utilizamos cortinas, por eso es que hacemos este doble ejercicio de abrir lugares para la luz y de ocultarlas para la mirada de los otros; eso es un síntoma. Sobre las cortinas habrá diseñadores, habrá quienes inventen diseños, texturas, formas, modelos, etc. Los que van a aportar un “plus”, que va a ser un “plus” de transformación. Este plus de transformación tiene que ver con modificar las reglas de la cultura. También el desnudo puede ser transformado con un “plus” estético y aparecer en el ámbito de la cultura transformando hábitos, es el caso de las modas, y es el caso del arte.
Me interesa que quede claro que el síntoma es para hacerle caso a la civilización, mientras que el arte, si quiere crear algo nuevo, no puede hacerle caso a la civilización o a la cultura, el arte tiene que transformar la cultura, sino repetiríamos lo que a la cultura ya le gusta y adoptó como propio. La cultura es muy rápida, es una manera de decir, en apropiarse de lo nuevo, de las creaciones artísticas y convertirlas en hechos culturales, con lo que les quita rápidamente lo original y transformador. Esta es la razón por la cuál durante todo el desarrollo del arte, de la creación y de la producción creativa en general, siempre ha aparecido en el artista la necesidad de obtener maneras para transformar su obra de forma tal que produzca algo nuevo en la cultura. A esas producciones en el comienzo del siglo pasado se las llamó producciones de vanguardia, y de los movimientos de vanguardia del siglo pasado que vamos a trabajar, porque están relacionados al tema específico del psicoanálisis que son los sueños, vamos a prestar atención a la que se agrupó en torno al nombre de Surrealismo. ¿Porqué nos interesa el Surrealismo?. Los surrealistas, es decir los miembros del movimiento, vivieron contemporáneamente a las investigaciones que sobre el psiquismo hizo S. Freud, tanto en relación a la producción escrita de este autor como a la relación directa con otro psicoanalista, en este caso francés, es decir cohabitante del Paris de la creación artística. Los surrealistas toman el libro de los sueños de Freud, el mecanismo del trabajo del proceso onírico, y toman la originalidad de la creación que hace su autor, lo que el llama “asociación libre”, como manera de acceder al deseo inconsciente reprimido, y lo toman como modelo para la producción de una idea nueva, transformadora para la cultura.
Básicamente, si consideran que la cultura reprime, y reprime los deseos inconscientes en su manifestación, es decir en tanto “retornos de lo reprimido”, ésto va a producir incomodidad a la cultura, y si va a producir incomodidad a la cultura quiere decir que la va a transformar. Por lo tanto el sueño es transformador, pero como no podemos trabajar como trabaja el sueño, que es el trabajo espontáneo del inconsciente, lo hacemos en el sentido contrario o más bien complementario, es decir, como trabaja la “asociación libre”. Es lo que hace que los surrealistas asocien libremente para acceder a la “idea surrealista” con que luego van a motorizar su producto, idea surrealista que puede aparecer en el orden de lo literario como en el orden de lo cinematográfico, en el sentido de la imagen en movimiento, o en el orden de la imagen fija, las representaciones plásticas que nosotros conocemos como producto de los pintores surrealistas. En general son las áreas más investigadas por estos artistas, y cuyos productos son vigentes en la actualidad de la cultura.
El Surrealismo nace entonces como un movimiento cuya hipótesis central sería “transformar, irritar, molestar la cultura”, en tanto cultura es el “orden establecido”, como suele decirse, “la comodidad burguesa”. Entonces, molestar a la cultura con aquello que más la molesta porque lo tiene que ocultar o disimular, algo así como, poner en juego lo más pulsional que pueda aparecer, quitemos las cortinas, demos a ver lo que habitualmente uno no quiere ver o teme ver, o lo que inquieta ver, y vamos a obtener, tal como ellos lo plantean, productos absolutamente “rechazables”, o “indigeribles”, o de difícil aceptación, esta idea es importante, porque el rechazo, como la represión en su dimensión inconsciente, sancionan el valor de algo como original o “distinto”. Un producto no rechazable es un producto ya conocido, ya reconocible, y por lo tanto hecho propio por la cultura, es algo que ya ha debido transformarse en un síntoma. Por eso es que de las producciones que vamos a ver, la cinematográfica que realiza Luis Buñuel junto con Dalí, que se conoció como “El perro andaluz”, y que es un film breve, de veinte minutos, es una producción que ataca directamente al ojo del observador. La primera imagen de esta película está sostenida por la de un sueño que tiene Buñuel y que le cuenta a Dalí, en que observa “como una nube atraviesa la luna en tanto que una hoja de afeitar corta un ojo”. La primera escena fílmica, insisto, es esta imagen, es el propio Buñuel quien actúa, con la particularidad de sus ojos exoftálmicos, mirando la luna que va siendo atravezada por la nube, mientras que el toma el párpado de la actriz que está sentada en una silla delante de él, y corta con una navaja el globo ocular. La imagen es repulsiva, revulsiva, es muy molesta, muy incómoda. Lo que buscaron, por supuesto, es eso, con esta idea-imagen, producir algo que irrite, que moleste, que transforme, que cuestione lo establecido. Cuenta Buñuel que ocurrió algo diferente a lo esperado cuando el estreno de la película, una película que tiene una serie de secuencias imposibles de ser traducidas a un lenguaje formal, conciente, a una lógica conciente, entendible, cuando se estrena, la gente aplaude “a rabiar” (comenta S. Dalí), y entonces Buñuel, como él lo describe en su autobiografía, que estaba detrás de la pantalla de proyección, con piedras o cascotes, preparado para defenderse porque suponía que lo iban a agredir, a “linchar”, al escuchar los aplausos, se irrita de tal manera que quiere prender fuego a las copias de la película. En contra del rechazo y el desagrado, los aplausos son índice evidente del fracaso más rotundo de la intención surrealista. Por suerte se lo impidieron y podemos seguir viendo hoy la película. Por otra parte, Dalí defiende el valor transgresor del producto, atacando al público, diciendo que “la gente aplaude por todo lo que no entiende, en una actitud snob, que al no estar preparada para soportar lo nuevo, transforma lo nuevo en algo ya conocido, que puede ser, lo establecido (satus quo), en donde también se puede incluir el arte”. Decir: “es arte”, es también una manera de despojar al hecho de lo agresivo que implica todo lo cuestionador y novedoso, “es un hecho artístico”, nos tranquiliza y le borra el interrogante o cuestionamiento que lleva implícito o explícito.
El mecanismo de asociación libre generador de un producto nuevo, es lo que en la literatura surrealista se conoció como “escritura automática”, y es la forma en la que el creador del movimiento, André Breton, un poeta, define el mecanismo por el que se arriva al producto literario. Da indicaciones sobre los momentos oportunos, el despertar, cuando hay menos presión de la lógica despierta, mayor relajamiento de lo motríz y la conciencia mas adormecida, la actitud, las posturas, y el método. Aconseja escribir sin cuestionar de forma tal que lo que vaya apareciendo sea sin ningún tipo de lógica preestablecida, sin explicación y sin ninguna posibilidad de ser fácilmente entendible.
En el “Primer Manifiesto Surrealista”, André Breton dice: “ordenad que os traigan recado de escribir, después de haberos situado en un lugar que sea lo más propicio posible a la concentración de vuestro espíritu, al repliegue de vuestro espíritu sobre sí mismo. Entrad en el estado más pasivo, o receptivo, de que seaís capaces. Prescindid de vuestro genio, de vuestro talento, y del genio y del talento de los demás. Decíos hasta empaparos de ello que la literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes. Escribid deprisa, sin tema preconcebido, escribid lo suficientemente deprisa para no poder refrenaros, y para no tener la tentación de leer lo escrito. La primera frase se os ocurrirá por sí misma, ya que en cada segundo que pasa hay una frase, extraña a nuestro pensamiento conciente, que desea exteriorizarse. Resulta muy difícil pronunciarse con respecto a la frase inmediata siguiente; esta frase participa, sin duda, de nuestra actividad conciente y de la otra, al mismo tiempo, si es que reconocemos que el hecho de haber escrito la primera produce un mínimo de percepción. Pero eso, poco ha de importaros….Seguid escribiendo cuanto queraís….Si el silencio amenaza, debido a que habéis cometido una falta, falta que podemos llamar “falta de inatención”, interrumpid sin la menor vacilación. A continuación de la palabra que os parezca de origen sospechoso poned una letra cualquiera, la letra l, por ejemplo, siempre la l, y al imponer esta inicial a la palabra siguiente conseguiréis que de nuevo vuelva a imperar la arbitrariedad”.
Es evidente que las indicaciones tienden a advertir al escritor sobre la posibilidad de caer en el lugar conocido y estructurado, tanto es así que lo que remarca es la “falta de inatención”, ya que es la conciencia alerta y atenta la que amenaza el producto surrealista que se busca generar.
Para ejemplificarlo, voy a leer un texto, también de André Breton, que aparece en el “Manifiesto Surrealista” y que titula “Pez soluble”. Como ven ya en el título aparece algo incómodo para nuestra comprensión. Pensar que un pez pueda ser soluble, nos obliga, para vencer la contradicción, a pensar otras soluciones solubles, pues un pez soluble en agua es un pez que desaparece en su propio hábitat, desaparece al existir.
El texto dice así:
“Los pájaros pierden primero los colores, después las formas. Quedan reducidos a una existencia arácnida tan engañosa que arrojo mis guantes a lo lejos. Mis guantes amarillos con ribetes negros, caen en una llanura dominada por un frágil campanario. Entonces me cruzo de brazos y acecho. Acecho las risas que surgen de la tierra e inmediatamente florecen en forma de umbelas. Ha llegado la noche parecida al salto de una carpa en la superficie de un agua violeta y los extraños laureles se entrelazan en el cielo que desciende del mar. Alguien ata un haz de ramas inflamadas en el bosque y la mujer o hada que lo carga en los hombros parece volar ahora, en tanto que las estrellas de color de champaña se inmovilizan. La lluvia comienza a caer; es una gracia eterna que ostenta los más tiernos reflejos. En una sola gota se ve el paso de carromatos lilas por un puente amarillo mientras en otra, que se adelanta, se ve una vida ligera y algunos crímenes de posada. Hacia el sur, en una ensenada, el amor sacude sus cabellos llenos de sombra y se ve un barco propicio que circula sobre los techos. Pero los aros de agua se quiebran uno a uno y sobre el alto fajo de paisajes nocturnos se posa la aurora con un dedo. La prostituta comienza su canto más apartado que un arroyo fresco en el país del Ala clavada; pero a pesar de todo tan solo es ausencia. Un auténtico lirio elevado a la gloria de los astros deshace los muslos de la combustión que despierta y el grupo que forman parte para el descubrimiento de la ribera. Pero el alma de la otra mujer se cubre de plumas blancas que la abanican suavemente. La verdad se apoya en los juncos matemáticos del infinito y todo avanza al mando del águila ecuestre, mientras el genio de las flotillas vegetales golpea en sus manos y el oráculo es revelado por peces eléctricos fluidos”.
Acá uno dice ¡”Basta!!, que pare porque ya es imposible. Este texto es parte del Manifiesto que escribe el propio Breton, y lo que importa es que quede claro, por lo menos en la sonoridad de las palabras, la idea de que sería como un sueño, es decir, lo que ahí aparece sería como un sueño, uno tendría que hacerlo trabajar y ver que cosas se nos van ocurriendo con algunas de los elementos que aparecen en el relato, y poder acercar una significación que va a ser singular, propia de cada lector. O sea que acá puede haber miles de lectores porque puede haber distintas interpretaciones o miles de lecturas posibles de un texto abierto a todos los sentidos posibles. Esto es básicamente lo que pretendía la escritura automática, es decir, hacer que cualquier metáfora pueda tener cabida con relación a lo que está desarrollado, pero para nuestro pensamiento preconciente-conciente, para nuestra lógica racional, es un texto molesto, llega un momento en que ya no se lo puede seguir sosteniendo, se pierde el interés, y se cae la atención.
Uno puede disfrutar de que son palabras, que tienen gramática, que tienen cierta estructura, pero no son más que palabras, palabras que resuenan o no, es decir, pueden en determinado momento producir este agotamiento de la razón que hace que uno diga: “!Basta!!, yo no sigo leyendo esto”, es decir, no puedo seguir sosteniendo la lectura. El objetivo de los escritos producidos por el método de escritura automática, es generar este efecto, es decir, el efecto del rechazo, de la incomprensión, y en algunas mentes más abiertas, más creativas puede aparecer la posibilidad de jugar y de crear imágenes, sostener sensaciones en relación a algunos significantes, etc. El relato no está hecho para ser comprendido, todo lo contrario, es decir, está hecho en contra de la comprensión y del razonamiento. Por eso decimos que los surrealistas tomaban la idea del sueño tal como la plantea el psicoanálisis, para poder hacer algo con relación a la cultura, algo transformador relacionado con la cultura, y su hipótesis es que eso debía venir del más allá de la conciencia, de lo primitivo reprimido pulsional.
La clase próxima vamos a trabajar otros conceptos relacionados con esta vanguardia para llegar a la conceptualización precisa de la “imagen surrealista”.
Bibliografía: Freud, Sigmund. “La interpretación de los sueños”. Cap. VI, “Material y
fuentes de los sueños”. O. Completas. Tomo I. Edit.
Biblioteca Nueva.
De Micheli, Mario. “Las vanguardias artísticas del siglo XX”. Alianza Forma.
Breton, André y otros. “La poesía surrealista”. Antología. Centro Editor de A.
Latina.
14 – 05 – 2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO
Lo que vamos a trabajar hoy, tiene que ver con temas que ya han leído así que no van a resultar completamente nuevos. Partiendo de una definición que a nosotros nos interesa que tengan en claro, que es que lo que llamamos inconsciente, es decir lo que llamamos la estructura que determina la explicación de nuestros actos, este sistema o estructura, este inconsciente decimos que está estructurado como un lenguaje. Decir que el inconsciente esta estructurado como un lenguaje, no lo equipara al lenguaje, sino que, no hay inconciente sin el lenguaje. Esto implica entonces, que el lenguaje y la estructura del lenguaje le permiten a este sistema inconsciente manifestarse, de forma tal que nosotros podemos acceder a esa “otra escena” que para la conciencia está irremediablemente oculta o perdida. Esta otra escena, la otra escena del inconsciente, implica este sentido oculto, esta significación a descifrar y eso solo es posible por que el lenguaje otorga la posibilidad de acceder a sus significaciones. Entonces el deseo en tanto deseo inconsciente, el deseo para acceder a un nombre, por decirlo de alguna forma, necesita del lenguaje. Freud trabaja fundamentalmente este hecho a partir de la hipótesis central que arma todo un extenso libro de su obra, que es el libro dedicado a los sueños en donde afirma que todo sueño es “realización de un deseo”, y utiliza la idea de que realización no es cumplimiento, no es que en el sueño se cumple el deseo sino que en el sueño hay un nombre para ese deseo. Pasa a ser “deseo de...”, la escena fantasmática le da cuerpo, como cuando decimos que “algo cobra cuerpo”, que significa que se materializa o sustancializa. En el caso del deseo, se relaciona con una representación. Cuando hablamos de escena fantasmática, nos referimos a la fantasía en tanto, en el sueño, presta personajes y acciones para poder vehiculizar al deseo. Aunque la posición del “sujeto” que vive su “ensoñación diurna” (la fantasía durante la vigilia) es en primera persona, mientras que en el inconsciente, no hay “subjetivación”, el sujeto forma parte de la escena. La fantasía inconciente va a tener una forma impersonal casi siempre. Por lo tanto lo que plantea Freud es que el sueño es el camino directo para acceder a esa otra escena oculta que es la del Inconsciente. ¿Por qué?, Porque fundamentalmente el sueño trabaja con las condiciones que le da el lenguaje para producir, vía las formas retóricas del lenguaje que son la metáfora y la metonimia, sentidos a ese deseo, trabaja para darle sentido a ese deseo, significaciones. Por lo tanto podemos pensar que cualquier significación del inconsciente es una metáfora. Es una transformación que le otorga un sentido otro. Hay diferencia entre lo que sería la formación del sueño y la formación del síntoma. Si bien decimos que todas las formaciones del inconsciente comparten la estructura del síntoma en tanto denuncian la existencia del deseo pero al mismo tiempo lo ocultan, el síntoma arma una metáfora que se rigidifica, que queda única, que se encierra, mientras que el sueño produce nuevas significaciones permanentemente, o sea soñamos permanentemente, es como decir el síntoma se arma de una vez y queda sostenido como síntoma, queda en una dimensión fija, mientras que las otras formaciones del inconsciente, si bien tienen la misma estructura que permite su producción, no es que soñemos una vez y después ese sueño va a ser el mismo para siempre, sino que todas las noches tenemos sueños diferentes, pero lo que sí importa, es que el sueño, igual que el síntoma es metáfora, es decir es sustitución, es un sentido en lugar de otro, otro que tal como nosotros lo planteamos es inaccesible, es oculto. La hipótesis entonces es que el sueño nos da datos de este inconsciente en tanto oculto y Uds. ya saben que, si es oculto es por que es reprimido, y si es reprimido es por que implica experiencias infantiles rechazadas por la conciencia. Freud dice entonces que, por el sueño podemos acceder a “eso de lo reprimido”, digo “eso” de lo reprimido porque no es que podamos encontrar una significación única, sino una significación múltiple. Y si la hipótesis de lo reprimido implica que no hay inconciente sin represión, implica que el acceso a lo reprimido no puede ser sin represión. Porque si no, podemos ilusionarnos con la idea de que el sueño trabaja y nos muestra el deseo reprimido y nosotros hacemos el recorrido inverso y accedemos a eso reprimido sin ningún tipo de dificultad. La hipótesis del inconsciente implica que el inconsciente no puede, porque tiene que ver con lo reprimido, no puede manifestarse abiertamente, no puede manifestarse sin ocultamientos y estos ocultamientos, en sentido amplio, nosotros lo nombramos represión. Freud en el libro de los sueños, (“La interpretación de los sueños”, 1901), trabaja muchos ejemplos de sueños, que le son relatados, o de sueños propios. En principio a él le interesa trabajar con sueños propios o sueños relatados porque cree que puede hacer una diferencia entre los sueños que tenemos los seres humanos por el hecho de ser seres hablantes y los sueños de los enfermos neuróticos. Nosotros a esta altura pensamos que es imposible hablar de un ser humano absolutamente normal, un ser humano absolutamente sano, porque por la hipótesis que hemos establecido, no hay un ser humano que pueda no tener inconsciente, y por lo tanto si tiene inconsciente seguro que va a producir algún tipo de síntomas, lo que pasa es que aquel que nosotros definimos como neurótico es aquel que padece por sus síntomas o sus síntomas le producen sufrimiento. Pero todos nosotros tenemos síntomas, síntomas que son adaptativos, síntomas que nos sirven para vivir, entonces no habría diferencia entre el sueño de un neurótico, y el sueño de un normal o de un sano, pero Freud en ese momento como está en el comienzo de su teoría quiere hablar de sueños que en principio no puedan ser catalogados como sueños de enfermos para poder decir entonces que eso le pasa a los enfermos y no a todo el mundo. Entonces él lo que hace es trabajar con todo el mundo, es decir con los que él cree que son sanos, en primer lugar él mismo. De estos ejemplos nosotros habitualmente trabajamos un sueño que se ha convertido en un clásico y que tiene como título: “El sueño de la monografía botánica “. El sueño es un sueño muy chiquito, muy poco llamativo, pero lo que tiene de atractivo es que Freud se ocupa de un sueño de esos que habitualmente uno olvida rápidamente, y lo pone a trabajar, para hacerle decir esa significación, ese sentido, que aparece enigmático, velado u oculto. El texto del sueño, el relato del sueño, son algunas frases en las cuales él dice, recuerda, que “ha escrito la monografía de una planta”, “que tiene ante él (es la forma en que relata el sueño que ha experimentado durante la noche) un libro abierto con una lámina en colores que representa a modo de herbario”, dice, “un espécimen disecado de la planta”, esto es el relato que puede hacer de esa experiencia que ha tenido durante el dormir y los restos que aparecen como recuerdo de ese sueño, restos que evidentemente lo llevan a nombrar a él, o a quienes leemos ese sueño como “el sueño de una monografía botánica”, obviamente es lo que él se plantea. Como es parte de la hipótesis que, si el sueño es sueño, y ha trabajado con la única energía que puede tener el psiquismo que es la energía del deseo inconsciente, va a decir que el sueño tiene alguna significación, “me quiere decir algo”, envía un mensaje. Por supuesto que esta forma de pensar el sueño no es una forma novedosa. Desde el comienzo de los tiempos, en la tradición judeo – cristiana, el sueño aparece siempre como un mensaje. Pero a diferencia de la modernidad, en la antigüedad el sueño era el mensaje divino que utilizaba como vehículo a algún humano para transmitir sus órdenes, sus leyes, sus indicaciones. Por eso el sueño clásico, el sueño bíblico, el sueño de las 7 vacas gordas y de las 7 vacas flacas, el sueño del faraón, (está escrito en la Biblia), es el sueño en el cual Dios transmite una determinada información para el pueblo egipcio a través de su líder, es decir el faraón. En la modernidad a partir de Freud, el mensaje ya no es de la divinidad, ya no es Dios el que envía el mensaje sino que es el inconsciente. El deseo en tanto deseo inconsciente. Por lo tanto Freud dice si yo tengo ésto, algo quiere decir, como hizo con los síntomas histéricos, si esto aparece algo quiere decir, pero algo quiere decir es que no es algo obvio, algo evidente. Por lo tanto, lo primero que se le ocurre decir, es que, durante el día anterior se ha cruzado con un científico, un médico vienés, (Köningstein), en una de sus caminatas por la ciudad, que le representa a él, el enjuiciamiento por haber abandonado sus investigaciones científicas. Su amigo le dice: “te dejas llevar de la fantasía”. Ustedes saben que Freud antes de dedicarse al psicoanálisis fue neurólogo y se ocupaba de investigar los efectos narcotizantes de la cocaína. De ahí que ciertas versiones lo nombren como cocainómano. No es que realmente Freud haya sido adicto a la cocaína, estudió el efecto, junto con un oculista, para hacer operaciones de glaucoma, que luego abandonó para comenzar sus investigaciones sobre el psiquismo. Por lo tanto, volviendo al sueño, la primera idea que le surge a Freud es yo soñé esto para recuperar mi autoestima, para decirle a la sociedad científica que estoy haciendo cosas serias y no estas vanalidades de dedicarme a pensar en los sueños “. Lo digo así, porque evidentemente en ese momento científico de comienzo del siglo pasado y fines del anterior, para la ciencia médica, tratar de encontrar sentidos ocultos a los síntomas histéricos o tratar de darle significación a los sueños era algo muy poco serio. Freud dice ( y esa es la valentía de la condición creativa de Freud), que, hacer un sueño para taparle la boca a un colega no se justifica, ya que la hipótesis central es que todos los deseos a los que podemos acceder concientemente o sea que están preconcientes, deben sumar la energía de deseos más ocultos, deseos del orden del inconsciente reprimido, por lo tanto dice que tiene que haber más. Esto lo lleva a seguir investigando en las condiciones en las cuales este sueño pudo aparecer. Sigue prestando atención a lo que conocemos como “resto diurno”. Los restos diurnos son las cosas que han aparecido o se han producido durante la vigilia anterior y que pueden no tener ningún sentido, o bien pueden tener una significación absolutamente anodina, y que no obstante, motoriza la producción del sueño. Recuerda entonces que durante la vigilia se ha encontrado con un matrimonio de apellido “Gärtner”.
Gärtner en alemán quiere decir jardinero y al charlar con este matrimonio surge el nombre de una ex paciente de Freud conocida de este matrimonio que simpáticamente se llama Flora. Con la idea de Flora a él le aparece en algún momento el recuerdo de que en esa conversación él hace un cumplido a la señora Gärtner y le dice que se la ve floreciente. Acá aparece la dimensión clara del sin sentido o del doble sentido o del malentendido que implica toda palabra. O sea, acá hablamos de un apellido que remite a jardinero, un nombre que remite a la botánica, un cumplido que refuerza la dimensión de lo botánico. Jardinero, Flora, floreciente; con sentidos completamente diferentes. En ningún momento se esta hablando de algo botánico verdaderamente. Le interesa entonces, al encontrarse con estas asociaciones de ideas, avanzar por la vía de lo botánico. Recuerda, y esto porque ya aparece un sentimiento más oculto, un sentimiento de culpabilidad, podríamos decir, recuerda que hace mucho tiempo que no le trae flores a su mujer. Las flores preferidas de su mujer son los ciclámenes. Asocia esta idea al hecho de que su mujer si le prepara a él su plato preferido que también es un vegetal, alcauciles. Al dejarse llevar por sentidos posibles, liberarse de toda crítica, todo raciocinio, aparecen significantes, es decir palabras que se van conectando porque se supone que ya están conectadas. La idea de la asociación libre es hacer que las conexiones que se han producido en el trabajo del sueño puedan emerger. Por lo tanto, llega a los alcauciles y se detiene en el hecho particular de que, éstos para ser ingeridos, deben ser deshojados como una flor, arrancando sus pétalos para ser comidos. Arrancar los pétalos de cualquier flor, u hojas de una rama de cualquier planta deja aparecer nuevamente un doble sentido, ahora, entre las hojas de los árboles y las de los libros; utilizamos el mismo significante, la misma palabra para nombrar dos cosas absolutamente distintas, en todo caso, dos cosas que pueden ser arrancadas de su matriz o de donde estén adjuntas, fijas o pegadas. La idea de arrancar hojas de un libro, lo lleva a recordar una escena infantil en la cual junto con su hermana arranca las hojas de un libro de imágenes en colores de un viaje a Persia. Y aparece esto ya como “un recuerdo infantil”, un “recuerdo encubridor”, que le trae sensaciones muy placenteras, las sensaciones que puede tener un chiquito de hacer algo prohibido. A todos los chiquitos les gusta romper libros, o juguetes, porque es resultado de una pulsión de conocimiento, de descubrimiento, no de destrucción, pero se aprende que la cultura reprime estas conductas, saben que no pueden porque se los reprime. La idea de romper, de deshojar un libro es algo que se relaciona con una sensación de voluptuosidad. Si utilizamos el término del sueño de Toulouse Lautrec. Así Freud se aleja bastante de la idea de escribir un libro para que la sociedad científica lo aplauda y aparece una situación mucho más placiente, mucho más cerca de la satisfacción pulsional o sexual de descarga, en hacer algo que motrizmente produce un efecto. Ahí se detienen las asociaciones de Freud, quiere decir que actúa nuevamente la dimensión de lo reprimido. El mecanismo de la represión obliga a desviarse hacia otra línea asociativa, ya no se le ocurre otra idea sobre lo anterior, y se pierde totalmente la línea botánica, ya que surge la idea de otro libro que es una Biblia, que su padre le ha regalado en su adolescencia. Comienzan así los recuerdos de que en esta etapa Freud tenía una afición por los libros que lo había llevado a endeudarse teniendo que recurrir a la ayuda de su padre para poder saldarlas. Junto con la Biblia, surge otro recuerdo en el cual su padre al entregarle este libro le dice que es un regalo muy preciado para él porque ese libro es lo más valioso que él tiene más allá de la relación con su madre. Lo que le ocurre a Freud es que su padre le dice: “te doy lo más valioso después de tu madre”, con lo cuál ahí aparece claramente la posibilidad de que en ese poseer un libro haya algo de poseer a la madre, Poseer en el doble sentido que nosotros utilizamos, de penetrar y apropiarse, sentidos que se encuentran en nuestra lengua. Poseemos cosas en el momento en que nos apropiamos de ellas, pero también el poseer es tener intimidad o contacto sexual. Freíd no llega a esta idea. Esto es algo que hacemos nosotros a los fines de la ejemplificación. Freíd no puede llegar a decir: “yo tengo ese libro que es tan valioso como mi madre y que está al lado de mi madre, luego, yo poseo ese libro, poseo a mi madre”, no llega a eso, la idea incestuosa no es posible concientemente. Ninguno de nosotros podría llegar a una cuestión así, por lo menos no sin un psicoanálisis, es una hipótesis teórica, pero nadie tiene convencimiento al respecto. Nuestra propia represión rechaza estas ideas. Hay detenimiento, hay represión, hay imposibilidad de avanzar en esas lineas asociativas, pero a nosotros lo que nos interesa es que les quede claro que el trabajo del sueño se apodera de estas condiciones del lenguaje para producir significaciones. Significaciones que se van ocultando al mismo tiempo que van apareciendo, y que en el camino inverso hay posibilidades de ir descubriendo lo oculto, pero no sin dificultades. Esto importa porque si no vamos a creer que hacer el camino inverso de un sueño es descubrir el deseo inconciente reprimido allí, jugado sin ningún tipo de velamiento, de ocultamiento. Me interesa también que quede clara la idea de que las asociaciones, en este caso de Freud, pero en general, siguen un recorrido que utiliza la metáfora de las arborizaciones en el sentido botánico, en el sentido de cómo crece una planta, un árbol, que va abriendo ramas, complejizándose a partir de un tronco, o en el sentido de las cuerdas de un paracaídas que, divergen o convergen, según el sentido, hacia un centro, es decir que las relaciones se van aproximando hacia un centro, un núcleo, que es el núcleo del sueño. En estas asociaciones del soñante Freud, el sentido va tomando un caríz distinto, un significado de índole sexual, muy diferente al de comienzo.
Todo sueño tiene un núcleo irreductible, a ese núcleo irreductible Freud lo llamó: ombligo del sueño, es algo a lo que no se puede acceder, o sea que permanece oculto, como sin significación posible. A este ombligo del sueño, si le queremos dar una significación posible, ya lo he dicho otras veces, para que quede claro, es la relación incestuosa con la madre, en tanto imposible, sólo está allí como motor de realizaciones sustitutivas. En este sueño aparece también una serie de sustituciones, o asociaciones con el significante: “herbario”; aparece una referencia clara a otro recuerdo de adolescencia donde él debe limpiar un herbario que está contaminado por esos gusanos que suelen aparecer ahí, como “apolillado”, diríamos, y lo interesante es que la palabra alemana para nombrar a ese gusano, es “Bücherwurm”, que es una palabra, como diría el autor de “Alicia en el País de las Maravillas”, Lewis Carroll, una “palabra maletín”, referido a las palabras que tienen más de una significación que se utilizan en más de un sentido. Bueno, este término se utiliza en otro sentido, en un sentido más vulgar que es lo que en nuestra lengua se traduciría como “rata de biblioteca”, eso es algo que en la transliteración es muy difícil, no se puede trabajar con distintas lenguas y hacer traducciones, porque las lenguas tienen estructuras propias, por eso es que en general trabajamos con la lengua materna.
Cada uno de nosotros sueña en la lengua materna, es decir, no sueña en japonés o alemán, si es que no es la lengua original en la cuál se ha inscripto en la vida. Por eso digo que para el alemán este término que nombra al gusano del herbario es algo que sirve para hablar de rata de biblioteca, que es algo que nosotros entendemos como esas personas a las que les gusta mucho la lectura y que se la pasan en las bibliotecas devorando libros.
Es por eso que aparece esta idea del herbario, vía otra serie de asociaciones. Lo que es la segunda parte del sueño, ya no es la idea de la monografía botánica, de la lámina de colores, sino la idea, por el significante asociado al herbario que lo acerca a “comer” metafóricamente un libro, devorar un libro y al recuerdo de que él tomó ese regalo del padre, la Biblia, con tanto entusiasmo que lo devoró, se lo tragó, es decir lo leyó muy rápido y con muchas ganas, muy entusiasmado. Habitualmente uno utiliza esa expresión, “me lo tragué”, pero obviamente ya ustedes ven ahí que, en esta cuestión del lenguaje, hablar de devorar un libro es algo que tiene mas que ver con una satisfacción pulsional que con una actividad intelectual. Importa que quede claro esto, el sueño trabaja así con representaciones, que la palabra permite mostrar al mismo tiempo que ocultar, uno puede hablar de “rata de biblioteca” y no por ello tiene que estar cerca de devorar el libro, que es el libro próximo a la madre, devorar a la madre, estar junto con la madre, poseer a la madre, etc. Se dan cuenta que hay una libertad en este tipo de trabajo que está producido por las condiciones mismas del lenguaje.
El producto del sueño convierte a ese trabajo en algo absolutamente original y creativo. Esto despertó gran interés, en distintos momentos históricos, especialmente en los artistas que siempre se propusieron realizar producciones creativas, y a partir del sueño generar productos transformadores de la cultura.
El artista, a diferencia del neurótico, el artista o el científico, aquel que se dedica a la producción en cultura, transforma la cultura, a diferencia del neurótico, y ojo porque podemos decir que un artista también es neurótico, un neurótico también es artista o sea, podríamos decir que en la parte neurótica del artista, el deseo inconsciente produce síntomas, en la parte creativa del neurótico, el deseo inconsciente produce obras, creaciones. En la parte neurótica, el síntoma es adaptación. En la parte creativa, la producción es transformación. Por lo tanto podemos decir que, neuróticamente podemos hacer un síntoma, como los que describe Freud, por ejemplo poner cortinas en las ventanas para no dejar ver esa intimidad que debe ocultarse por condiciones de civilización. O sea, ponemos cortinas porque hemos aprendido civilizadamente que la desnudéz, en determinados momentos y en determinadas circunstancias, se convierte en algo juzgable, rechazable y condenable para cierta sociedad. Entonces, andar desnudo por la calle es algo que no está bien, no es que no se pueda; mostrar la desnudéz con ventanas abiertas al público no está bien, no es que no se pueda, y poner cortinas para que eso sea algo que no se vea, está bien para la civilización, para la cultura. Por supuesto que hay variables, pero lo que estoy tomando es un ejemplo genuino, por eso utilizamos cortinas, por eso es que hacemos este doble ejercicio de abrir lugares para la luz y de ocultarlas para la mirada de los otros; eso es un síntoma. Sobre las cortinas habrá diseñadores, habrá quienes inventen diseños, texturas, formas, modelos, etc. Los que van a aportar un “plus”, que va a ser un “plus” de transformación. Este plus de transformación tiene que ver con modificar las reglas de la cultura. También el desnudo puede ser transformado con un “plus” estético y aparecer en el ámbito de la cultura transformando hábitos, es el caso de las modas, y es el caso del arte.
Me interesa que quede claro que el síntoma es para hacerle caso a la civilización, mientras que el arte, si quiere crear algo nuevo, no puede hacerle caso a la civilización o a la cultura, el arte tiene que transformar la cultura, sino repetiríamos lo que a la cultura ya le gusta y adoptó como propio. La cultura es muy rápida, es una manera de decir, en apropiarse de lo nuevo, de las creaciones artísticas y convertirlas en hechos culturales, con lo que les quita rápidamente lo original y transformador. Esta es la razón por la cuál durante todo el desarrollo del arte, de la creación y de la producción creativa en general, siempre ha aparecido en el artista la necesidad de obtener maneras para transformar su obra de forma tal que produzca algo nuevo en la cultura. A esas producciones en el comienzo del siglo pasado se las llamó producciones de vanguardia, y de los movimientos de vanguardia del siglo pasado que vamos a trabajar, porque están relacionados al tema específico del psicoanálisis que son los sueños, vamos a prestar atención a la que se agrupó en torno al nombre de Surrealismo. ¿Porqué nos interesa el Surrealismo?. Los surrealistas, es decir los miembros del movimiento, vivieron contemporáneamente a las investigaciones que sobre el psiquismo hizo S. Freud, tanto en relación a la producción escrita de este autor como a la relación directa con otro psicoanalista, en este caso francés, es decir cohabitante del Paris de la creación artística. Los surrealistas toman el libro de los sueños de Freud, el mecanismo del trabajo del proceso onírico, y toman la originalidad de la creación que hace su autor, lo que el llama “asociación libre”, como manera de acceder al deseo inconsciente reprimido, y lo toman como modelo para la producción de una idea nueva, transformadora para la cultura.
Básicamente, si consideran que la cultura reprime, y reprime los deseos inconscientes en su manifestación, es decir en tanto “retornos de lo reprimido”, ésto va a producir incomodidad a la cultura, y si va a producir incomodidad a la cultura quiere decir que la va a transformar. Por lo tanto el sueño es transformador, pero como no podemos trabajar como trabaja el sueño, que es el trabajo espontáneo del inconsciente, lo hacemos en el sentido contrario o más bien complementario, es decir, como trabaja la “asociación libre”. Es lo que hace que los surrealistas asocien libremente para acceder a la “idea surrealista” con que luego van a motorizar su producto, idea surrealista que puede aparecer en el orden de lo literario como en el orden de lo cinematográfico, en el sentido de la imagen en movimiento, o en el orden de la imagen fija, las representaciones plásticas que nosotros conocemos como producto de los pintores surrealistas. En general son las áreas más investigadas por estos artistas, y cuyos productos son vigentes en la actualidad de la cultura.
El Surrealismo nace entonces como un movimiento cuya hipótesis central sería “transformar, irritar, molestar la cultura”, en tanto cultura es el “orden establecido”, como suele decirse, “la comodidad burguesa”. Entonces, molestar a la cultura con aquello que más la molesta porque lo tiene que ocultar o disimular, algo así como, poner en juego lo más pulsional que pueda aparecer, quitemos las cortinas, demos a ver lo que habitualmente uno no quiere ver o teme ver, o lo que inquieta ver, y vamos a obtener, tal como ellos lo plantean, productos absolutamente “rechazables”, o “indigeribles”, o de difícil aceptación, esta idea es importante, porque el rechazo, como la represión en su dimensión inconsciente, sancionan el valor de algo como original o “distinto”. Un producto no rechazable es un producto ya conocido, ya reconocible, y por lo tanto hecho propio por la cultura, es algo que ya ha debido transformarse en un síntoma. Por eso es que de las producciones que vamos a ver, la cinematográfica que realiza Luis Buñuel junto con Dalí, que se conoció como “El perro andaluz”, y que es un film breve, de veinte minutos, es una producción que ataca directamente al ojo del observador. La primera imagen de esta película está sostenida por la de un sueño que tiene Buñuel y que le cuenta a Dalí, en que observa “como una nube atraviesa la luna en tanto que una hoja de afeitar corta un ojo”. La primera escena fílmica, insisto, es esta imagen, es el propio Buñuel quien actúa, con la particularidad de sus ojos exoftálmicos, mirando la luna que va siendo atravezada por la nube, mientras que el toma el párpado de la actriz que está sentada en una silla delante de él, y corta con una navaja el globo ocular. La imagen es repulsiva, revulsiva, es muy molesta, muy incómoda. Lo que buscaron, por supuesto, es eso, con esta idea-imagen, producir algo que irrite, que moleste, que transforme, que cuestione lo establecido. Cuenta Buñuel que ocurrió algo diferente a lo esperado cuando el estreno de la película, una película que tiene una serie de secuencias imposibles de ser traducidas a un lenguaje formal, conciente, a una lógica conciente, entendible, cuando se estrena, la gente aplaude “a rabiar” (comenta S. Dalí), y entonces Buñuel, como él lo describe en su autobiografía, que estaba detrás de la pantalla de proyección, con piedras o cascotes, preparado para defenderse porque suponía que lo iban a agredir, a “linchar”, al escuchar los aplausos, se irrita de tal manera que quiere prender fuego a las copias de la película. En contra del rechazo y el desagrado, los aplausos son índice evidente del fracaso más rotundo de la intención surrealista. Por suerte se lo impidieron y podemos seguir viendo hoy la película. Por otra parte, Dalí defiende el valor transgresor del producto, atacando al público, diciendo que “la gente aplaude por todo lo que no entiende, en una actitud snob, que al no estar preparada para soportar lo nuevo, transforma lo nuevo en algo ya conocido, que puede ser, lo establecido (satus quo), en donde también se puede incluir el arte”. Decir: “es arte”, es también una manera de despojar al hecho de lo agresivo que implica todo lo cuestionador y novedoso, “es un hecho artístico”, nos tranquiliza y le borra el interrogante o cuestionamiento que lleva implícito o explícito.
El mecanismo de asociación libre generador de un producto nuevo, es lo que en la literatura surrealista se conoció como “escritura automática”, y es la forma en la que el creador del movimiento, André Breton, un poeta, define el mecanismo por el que se arriva al producto literario. Da indicaciones sobre los momentos oportunos, el despertar, cuando hay menos presión de la lógica despierta, mayor relajamiento de lo motríz y la conciencia mas adormecida, la actitud, las posturas, y el método. Aconseja escribir sin cuestionar de forma tal que lo que vaya apareciendo sea sin ningún tipo de lógica preestablecida, sin explicación y sin ninguna posibilidad de ser fácilmente entendible.
En el “Primer Manifiesto Surrealista”, André Breton dice: “ordenad que os traigan recado de escribir, después de haberos situado en un lugar que sea lo más propicio posible a la concentración de vuestro espíritu, al repliegue de vuestro espíritu sobre sí mismo. Entrad en el estado más pasivo, o receptivo, de que seaís capaces. Prescindid de vuestro genio, de vuestro talento, y del genio y del talento de los demás. Decíos hasta empaparos de ello que la literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes. Escribid deprisa, sin tema preconcebido, escribid lo suficientemente deprisa para no poder refrenaros, y para no tener la tentación de leer lo escrito. La primera frase se os ocurrirá por sí misma, ya que en cada segundo que pasa hay una frase, extraña a nuestro pensamiento conciente, que desea exteriorizarse. Resulta muy difícil pronunciarse con respecto a la frase inmediata siguiente; esta frase participa, sin duda, de nuestra actividad conciente y de la otra, al mismo tiempo, si es que reconocemos que el hecho de haber escrito la primera produce un mínimo de percepción. Pero eso, poco ha de importaros….Seguid escribiendo cuanto queraís….Si el silencio amenaza, debido a que habéis cometido una falta, falta que podemos llamar “falta de inatención”, interrumpid sin la menor vacilación. A continuación de la palabra que os parezca de origen sospechoso poned una letra cualquiera, la letra l, por ejemplo, siempre la l, y al imponer esta inicial a la palabra siguiente conseguiréis que de nuevo vuelva a imperar la arbitrariedad”.
Es evidente que las indicaciones tienden a advertir al escritor sobre la posibilidad de caer en el lugar conocido y estructurado, tanto es así que lo que remarca es la “falta de inatención”, ya que es la conciencia alerta y atenta la que amenaza el producto surrealista que se busca generar.
Para ejemplificarlo, voy a leer un texto, también de André Breton, que aparece en el “Manifiesto Surrealista” y que titula “Pez soluble”. Como ven ya en el título aparece algo incómodo para nuestra comprensión. Pensar que un pez pueda ser soluble, nos obliga, para vencer la contradicción, a pensar otras soluciones solubles, pues un pez soluble en agua es un pez que desaparece en su propio hábitat, desaparece al existir.
El texto dice así:
“Los pájaros pierden primero los colores, después las formas. Quedan reducidos a una existencia arácnida tan engañosa que arrojo mis guantes a lo lejos. Mis guantes amarillos con ribetes negros, caen en una llanura dominada por un frágil campanario. Entonces me cruzo de brazos y acecho. Acecho las risas que surgen de la tierra e inmediatamente florecen en forma de umbelas. Ha llegado la noche parecida al salto de una carpa en la superficie de un agua violeta y los extraños laureles se entrelazan en el cielo que desciende del mar. Alguien ata un haz de ramas inflamadas en el bosque y la mujer o hada que lo carga en los hombros parece volar ahora, en tanto que las estrellas de color de champaña se inmovilizan. La lluvia comienza a caer; es una gracia eterna que ostenta los más tiernos reflejos. En una sola gota se ve el paso de carromatos lilas por un puente amarillo mientras en otra, que se adelanta, se ve una vida ligera y algunos crímenes de posada. Hacia el sur, en una ensenada, el amor sacude sus cabellos llenos de sombra y se ve un barco propicio que circula sobre los techos. Pero los aros de agua se quiebran uno a uno y sobre el alto fajo de paisajes nocturnos se posa la aurora con un dedo. La prostituta comienza su canto más apartado que un arroyo fresco en el país del Ala clavada; pero a pesar de todo tan solo es ausencia. Un auténtico lirio elevado a la gloria de los astros deshace los muslos de la combustión que despierta y el grupo que forman parte para el descubrimiento de la ribera. Pero el alma de la otra mujer se cubre de plumas blancas que la abanican suavemente. La verdad se apoya en los juncos matemáticos del infinito y todo avanza al mando del águila ecuestre, mientras el genio de las flotillas vegetales golpea en sus manos y el oráculo es revelado por peces eléctricos fluidos”.
Acá uno dice ¡”Basta!!, que pare porque ya es imposible. Este texto es parte del Manifiesto que escribe el propio Breton, y lo que importa es que quede claro, por lo menos en la sonoridad de las palabras, la idea de que sería como un sueño, es decir, lo que ahí aparece sería como un sueño, uno tendría que hacerlo trabajar y ver que cosas se nos van ocurriendo con algunas de los elementos que aparecen en el relato, y poder acercar una significación que va a ser singular, propia de cada lector. O sea que acá puede haber miles de lectores porque puede haber distintas interpretaciones o miles de lecturas posibles de un texto abierto a todos los sentidos posibles. Esto es básicamente lo que pretendía la escritura automática, es decir, hacer que cualquier metáfora pueda tener cabida con relación a lo que está desarrollado, pero para nuestro pensamiento preconciente-conciente, para nuestra lógica racional, es un texto molesto, llega un momento en que ya no se lo puede seguir sosteniendo, se pierde el interés, y se cae la atención.
Uno puede disfrutar de que son palabras, que tienen gramática, que tienen cierta estructura, pero no son más que palabras, palabras que resuenan o no, es decir, pueden en determinado momento producir este agotamiento de la razón que hace que uno diga: “!Basta!!, yo no sigo leyendo esto”, es decir, no puedo seguir sosteniendo la lectura. El objetivo de los escritos producidos por el método de escritura automática, es generar este efecto, es decir, el efecto del rechazo, de la incomprensión, y en algunas mentes más abiertas, más creativas puede aparecer la posibilidad de jugar y de crear imágenes, sostener sensaciones en relación a algunos significantes, etc. El relato no está hecho para ser comprendido, todo lo contrario, es decir, está hecho en contra de la comprensión y del razonamiento. Por eso decimos que los surrealistas tomaban la idea del sueño tal como la plantea el psicoanálisis, para poder hacer algo con relación a la cultura, algo transformador relacionado con la cultura, y su hipótesis es que eso debía venir del más allá de la conciencia, de lo primitivo reprimido pulsional.
La clase próxima vamos a trabajar otros conceptos relacionados con esta vanguardia para llegar a la conceptualización precisa de la “imagen surrealista”.
Bibliografía: Freud, Sigmund. “La interpretación de los sueños”. Cap. VI, “Material y
fuentes de los sueños”. O. Completas. Tomo I. Edit.
Biblioteca Nueva.
De Micheli, Mario. “Las vanguardias artísticas del siglo XX”. Alianza Forma.
Breton, André y otros. “La poesía surrealista”. Antología. Centro Editor de A.
Latina.
Teórica N°6
07 – 05 - 2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO.
En la ficción que crea Antonio Tabucchi tal como lo referimos la clase pasada, el soñante, que es el pintor Toulouse Lautrec, muestra su anhelo de ser correspondido por la persona de quien está enamorado. Este “anhelo”, en tanto es algo de lo que puede dar cuenta, es decir, le es conciente, tiene relación con un concepto fundamental de la teoría psicológica que es el de deseo.
El deseo, en el sentido de lo anhelado, es algo que reconocemos como relacionado a lo faltante y a lo que en ese sentido queremos obtener, y es por eso que en el sueño, o en la ficción literaria aparece la idea de transformar una realidad negativa en positiva, poder entonces acceder a ese objeto de amor inalcanzable, que en este ejemplo es la bailarina del Moulin Rouge, y particularmente inalcanzable en tanto no corresponde a sus sentimientos.
El “objeto”, como aparece en la ficción, es un sustituto, una representación que se engancha con el primer objeto de amor de todo ser humano, por las dependencia que padece, y que nombramos como madre. Aclaremos que el objeto de amor implica la persona a la que se ama, pero lo nombramos objeto continuando la tradición filosófico-psicológica que establece la relación de un sujeto con sus objetos, sean éstos de satisfacción, de amor, de conocimiento, etc.
En el final del relato, la bailarina lo abraza maternalmente, como si el pintor fuera un niño, y aparece la voluptuosidad asociada a este hecho que es el encuentro con ese objeto de amor que consideramos como repetición de un objeto que está perdido irremediablemente y que es la madre, en sentido erótico, y en sentido biológico, como veremos. Por eso, nuestro planteo es que somos deseantes en la medida en que hemos perdido al objeto de nuestra necesidad, al objeto que satisfaga alguna necesidad, pues por el lenguaje, hemos perdido, o para que se entienda, nuestras necesidades ya no son tales. Este objeto se convierte en “objeto ausente” que es pasible de ser “recubierto”, en el sentido de representado, por objetos sustitutos.
En relación con lo que hemos venido trabajando con respecto al instinto, esta conducta biológica tiene un objeto “siempre presente” que no permite sustitución, por ejemplo, un animal carnívoro no puede ser herbívoro. Para el instinto, el objeto de satisfacción está preestablecido y no hay posibilidad de sustitución. Por el contrario, los objetos de satisfacción para los seres humanos son todas sustituciones de un objeto que en su origen está perdido. Esto es una metáfora, para decir que lo perdido original es el cuerpo biológico de la madre.
La teoría psicoanalítica plantea esto para explicar el deseo, en tanto propio del ser hablante, que sustituye la necesidad por esta búsqueda que nombramos “deseante”.
A diferencia del instinto cuyo objetivo es satisfacer una necesidad, sea del individuo, como es la subsistencia, o de la especie, como es la procreación, y que por lo tanto tiene un funcionamiento rígido y prefigurado, para el deseo, que no se sostiene estrictamente en ninguna necesidad biológica, (la ingesta de comida es un ejemplo, en exceso o en defecto), los objetos para su satisfacción, que es la de obtener placer, siempre pueden ser distintos pero cumpliendo una equivalente función.
La capacidad para la sustitución que tienen los objetos pulsionales está determinada desde afuera, por lo que llamamos “los hábitos de educación”, de limpieza, las relaciones que va estableciendo la mamá con el bebé. Por lo tanto no es sin la necesidad que se van estableciendo pero no es con la necesidad que se determina el objeto. Si el cuerpo biológico necesita una sustancia que lo alimente, la mamá le enseña que tiene otras particularidades como el calor, el afecto, el sostén, etc., y lo que es objeto para un bebé se nombra “pecho”, y no leche.
Si bien en un primer momento podemos pensar que es la “zona” de la boca, por el amamantamiento, la generadora de un más allá de la necesidad que es el placer, dependiente ya no de un objeto alimenticio sino de lo que nombramos pecho, es claro que más adelante la madre, con sus cuidados, generará una nueva “zona” de estimulación-placer, que es la zona anal, y que es claro que se independiza de toda necesidad. En relación al control de esfínteres, es desde la cultura, desde el orden simbólico, que un desecho pasa a tener una significación muy diferente, como un “don”, en el sentido de aquello que se da o se retiene. No es por una necesidad biológica que se educan los esfínteres, es por un hecho cultural, y esto determina un valor diferente a la zona y a su objeto.
Lo que estoy planteando es que, si en el origen se puede confundir la relación con los objetos de satisfacción con una conducta guiada por la necesidad biológica, en la constitución de la zona anal y su objeto, época también de mayor incorporación del lenguaje, la relación es mas claramente con un objeto simbólico, determinado por el orden simbólico. El orden simbólico implica entonces esta significación que hace que los objetos sean autónomos de su existencia real. Como dije, cuando hablamos de “pecho”, no nos referimos a la glándula mamaria que implica la posibilidad de alimentar, sino, cariño, protección, compañía, presencia, calor, etc., y es lo que nos remite a la función materna, a lo que entendemos como madre en un sentido más amplio que el biológico, y por lo tanto estamos diciendo que el objeto no es sin las palabras que lo pueden nombrar. Por eso al referirnos al objeto madre le damos una dimensión mucho más compleja de lo que habitualmente entendemos por objeto. La madre es mucho más que un objeto describible. Por eso es que la madre es presencia en relación a ausencia, afecto en relación a soledad, por eso la madre implica la posibilidad de sostén en la vida. Sin embargo lo nombramos objeto.
Importa pensar ésto para diferenciar la particularidad del ser humano del resto de los animales, para dar a esta particularidad, el valor de algo único y diferente. Los objetos que busca el hombre no son propios del instinto, porque en el hombre, por la preexistencia del lenguaje, los instintos biológicos son pulsiones, nombre con el que llamamos a la energía que guía al deseo hacia la obtención del objeto, y este objeto es tal en tanto puede ser “recortado por palabras”.
Si la pulsión busca al pecho materno, es porque pecho es el nombre de: alimento y cariño y protección y seguridad y calor, etc., etc.
Por lo tanto, para un bebé en singular, no es lo mismo un pecho que otro, si bien otro adulto puede suplantar o una mamadera puede alimentar, el pecho va a ser “la manera” en que recibe el alimento, y esto es posible de ser traducido en palabras como ya indiqué.
Gracias a las palabras, a los significantes, al orden simbólico, es que podemos nombrar ese objeto para la satisfacción, gracias a las palabras, cuando el objeto está ausente se lo puede llamar, primero con el llanto y luego con el lenguaje.
En el sueño de Tabucchi, atribuido a Toulouse-Lautrec es a través de las palabras que se va creando este objeto, objeto materno, ligado a la satisfacción oral. Si bien aparece al final del relato la voluptuosidad, el encuentro sexual de dos adultos, lo que insiste desde el primer momento del sueño a través del alcanzar los frutos inalcanzables, que no son alimento puro sino placer, sensaciones, sabores, etc., es la necesidad de encontrar palabras para representar a ese objeto que estuvo en el comienzo biológico y que luego es irremediablemente perdido. Es la madre, en un sentido muy complejo, el modelo de todos los objetos de satisfacción, en principio tanto para el varón como para la mujer.
Esto abre el campo de la “representación”, el orden del lenguaje, de las palabras, y de lo humano, por lo tanto la “carencia” para los seres humano se nombra: deseo.
Pero si bien las palabras permiten obtener esos objetos para el deseo, no lo agotan, es decir, las palabras quedan cortas, como las piernas de Toulouse, pero no tan cortas como para no acercarnos a alguna satisfacción. Esto para señalar que el deseo tiene una dimensión que escapa a la conciencia.
Habitualmente decimos: “quiero tal cosa”, usamos el verbo querer como sinónimo de desear, pero donde se pone en juego que estos términos no se recubren es cuando obtenemos lo que decíamos querer, porque en ese momento nos defraudamos, no nos parece ser lo que esperábamos, queremos ya otra cosa.
En la constitución del sujeto humano, el deseo es algo que no puede ser satisfecho, por lo tanto no puede anularse el deseo. El deseo en tanto concepto es lo irreductible del ser humano, para utilizar metáforas, es la vida misma, es la esperanza, es el entusiasmo, el interés, las ganas, todo eso que define la vida, aunque no garantiza nada. El deseo es motor, es la actividad que demanda siempre un más o un menos de lo que puede ser nombrado. Esto es siempre claro en las expresiones que damos en relación a lo que obtenemos cuando decimos que queremos algo, nos surge: “pero, no era esto lo que yo quería”, “era más ….”, “era menos…”, “era otro”, “no es como el que tiene tal o cuál”, etc., etc., todas estas expresiones de reconocimiento de que hay en el deseo, algo que excede lo que podemos comprender concientemente.
Que aceptemos este más allá de la satisfacción no impide que sigamos construyendo objetos “ilusorios” para lograrla. Podemos decir que Toulouse-Lautrec construye en Jane Avril el objeto que colmaría todas sus expectativas, si fuera posible que ella le respondiera, no habría sueño ni fantasía, pero aún más, si ella le correspondiera, lo inalcanzable estaría siempre presente. Es una cuestión de estructura, es decir, es así para todos, que no se puede satisfacer al deseo, porque el deseo es consecuencia de un imposible en el origen al que llamamos madre. Lo que es de estructura es que deseamos y que no hay forma de anular ese deseo. Como en el dicho de “la zanahoria y el burro”, la zanahoria hace mover al burro, esa cosa de tentar a alguien para que se mueva detrás de esa tentación, pero para que funcione, la zanahoria tiene que ser inalcanzable, ese es el motor, para que el burro se mueva, y para que el psiquismo funcione.
Tenemos que pensar que la esencia del funcionamiento psíquico es que va detrás de algo que no va a alcanzar. Esa es la particularidad del deseo y de su sostén energético que llamamos pulsión.
Este más allá que nombramos como deseo, Freud lo ubica en una escena distinta de la conciencia y crea por ello un espacio diferente al que llama: Inconciente.
Este deseo es el Inconciente, escrito con I mayúscula para diferenciarlo del adjetivo. El Inconciente en tanto reprimido, no como la cualidad que define lo que escapa a la conciencia. El Inconciente reprimido es el efecto de la imposibilidad que es de estructura, la llamemos orden simbólico o lenguaje, o prohibición del incesto.
Para Freud, el Inconciente es lo que no puede ser conciente, una otra escena en que se juegan los deseos infantiles e incestuosos. Lo que define al Inconciente es el mecanismo de la represión.
La represión es la causa de que haya un “querer”, en el sentido vulgar del término, un “querer” que mueva al burro, que según Freud tiene que ver con lo infantil y lo sexual, o mejor dicho con la sexualidad infantil, más específicamente, con la sexualidad incestuosa.
El deseo, en su esencia inconciente se lo define como infantil, sexual y reprimido, porque sexual e infantil remite a incesto, y eso debe reprimirse.
La relación imposible con la madre, debe ser simbólicamente prohibida, y esto constituye el movimiento a través de objetos sustitutos de satisfacción, del deseo.
Esta energía que surge de la imposibilidad, no puede agotarse. La única manera que tenemos de imaginar su satisfacción completa es como “realización del incesto”, y esto solo puede ser entendido como retorno al cuerpo materno, volver a ese lugar original de ausencia de tensión, lo que es imposible, y en todo caso, lo imaginable estaría vinculado con la muerte. La muerte sería el equivalente al retorno al interior del cuerpo materno, un límite a la propia vida, un retorno a una situación de ausencia de tensión, de placer sin displacer, de total ausencia de dolor y sufrimiento, todo esto como consecuencia de la ausencia de tensión, de un total equilibrio homeostático.
Este es el orden del deseo, como vemos de “esencia” para los seres hablantes.
Pero este deseo es inconciente, porque se constituye como consecuencia de lo que se rechaza a otra escena, es decir se reprime. De allí que la actividad humana toma su energía de lo reprimido que intenta volver a manifestarse. Aún cuando nosotros en el vivir cotidiano supongamos que actuamos por motivaciones concientes, Freud dice que todo acto humano comienza en el Inconciente, y que solo algunos pasan a ser reconocidos en la esfera de la conciencia. Por ejemplo, concientemente puedo afirmar que estoy en esta clase porque lo elegí, porque fue mi decisión, etc., pero de pronto me olvido lo que tengo que decir, me equivoco, o hago un síntoma, me angustio, etc., y eso demuestra que, inconcientemente, mi deseo es otro.
Toda nuestra energía para la actividad cotidiana, aunque parezca extraño, surge de lo “inconciente reprimido”. Por eso, algo que no esté vinculado a nosotros, que no nos pertenezca de alguna forma, va a ser ajeno, y su realización fallida. En algunos casos se nota más claramente y es lo que habitualmente se relaciona con la actividad creativa o sea con la producción artística, científica. En las tareas trascendentes se pone más en evidencia que la actividad que se desarrolla está sostenida por una energía que va más allá de la utilizada en un trabajo rutinario. En la creación artística el deseo aparece jugando.
Cuando un deseo inconciente sostiene una actividad los resultados sorprenden y agradan, se reconoce fácilmente que está hecho con “ganas”, que algo individual lo motoriza, no simplemente responder a las demandas de los otros.
Otra manifestación del deseo reprimido, es la que produce impedimentos a la acción o modificaciones a la misma, en estos casos se habla de síntoma.
Un síntoma es una acción que dice algo pero no para ser comprendido, es una acción rara, como un “acto fallido”. El “acto fallido” arruina la intención conciente, porque el Inconciente quiere manifestarse en forma opuesta pero verdadera, eso es el deseo inconciente.
Hay un acto de comunicación, si es interferido, deducimos que algo de lo reprimido intervino allí y perturba la voluntad. El deseo se manifiesta entonces potenciando positivamente una actividad, porque logra una manifestación “sublimada”, es el caso de la actividad creativa profesional, al servicio de un fin social, amplio, comunitario, con la participación de otros, o, negativamente, en forma “sintomática”, cuando la actividad se cierra, se dificulta, se altera, por la intervención de la una individualidad que aísla.
En la actividad artística lo que insiste es un deseo que se acopla a una acción, le da existencia y hace que sea más logrado, con más éxito. Si hay oposición entre deseo y lo que está permitido, hay conflicto y se dan las formaciones del inconciente, otra forma de decir que son manifestaciones disfrazadas de deseos reprimidos. Todas las formaciones del inconciente tienen estructura sintomática, que quiere decir que muestran algo que no se sabe que es.
Podemos pensar que cuando el deseo inconciente logra ligarse a cierta actividad productiva, no habría intervención de la represión, no habría conflicto, aunque el deseo es de naturaleza inconciente, porque los artistas por ejemplo, no saben de donde sale o por qué eligieron tal idea o tema, pero la forma en que lo pueden trabajar es superando la individualidad sintomática.
En cambio en el lapsus, el síntoma, el deseo aparece como conflicto, ahí el deseo es y debe seguir siendo reprimido, por eso se disfraza y se oculta con representaciones de palabra. En el síntoma se lee una acción del deseo rechazada por la conciencia.
Cuando Freud entra en contacto con la enfermedad, se encuentra con alteraciones que la medicina tradicional no puede comprender, pero a diferencia de otros médicos, lo “genial” de él como inventor del psicoanálisis, es que sostiene que el síntoma no engaña, sino que muestra una verdad disfrazada, porque la verdad del deseo no puede manifestarse sin represión.
Al atender a las pacientes histéricas, en el sentido propio de la enfermedad psíquica, (actualmente se puede utilizar la palabra para definir un estado de ánimo, como la excitación, o una conducta sexual de seducción y rechazo), Freud descubre que los síntomas que plantean no tienen explicación alguna para ellas, les son absolutamente ajenos. El síntoma conversivo, por ejemplo, que toma al cuerpo para su manifestación, puede en algunos casos confundirse con síntomas de naturaleza neurológica, es el caso de la “ceguera” llamada “histérica”, que es la manera de decir que la o el paciente “no ve” y no miente al respecto, pero la causa no se encuentra en la observación clínica tradicional.
Si para el saber tradicional, la ceguera de la histeria es una mentira, para el psicoanálisis es verdad que no ve, pero, no porque se niegue a ver, sino, porque “el deseo reprimido, en tanto generador de culpa, no deja ver”. El “no ver”, es contradictoriamente un “dar a ver” que hay “algo” que “no se debe ver”, esta es la estructura del síntoma. Esto demuestra a su vez que, para el ser humano, no hay cuerpo biológico puro, sino que está trabajado por las palabras, por los significantes, que transforman las funciones biológicas y las ponen al servicio del deseo inconciente reprimido.
El síntoma histérico tiene un sentido oculto, y lo es tanto para el observador como para el propio enfermo, entonces no es que el síntoma miente a sabiendas sino que sufre del efecto del inconciente. Sufre del deseo que no puede hacerse conciente, que debe permanecer reprimido, pero no puede anularse y por lo tanto “retorna de lo reprimido”. Esta es la estructura del síntoma psíquico, nudo entre el deseo reprimido y su manifestación en la conciencia, anudamiento de una satisfacción prohibida con un disfraz posible.
Si “no veo” dejo tranquila a mi conciencia y a las “buenas conciencias”, en el sentido moralista del término, y guardo en un más allá, en el espacio inconciente la realización de lo prohibido, en otro espacio mantengo vivo un “ver lo que no debo”, satisfago con mucho esfuerzo y siempre a medias un deseo. Esta contradicción no puede ser anulada porque sería como dar vuelta un guante y hacer conciente lo inconciente, pero entre ambas “instancias” está la represión y por lo tanto el conflicto.
Entonces, a la paciente que no puede ver uno podría decirle que, lo que le pasa es que no quiere ver porque tiene miedo de que se le aparezca lo que no debería ver, y seguramente reaccionaría rechazando esta explicación, porque la represión que actuó en la constitución y sostén del síntoma sigue vigente para que no se desanude. Solo a partir de un trabajo de la palabra y en el ámbito de la relación analítica, puede accederse al desanudamiento del síntoma y a la emergencia de la verdad reprimida. Por eso digo que el síntoma no es solamente para el afuera porque sino estaríamos al nivel del engaño, estaríamos hablando de simulación, y eso es lo que creía la medicina clásica. La histérica se engaña también, está absolutamente convencida de que no puede ver.
Generalmente se habla de “histéricas” y es porque la patología es más frecuente en el sexo femenino, en quienes y en relación a la época, la represión de los deseos sexuales era más fuerte. Los síntomas tienen que ver con el lenguaje y el orden simbólico-cultural que los sostienen, no es lo mismo un síntoma conversivo hoy que hace 100 años, ni en Europa que en África.. En la Viena del siglo XIX, la represión producía esta sintomatología, hoy, en Buenos Aires, podríamos decir que un síntoma histérico es una bulimia o anorexia. En los hombres hay también síntomas histéricos, pero lo propio del sexo masculino es el síntoma obsesivo que tiene más que ver con las ideas, con pensamientos que se imponen y que la forma de controlarlos es a través de la duda.
07 – 05 - 2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO.
En la ficción que crea Antonio Tabucchi tal como lo referimos la clase pasada, el soñante, que es el pintor Toulouse Lautrec, muestra su anhelo de ser correspondido por la persona de quien está enamorado. Este “anhelo”, en tanto es algo de lo que puede dar cuenta, es decir, le es conciente, tiene relación con un concepto fundamental de la teoría psicológica que es el de deseo.
El deseo, en el sentido de lo anhelado, es algo que reconocemos como relacionado a lo faltante y a lo que en ese sentido queremos obtener, y es por eso que en el sueño, o en la ficción literaria aparece la idea de transformar una realidad negativa en positiva, poder entonces acceder a ese objeto de amor inalcanzable, que en este ejemplo es la bailarina del Moulin Rouge, y particularmente inalcanzable en tanto no corresponde a sus sentimientos.
El “objeto”, como aparece en la ficción, es un sustituto, una representación que se engancha con el primer objeto de amor de todo ser humano, por las dependencia que padece, y que nombramos como madre. Aclaremos que el objeto de amor implica la persona a la que se ama, pero lo nombramos objeto continuando la tradición filosófico-psicológica que establece la relación de un sujeto con sus objetos, sean éstos de satisfacción, de amor, de conocimiento, etc.
En el final del relato, la bailarina lo abraza maternalmente, como si el pintor fuera un niño, y aparece la voluptuosidad asociada a este hecho que es el encuentro con ese objeto de amor que consideramos como repetición de un objeto que está perdido irremediablemente y que es la madre, en sentido erótico, y en sentido biológico, como veremos. Por eso, nuestro planteo es que somos deseantes en la medida en que hemos perdido al objeto de nuestra necesidad, al objeto que satisfaga alguna necesidad, pues por el lenguaje, hemos perdido, o para que se entienda, nuestras necesidades ya no son tales. Este objeto se convierte en “objeto ausente” que es pasible de ser “recubierto”, en el sentido de representado, por objetos sustitutos.
En relación con lo que hemos venido trabajando con respecto al instinto, esta conducta biológica tiene un objeto “siempre presente” que no permite sustitución, por ejemplo, un animal carnívoro no puede ser herbívoro. Para el instinto, el objeto de satisfacción está preestablecido y no hay posibilidad de sustitución. Por el contrario, los objetos de satisfacción para los seres humanos son todas sustituciones de un objeto que en su origen está perdido. Esto es una metáfora, para decir que lo perdido original es el cuerpo biológico de la madre.
La teoría psicoanalítica plantea esto para explicar el deseo, en tanto propio del ser hablante, que sustituye la necesidad por esta búsqueda que nombramos “deseante”.
A diferencia del instinto cuyo objetivo es satisfacer una necesidad, sea del individuo, como es la subsistencia, o de la especie, como es la procreación, y que por lo tanto tiene un funcionamiento rígido y prefigurado, para el deseo, que no se sostiene estrictamente en ninguna necesidad biológica, (la ingesta de comida es un ejemplo, en exceso o en defecto), los objetos para su satisfacción, que es la de obtener placer, siempre pueden ser distintos pero cumpliendo una equivalente función.
La capacidad para la sustitución que tienen los objetos pulsionales está determinada desde afuera, por lo que llamamos “los hábitos de educación”, de limpieza, las relaciones que va estableciendo la mamá con el bebé. Por lo tanto no es sin la necesidad que se van estableciendo pero no es con la necesidad que se determina el objeto. Si el cuerpo biológico necesita una sustancia que lo alimente, la mamá le enseña que tiene otras particularidades como el calor, el afecto, el sostén, etc., y lo que es objeto para un bebé se nombra “pecho”, y no leche.
Si bien en un primer momento podemos pensar que es la “zona” de la boca, por el amamantamiento, la generadora de un más allá de la necesidad que es el placer, dependiente ya no de un objeto alimenticio sino de lo que nombramos pecho, es claro que más adelante la madre, con sus cuidados, generará una nueva “zona” de estimulación-placer, que es la zona anal, y que es claro que se independiza de toda necesidad. En relación al control de esfínteres, es desde la cultura, desde el orden simbólico, que un desecho pasa a tener una significación muy diferente, como un “don”, en el sentido de aquello que se da o se retiene. No es por una necesidad biológica que se educan los esfínteres, es por un hecho cultural, y esto determina un valor diferente a la zona y a su objeto.
Lo que estoy planteando es que, si en el origen se puede confundir la relación con los objetos de satisfacción con una conducta guiada por la necesidad biológica, en la constitución de la zona anal y su objeto, época también de mayor incorporación del lenguaje, la relación es mas claramente con un objeto simbólico, determinado por el orden simbólico. El orden simbólico implica entonces esta significación que hace que los objetos sean autónomos de su existencia real. Como dije, cuando hablamos de “pecho”, no nos referimos a la glándula mamaria que implica la posibilidad de alimentar, sino, cariño, protección, compañía, presencia, calor, etc., y es lo que nos remite a la función materna, a lo que entendemos como madre en un sentido más amplio que el biológico, y por lo tanto estamos diciendo que el objeto no es sin las palabras que lo pueden nombrar. Por eso al referirnos al objeto madre le damos una dimensión mucho más compleja de lo que habitualmente entendemos por objeto. La madre es mucho más que un objeto describible. Por eso es que la madre es presencia en relación a ausencia, afecto en relación a soledad, por eso la madre implica la posibilidad de sostén en la vida. Sin embargo lo nombramos objeto.
Importa pensar ésto para diferenciar la particularidad del ser humano del resto de los animales, para dar a esta particularidad, el valor de algo único y diferente. Los objetos que busca el hombre no son propios del instinto, porque en el hombre, por la preexistencia del lenguaje, los instintos biológicos son pulsiones, nombre con el que llamamos a la energía que guía al deseo hacia la obtención del objeto, y este objeto es tal en tanto puede ser “recortado por palabras”.
Si la pulsión busca al pecho materno, es porque pecho es el nombre de: alimento y cariño y protección y seguridad y calor, etc., etc.
Por lo tanto, para un bebé en singular, no es lo mismo un pecho que otro, si bien otro adulto puede suplantar o una mamadera puede alimentar, el pecho va a ser “la manera” en que recibe el alimento, y esto es posible de ser traducido en palabras como ya indiqué.
Gracias a las palabras, a los significantes, al orden simbólico, es que podemos nombrar ese objeto para la satisfacción, gracias a las palabras, cuando el objeto está ausente se lo puede llamar, primero con el llanto y luego con el lenguaje.
En el sueño de Tabucchi, atribuido a Toulouse-Lautrec es a través de las palabras que se va creando este objeto, objeto materno, ligado a la satisfacción oral. Si bien aparece al final del relato la voluptuosidad, el encuentro sexual de dos adultos, lo que insiste desde el primer momento del sueño a través del alcanzar los frutos inalcanzables, que no son alimento puro sino placer, sensaciones, sabores, etc., es la necesidad de encontrar palabras para representar a ese objeto que estuvo en el comienzo biológico y que luego es irremediablemente perdido. Es la madre, en un sentido muy complejo, el modelo de todos los objetos de satisfacción, en principio tanto para el varón como para la mujer.
Esto abre el campo de la “representación”, el orden del lenguaje, de las palabras, y de lo humano, por lo tanto la “carencia” para los seres humano se nombra: deseo.
Pero si bien las palabras permiten obtener esos objetos para el deseo, no lo agotan, es decir, las palabras quedan cortas, como las piernas de Toulouse, pero no tan cortas como para no acercarnos a alguna satisfacción. Esto para señalar que el deseo tiene una dimensión que escapa a la conciencia.
Habitualmente decimos: “quiero tal cosa”, usamos el verbo querer como sinónimo de desear, pero donde se pone en juego que estos términos no se recubren es cuando obtenemos lo que decíamos querer, porque en ese momento nos defraudamos, no nos parece ser lo que esperábamos, queremos ya otra cosa.
En la constitución del sujeto humano, el deseo es algo que no puede ser satisfecho, por lo tanto no puede anularse el deseo. El deseo en tanto concepto es lo irreductible del ser humano, para utilizar metáforas, es la vida misma, es la esperanza, es el entusiasmo, el interés, las ganas, todo eso que define la vida, aunque no garantiza nada. El deseo es motor, es la actividad que demanda siempre un más o un menos de lo que puede ser nombrado. Esto es siempre claro en las expresiones que damos en relación a lo que obtenemos cuando decimos que queremos algo, nos surge: “pero, no era esto lo que yo quería”, “era más ….”, “era menos…”, “era otro”, “no es como el que tiene tal o cuál”, etc., etc., todas estas expresiones de reconocimiento de que hay en el deseo, algo que excede lo que podemos comprender concientemente.
Que aceptemos este más allá de la satisfacción no impide que sigamos construyendo objetos “ilusorios” para lograrla. Podemos decir que Toulouse-Lautrec construye en Jane Avril el objeto que colmaría todas sus expectativas, si fuera posible que ella le respondiera, no habría sueño ni fantasía, pero aún más, si ella le correspondiera, lo inalcanzable estaría siempre presente. Es una cuestión de estructura, es decir, es así para todos, que no se puede satisfacer al deseo, porque el deseo es consecuencia de un imposible en el origen al que llamamos madre. Lo que es de estructura es que deseamos y que no hay forma de anular ese deseo. Como en el dicho de “la zanahoria y el burro”, la zanahoria hace mover al burro, esa cosa de tentar a alguien para que se mueva detrás de esa tentación, pero para que funcione, la zanahoria tiene que ser inalcanzable, ese es el motor, para que el burro se mueva, y para que el psiquismo funcione.
Tenemos que pensar que la esencia del funcionamiento psíquico es que va detrás de algo que no va a alcanzar. Esa es la particularidad del deseo y de su sostén energético que llamamos pulsión.
Este más allá que nombramos como deseo, Freud lo ubica en una escena distinta de la conciencia y crea por ello un espacio diferente al que llama: Inconciente.
Este deseo es el Inconciente, escrito con I mayúscula para diferenciarlo del adjetivo. El Inconciente en tanto reprimido, no como la cualidad que define lo que escapa a la conciencia. El Inconciente reprimido es el efecto de la imposibilidad que es de estructura, la llamemos orden simbólico o lenguaje, o prohibición del incesto.
Para Freud, el Inconciente es lo que no puede ser conciente, una otra escena en que se juegan los deseos infantiles e incestuosos. Lo que define al Inconciente es el mecanismo de la represión.
La represión es la causa de que haya un “querer”, en el sentido vulgar del término, un “querer” que mueva al burro, que según Freud tiene que ver con lo infantil y lo sexual, o mejor dicho con la sexualidad infantil, más específicamente, con la sexualidad incestuosa.
El deseo, en su esencia inconciente se lo define como infantil, sexual y reprimido, porque sexual e infantil remite a incesto, y eso debe reprimirse.
La relación imposible con la madre, debe ser simbólicamente prohibida, y esto constituye el movimiento a través de objetos sustitutos de satisfacción, del deseo.
Esta energía que surge de la imposibilidad, no puede agotarse. La única manera que tenemos de imaginar su satisfacción completa es como “realización del incesto”, y esto solo puede ser entendido como retorno al cuerpo materno, volver a ese lugar original de ausencia de tensión, lo que es imposible, y en todo caso, lo imaginable estaría vinculado con la muerte. La muerte sería el equivalente al retorno al interior del cuerpo materno, un límite a la propia vida, un retorno a una situación de ausencia de tensión, de placer sin displacer, de total ausencia de dolor y sufrimiento, todo esto como consecuencia de la ausencia de tensión, de un total equilibrio homeostático.
Este es el orden del deseo, como vemos de “esencia” para los seres hablantes.
Pero este deseo es inconciente, porque se constituye como consecuencia de lo que se rechaza a otra escena, es decir se reprime. De allí que la actividad humana toma su energía de lo reprimido que intenta volver a manifestarse. Aún cuando nosotros en el vivir cotidiano supongamos que actuamos por motivaciones concientes, Freud dice que todo acto humano comienza en el Inconciente, y que solo algunos pasan a ser reconocidos en la esfera de la conciencia. Por ejemplo, concientemente puedo afirmar que estoy en esta clase porque lo elegí, porque fue mi decisión, etc., pero de pronto me olvido lo que tengo que decir, me equivoco, o hago un síntoma, me angustio, etc., y eso demuestra que, inconcientemente, mi deseo es otro.
Toda nuestra energía para la actividad cotidiana, aunque parezca extraño, surge de lo “inconciente reprimido”. Por eso, algo que no esté vinculado a nosotros, que no nos pertenezca de alguna forma, va a ser ajeno, y su realización fallida. En algunos casos se nota más claramente y es lo que habitualmente se relaciona con la actividad creativa o sea con la producción artística, científica. En las tareas trascendentes se pone más en evidencia que la actividad que se desarrolla está sostenida por una energía que va más allá de la utilizada en un trabajo rutinario. En la creación artística el deseo aparece jugando.
Cuando un deseo inconciente sostiene una actividad los resultados sorprenden y agradan, se reconoce fácilmente que está hecho con “ganas”, que algo individual lo motoriza, no simplemente responder a las demandas de los otros.
Otra manifestación del deseo reprimido, es la que produce impedimentos a la acción o modificaciones a la misma, en estos casos se habla de síntoma.
Un síntoma es una acción que dice algo pero no para ser comprendido, es una acción rara, como un “acto fallido”. El “acto fallido” arruina la intención conciente, porque el Inconciente quiere manifestarse en forma opuesta pero verdadera, eso es el deseo inconciente.
Hay un acto de comunicación, si es interferido, deducimos que algo de lo reprimido intervino allí y perturba la voluntad. El deseo se manifiesta entonces potenciando positivamente una actividad, porque logra una manifestación “sublimada”, es el caso de la actividad creativa profesional, al servicio de un fin social, amplio, comunitario, con la participación de otros, o, negativamente, en forma “sintomática”, cuando la actividad se cierra, se dificulta, se altera, por la intervención de la una individualidad que aísla.
En la actividad artística lo que insiste es un deseo que se acopla a una acción, le da existencia y hace que sea más logrado, con más éxito. Si hay oposición entre deseo y lo que está permitido, hay conflicto y se dan las formaciones del inconciente, otra forma de decir que son manifestaciones disfrazadas de deseos reprimidos. Todas las formaciones del inconciente tienen estructura sintomática, que quiere decir que muestran algo que no se sabe que es.
Podemos pensar que cuando el deseo inconciente logra ligarse a cierta actividad productiva, no habría intervención de la represión, no habría conflicto, aunque el deseo es de naturaleza inconciente, porque los artistas por ejemplo, no saben de donde sale o por qué eligieron tal idea o tema, pero la forma en que lo pueden trabajar es superando la individualidad sintomática.
En cambio en el lapsus, el síntoma, el deseo aparece como conflicto, ahí el deseo es y debe seguir siendo reprimido, por eso se disfraza y se oculta con representaciones de palabra. En el síntoma se lee una acción del deseo rechazada por la conciencia.
Cuando Freud entra en contacto con la enfermedad, se encuentra con alteraciones que la medicina tradicional no puede comprender, pero a diferencia de otros médicos, lo “genial” de él como inventor del psicoanálisis, es que sostiene que el síntoma no engaña, sino que muestra una verdad disfrazada, porque la verdad del deseo no puede manifestarse sin represión.
Al atender a las pacientes histéricas, en el sentido propio de la enfermedad psíquica, (actualmente se puede utilizar la palabra para definir un estado de ánimo, como la excitación, o una conducta sexual de seducción y rechazo), Freud descubre que los síntomas que plantean no tienen explicación alguna para ellas, les son absolutamente ajenos. El síntoma conversivo, por ejemplo, que toma al cuerpo para su manifestación, puede en algunos casos confundirse con síntomas de naturaleza neurológica, es el caso de la “ceguera” llamada “histérica”, que es la manera de decir que la o el paciente “no ve” y no miente al respecto, pero la causa no se encuentra en la observación clínica tradicional.
Si para el saber tradicional, la ceguera de la histeria es una mentira, para el psicoanálisis es verdad que no ve, pero, no porque se niegue a ver, sino, porque “el deseo reprimido, en tanto generador de culpa, no deja ver”. El “no ver”, es contradictoriamente un “dar a ver” que hay “algo” que “no se debe ver”, esta es la estructura del síntoma. Esto demuestra a su vez que, para el ser humano, no hay cuerpo biológico puro, sino que está trabajado por las palabras, por los significantes, que transforman las funciones biológicas y las ponen al servicio del deseo inconciente reprimido.
El síntoma histérico tiene un sentido oculto, y lo es tanto para el observador como para el propio enfermo, entonces no es que el síntoma miente a sabiendas sino que sufre del efecto del inconciente. Sufre del deseo que no puede hacerse conciente, que debe permanecer reprimido, pero no puede anularse y por lo tanto “retorna de lo reprimido”. Esta es la estructura del síntoma psíquico, nudo entre el deseo reprimido y su manifestación en la conciencia, anudamiento de una satisfacción prohibida con un disfraz posible.
Si “no veo” dejo tranquila a mi conciencia y a las “buenas conciencias”, en el sentido moralista del término, y guardo en un más allá, en el espacio inconciente la realización de lo prohibido, en otro espacio mantengo vivo un “ver lo que no debo”, satisfago con mucho esfuerzo y siempre a medias un deseo. Esta contradicción no puede ser anulada porque sería como dar vuelta un guante y hacer conciente lo inconciente, pero entre ambas “instancias” está la represión y por lo tanto el conflicto.
Entonces, a la paciente que no puede ver uno podría decirle que, lo que le pasa es que no quiere ver porque tiene miedo de que se le aparezca lo que no debería ver, y seguramente reaccionaría rechazando esta explicación, porque la represión que actuó en la constitución y sostén del síntoma sigue vigente para que no se desanude. Solo a partir de un trabajo de la palabra y en el ámbito de la relación analítica, puede accederse al desanudamiento del síntoma y a la emergencia de la verdad reprimida. Por eso digo que el síntoma no es solamente para el afuera porque sino estaríamos al nivel del engaño, estaríamos hablando de simulación, y eso es lo que creía la medicina clásica. La histérica se engaña también, está absolutamente convencida de que no puede ver.
Generalmente se habla de “histéricas” y es porque la patología es más frecuente en el sexo femenino, en quienes y en relación a la época, la represión de los deseos sexuales era más fuerte. Los síntomas tienen que ver con el lenguaje y el orden simbólico-cultural que los sostienen, no es lo mismo un síntoma conversivo hoy que hace 100 años, ni en Europa que en África.. En la Viena del siglo XIX, la represión producía esta sintomatología, hoy, en Buenos Aires, podríamos decir que un síntoma histérico es una bulimia o anorexia. En los hombres hay también síntomas histéricos, pero lo propio del sexo masculino es el síntoma obsesivo que tiene más que ver con las ideas, con pensamientos que se imponen y que la forma de controlarlos es a través de la duda.
Teórico N° 5.
30-4-2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO
Voy a utilizar la publicidad para, creo que lo planteé como una excusa didáctica para articular con algo que es el vivir cotidiano, conceptos que a nosotros nos importan de la teoría psicológica en general, de la teoría psicoanalítica en particular, que tienen que ver con la identificación, ya que partimos de la base de que el ser humano no sabe quién es sino a partir del proceso de identificación. Adopta una imagen exterior, es decir, la hace propia, se apropia de la imagen exterior; y el otro concepto que articulamos es el concepto de deseo. Dos características que hacen al ser humano, en tanto carente, carente en su origen, y que esta carencia también se lee en el orden del deseo como “no saber qué quiero” para traducirlo en los términos del lenguaje común, cotidiano. “No se quién soy”, “no sé qué quiero” es el comienzo de la vida del ser humano, consecuencia del hecho de que en el acceso a la vida cada ser humano se confronta con algo que lo preexiste, algo que le preexiste es el orden simbólico, que fundamentalmente caracterizamos como lenguaje. Esto es para plantear que en última instancia, lo que estamos haciendo es describir al ser humano en su generalidad, es decir, todos los seres humanos dependemos del orden simbólico, en el que nos incluimos, es decir , dependemos del lenguaje en el que nos incluimos y no podemos no incluirnos en ese orden anterior a nosotros mismos.
Esto está marcado por el hecho mismo del nacimiento, hecho que marca que un acontecimiento absolutamente biológico se transforma en un acontecimiento absolutamente simbólico. En el momento del nacimiento el cuerpo biológico, desprendido del cuerpo biológico de la madre, accede al mundo de la vida a partir de un acto reflejo, es decir, de un acto absolutamente biológico. Ese acto lo nombramos como grito del nacimiento o el llanto del nacimiento, le estamos dando una significación a ese momento absolutamente reflejo, en el cual el organismo necesita expulsar los restos del líquido amniótico que están en las vías respiratorias, para conectarse con el mundo exterior, para poder respirar, hablando en sencillo. Es decir dentro del interior del cuerpo materno, el organismo, ustedes saben, vive sumergido en el líquido amniótico, ese líquido es lo que hay que expulsar, vía reflejo, para poder abrir las vías respiratorias al sistema aéreo, para poder incorporar el aire. Ese expulsar es un acto reflejo pero para nosotros no es un acto reflejo, para nosotros es el llanto del recién nacido, es el momento en el cual verdaderamente llega a la vida o nos anuncia que llegó a la vida, esta es la forma en la cual no puede el organismo, no puede la biología escapar del orden simbólico, escapar al lenguaje, escapar a lo que más precisamente nosotros denominamos el orden significante. Todo hecho que ocurre en el orden de lo humano está sujeto a la interpretación, estar sujeto a la interpretación significa que siempre hay un orden simbólico que preexiste al hecho, que le da una determinada significación. Por eso es que ese reflejo no se lo toma como reflejo, se lo toma como un acto interpretable:”lloró fuerte”, “lloró débil” “va a ser Atila” “va a ser un sometido” “es una chancleta”, lo que quieran, todas las significaciones que se pueden dar en la sala de partos, en el momento en que esa persona, por llamarla de alguna manera accede a la vida, ya tiene una determinación que es una lectura que hacen los que la reciben a la vida.
Por supuesto que ese cuerpo que acaba de producir un reflejo no tiene la menor idea de todo lo que se piensa de él, ni de todo lo que se vino pensando durante los nueve meses de su gestación, y..no sé, desde que la mamá tenía 12 años y soñaba con tener hijitos, evidentemente la vida es algo sumamente complejo como para poder tomar un ejemplo y trasmitirlo. Lo que sí me interesa, es decir que en ese momento un hecho absolutamente biológico pierde absolutamente su biologicidad. Por supuesto si ese chico está en riesgo de vida aparece nuevamente la biologícidad, hay que entubarlo, hay que cambiarle la sangre, hay que ponerlo en una incubadora, porque hay que defender ese organismo, para que ese organismo funcione normalmente como organismo. Ya una vez accedido a la vida, ese organismo necesita ser una persona y necesita ser importante para otra persona, otro ser humano que sea capaz de sostenerlo. Eso es lo que se ha comprobado, que evidentemente una criatura que enferma, si no tiene el sostén del adulto a través del afecto, del reconocimiento a través del cariño, muere por más cuidados médicos que reciba. Esto ha sido muy estudiado en las “Casa cuna”, en los hospitales para niños en general. O sea que en el momento en que se corta el cordón umbilical, es decir, se corta el fluido sanguíneo del cuerpo materno al cuerpo del feto, por lo tanto pasa a ser bebé, a partir de ese momento se necesita el contacto, el sostén afectivo, llamémoslo psicológico de un adulto que sea capaz de recibirlo a la vida. Bueno, esto llevándolo a una situación límite, a una situación extrema pero para que entiendan que en el orden humano hay cosas que están dadas “per se”, que no es algo que lo tengamos que inventar, ni que son fortuitas. Es decir, entramos a un mundo simbólico, y no hay posibilidad de no entrar a un mundo simbólico, eso que quede claro, y que como consecuencia de entrar a un mundo simbólico, siempre tenemos una distancia con el orden de la realidad, o mejor dicho, en relación a lo más preciso, que es en relación al orden real, el orden de fenómenos reales, a lo que accedemos solamente a partir de representaciones. O sea que ya no es “las vías respiratorias” que están funcionando en el orden de lo material, por decirlo de alguna manera, sino que son esas vías respiratorias que producen mensajes que son entendidos, que son escuchados e interpretados por otro ser hablante que es un adulto. Por eso es que el acceso a la vida, es un acceso temporal, algo que se va produciendo, no es algo que se produce de una vez y para siempre, sino que es algo que se va construyendo permanentemente, esa construcción tiene que ver con el sostén de los adultos que lo reconocen como un producto y que le dan un lugar en el afecto, ese lugar en el afecto es irremediablemente un lugar simbólico. Más adelante, cuando ese bebé que ya accedió a la vida y ya accedió al orden simbólico, empieza a jugar con los sonidos, empieza a descubrir, descubrir queda mal, pero es la forma como los adultos podemos hablar de un bebé, pero que empieza a poder sentir sensaciones agradables al hacer ruiditos con su sistema fonatorio, llega un determinado momento en que está planteando ese ma-ma ma, ese laleo que hacen los bebes, ese pa pa pa, que es simplemente un juego, un juego fonatorio, que siente que es capaz de hacer ese ruido, descubre que hacer ese ruido es agradable y no es que, como creemos los adultos, así como creemos que el sol sale por el este, no es que me reconoció y entonces dijo papá, no es que me reconoció y entonces dijo mamá, sino que estaba jugando y la mamá se puso tan contenta que dice: “¡mamá, dijo mamá! o “papá, me dijo papá! Ahí lo sanciona y el pibe se aviva que a partir de ahí, la mamá se pone contenta y va a decir : mamá! y el papá se pone chocho y va a decir “¡papá!”. Esto es lo que ocurre, no es que los seres humanos nacemos con la capacidad de reconocer al otro y de sancionar la función del otro, es a través del adulto que nos quiere, que los seres humanos accedemos a estos lugares, lugares absolutamente simbólicos, y que están sancionados por el orden de la palabra. También es gracias a la presencia del otro, gracias a la presencia del adulto, que nuestro cuerpo deja de ser un cuerpo absolutamente manejado por la biología, es decir manejado por el instinto, y pasa a ser un cuerpo que es capaz de generar sensaciones placenteras, es también la presencia de ese adulto que va a sancionar zonas del cuerpo como zonas capaces de generar placer. Esas zonas erógenas, entonces, no se construyen desde la biología, sino que se construyen desde la relación con el otro. Es por la existencia de la mamá, y en este caso del pecho, que el bebé puede reconocer como una zona placentera la zona de sus labios, la zona de sus labios en contacto van a generar una satisfacción que le da a esa zona un valor erógeno. esa zona como valor erógena, se sanciona como zona oral porque es la zona de la alimentación, es la zona de la boca. Luego la segunda zona que va a cobrar significación en el cuerpo, por armar una cosa más descriptiva, es lo que se considera la zona anal. La zona anal es una zona del cuerpo también generadora de placer. Esto quiere decir que en determinado momento, se empieza a reconocer que esa zona es también importante para la mamá, porque la mamá le empieza a decir: “hacé cacá alli” “avisame cuando quieras caca”, “si tenés ganas de hacer caca, llamame” bueno, esas cosas que dicen las mamás, qué sé yo... con lo cual empieza a darle importancia a una parte del cuerpo, que una parte del cuerpo es importante para la mamá, quiero decir, no es que nuestro cuerpo tenga ya una parte importante, esa parte importante en cuanto a sensaciones, tiene que venir sancionado de parte de la mamá. Junto con esto, lo que podemos decir, es que aparece otra zona erógena, que es la zona genital, pero básicamente antes de la genitalidad, por decirlo de alguna manera, sería la zona de los genitales en su función de micción, es decir la zona uretral,y el placer en la micción, para luego “investir” con satisfacción, los genitales externos: pene y clítoris. Lo que me interesa es decir que el cuerpo es un cuerpo trabajado por el interés que el adulto tiene en relación a ese cuerpo. No es un cuerpo biológico, no es un cuerpo de la naturaleza, no es un cuerpo instintivo, es un cuerpo que construye zonas generadoras de placer, por lo tanto, en el orden de lo humano, estas sensaciones van a constituir la forma en la que se va a vincular con otro cuerpo. El cuerpo del chiquito se vincula con otro cuerpo, el cuerpo de la madre, habla de una vinculación con sentido, ya no es una vinculación absolutamente espontánea, como lo que decíamos del animal, que come por instinto, sino que acá, el ser humano come por una necesidad, pero esa necesidad queda rápidamente subsumida al placer. Esto es básicamente descriptible, en el hecho de que el bebé mama, incorpora de la leche materna o del biberón, lo que fuere, y una vez saciado su hambre, una vez que incorporó todo lo que necesitaba para tranquilizarse, sigue jugando con el pecho de la madre, sigue jugando con la tetina de la mamadera, o tiene lo que es el uso del chupete, con esta práctica de succión con lo succionable, también puede ser el dedo, lo que fuere. Esto ¿qué quiere decir? Quiere decir básicamente que en el orden de lo humano, lo que hay es búsqueda de placer, como un plus independiente de la satisfacción de la necesidad. Por lo tanto no estamos en el orden del instinto, estamos en el orden de la pulsión, es algo que se construye en la relación con el otro, con el otro adulto que lo sostiene. Por lo tanto, partimos de esta carencia, es decir, el ser humano es carente en cuanto que no sabe qué quiere, y va construyendo lo que quiere, a partir de lo que se le ofrece. Es decir, no sabe que lo que quiere es el pecho, solo cuando la mamá le ofrece el pecho, y él puede acceder a ese pecho, que es la satisfacción, puede decir: ¡oh, eso es lo que yo estaba esperando!. Me parece que es importante que quede claro que el orden del deseo, el tiempo, el tiempo verbal es el tiempo futuro, o en todo caso, como acabo de utilizarlo yo, un tiempo pasado, pero nunca un tiempo presente. No es que yo digo “quiero tal cosa” es “yo quería tal cosa” o “yo hube querido” como se dice ese tiempo verbal.
-yo quise...
-yo quise, pero más en el sentido que: “lo que yo quería era lo que apareció”, o sea nunca un saber qué se quiere, leerlo como: eso apareció? Ah! Eso era lo que yo quería; o yo quiero algo que va a aparecer, no hay un tiempo presente. Lo decíamos en función de la publicidad que la publicidad articula esta variable, la publicidad articula algo del orden de la promesa, articula algo por venir, que ese algo por venir tiene un valor porque nosotros, como seres humanos, no tenemos idea de lo que queremos, sino que estamos a la espera de algo que se nos ofrezca para esta insatisfacción, o esta sensación de algo como falta. Por eso es que cuando queremos definir algunas caracterizaciones de lo que sería algo específicamente en el orden de la psicología o el psicoanálisis, lo nombramos como objeto, objeto para el deseo, y utilizamos tres categorías: la categoría de un objeto que tenga algo de perdido, un objeto que tenga algo de prohibido y un objeto que tenga algo de perteneciente a otro. Y si uds. toman estas categorías, y por ejemplo toman la publicidad pueden ver que articula estos tres conceptos. Articula el hecho de que “lo tiene o lo pierde” o “ya lo perdió y entonces puede obtener algo a cambio” o “para ud no es, es prohibido y por lo tanto, despierta mayor interés”, o como consecuencia de eso”si ud. lo perdió o ud. no puede tenerlo, otro sí lo tiene y entonces despierta más interés lo que hablábamos ya en algún momento de la campaña que American Express hizo hace un año, ésa de los afiches en los que aparecía el fondo de la tarjeta y la imagen de alguien reconocible, y alguien que tiene una cierta identidad, y ... no sé, decía nada más que eso, no había ningún mensaje más que el mensaje visual, que implicaba algo que es, bueno: “hay quienes pertenecen porque la tienen”, “hay quienes la tienen porque merecen tenerla” y “hay quienes no la tienen porque no merecen tenerla”, entonces uno decía “bueno, quiero formar parte de esos que la tienen y entonces, consigo la tarjeta para pertenecer a... qué sé yo, no sé quiénes estaban..Bueno, lo que es interesante es que articulan una condición de estructura, o sea que eso es así, todos podemos sentirnos tocados. Creo que era American que también hacía una publicidad televisiva que era un auto que iba circulando, marcando determinados grupos de pertenencia, unas señoras de la Recoleta, o en el microcentro señores con maletines o casas importantes, etc, para decir que había un determinado grupo al que iba dirigido, bueno, tener ese producto era pertenecer a ese grupo, y excluir a los otros, no? Porque esa es una de las ventajas, si yo pertenezco, dejo afuera a otros, evidentemente yo no me quedo con ganas, o creo que no me quedo con ganas, seguramente hay otro grupo en el cual yo voy a querer entrar y entonces yo me quedo con ganas. Pero la idea entonces, es generar algo de esto: usted no puede!!. Hay una publicidad que a mí me impactó mucho, también televisiva, que era de un hombre que salía con una caja enorme de una casa de electrodomésticos y la estaba poniendo en el baúl del auto y una voz en off le decía: cómo!? ¿y no tiene una conexión con no sé qué cosa..., y al pobre hombre se le transfiguraba la cara, porque todavía no lo había usado al televisor y ya era viejo, ya había perdido el valor porque había otro que tenía un elemento más que era importante. Bueno, esta es la forma en que trabaja la publicidad, porque así es como trabaja el deseo. Si yo me acabo de comprar algo, y me entero que hay otro mejor, yo ya me voy a quedar con que me perdí el mejor, quiero tener el mejor, pero básicamente algo me perdí. Algo que me es prohibido y algo que le pertenece a otro. Bueno, digo que le pertenece a otro, ya está en la Biblia, ya está en los mandamientos: no desearás a la mujer de tu prójimo, por que lo pusieron? Porque es la más deseable, digamos, por qué habría que sancionar esto, porque aparece un interés mayor con que pertenezca a otro. De dónde viene esto en la teoría? De la teoría viene el hecho de que, como dije en términos generales, del hecho de que todo objeto es básicamente perdido, porque para el orden de lo humano, no hay posibilidad de tener un objeto predeterminado. Con lo cual podemos decir, si el objeto para el deseo es perdido, es porque existe el lenguaje, que en otros términos seria como decir ”la Cosa”, filosóficamente hablando, “las cosas” semiológicamente hablando, están perdidas en la medida en que existe la palabra, y fantasmáticamente, fantaseadamente, para construir una teoría mítica, lo que está para el ser humano irremediablemente perdido, puede tener un nombre y ese nombre tiene que ver con la madre: “mamá”...(¡he llegado a sorprenderlos, o fue el avión?). Es decir, el lenguaje es lo que nos separa irremediablemente de las cosas, por lo tanto si somos deseantes es porque esa cosa está perdida para nosotros, queremos acceder a ella porque la perdimos, la perdimos por estructura, ya no podemos tener una cosa que nos satisfaga como el animal, un animal puede tener una cosa que lo satisface, nosotros, como está la barrera del lenguaje que nos separa irremediablemente de las cosas, la perdimos, es decir, el objeto del deseo tiene algo del orden de lo perdido y por eso es que nos vamos detrás de eso.
Hasta ahí me siguen? Es una forma de pensar la estructura psíquica, somos así, es la forma en que nosotros podemos relacionarnos con los objetos de satisfacción, como cosas perdidas, como cosas a las que no tenemos acceso directo. Para articularlo en una especie de cuentito, y que se entienda un poco más, esta idea de lo perdido, decimos que eso que perdimos es a nuestra madre, en nuestro imaginario, se dan cuenta? Nosotros no nos ponemos a pensar, nadie pensaría: ah, porque tengo lenguaje entonces no están las cosas, entonces yo quiero, tengo que hablar, y le doy significación a las cosas, y entonces las cosas se me escapan y siempre se me están yendo. Nosotros no pensamos así, pensamos en sencillo, en una teoría más entendible, de que estábamos bárbaro dentro del cuerpo materno, estábamos en una situación de total placer, de total comodidad, de total ausencia de tensión, y se produce este momento en el cual aparece el tembladeral, el feto que estaba de lo más tranquilo ahí adentro, llega un momento en el cual, algunos dicen que ya quiere salir, otros que lo sacan a patadas; pero esas ya son formas de entender el hecho, de significar el hecho. La cuestión es que el ser humano accede a la vida, se corta el cordón umbilical, y tiene que respirar porque si no se muere. Antes le venía todo el oxígeno vía el flujo sanguíneo, es decir que no había que hacer ningún esfuerzo y tiene que empezar a esforzarse por vivir en este valle de lágrimas que es la vida!!. A partir de ahí, ya nunca más se puede poner a dormir como dentro de la panza materna, aún cuando lo imagine, aún cuando siempre esté como una fantasía de los seres humanos volver a esa situación de ausencia de tensión, estar en una isla abanicado por una mujer única..., qué sé yo, la fantasía, o en el caso más extremo vía las drogas. Acceder, tener contacto con una droga que anule la tensión al punto tal de producir una situación equivalente a la ausencia de tensión, del momento prenatal, que generalmente es vinculado con la muerte, porque, bueno, un heroinómano va a acceder a la muerte, en última instancia, vía la droga, vía la búsqueda de ausencia de tensión a lo que se accede es al final de la vida, no? Por lo tanto esa situación está irremediablemente perdida. Esa situación irremediablemente perdida está luego construida o reconstruida imaginariamente por todos nosotros como un “paraíso perdido”, y ese paraíso perdido lo podemos nombrar mamá. Cuando estábamos adentro de mamá, todo estaba bárbaro, no nos dábamos cuenta, no hay ningún registro, por eso digo que después es que nos inventamos este momento original como el paraíso perdido, por eso tiene valor...si tiene valor como paraíso es porque a Adán y Eva los rajaron de ahí, como dice el mito, los echaron, por qué? Porque desearon, es decir que el deseo construye el paraíso que existió y que después se deseó porque se perdió, en el mismo momento en que se desea se construye el paraíso como algo que se pierde. Es decir, en el momento en el que accedemos a la vida, y nos damos cuenta, ojo, cuando yo digo nos damos cuenta no nos damos cuenta nada, esto es algo que reconstruimos, cuando aparece el trabajo de vivir, es que decimos: qué bien que estábamos antes; y eso no tiene nada que ver con lecturas políticas – sociológicas, etc. Entonces nombramos mamá a eso, perdimos a mamá, cosa que existe en la realidad, en cualquier ser humano, por más grande que sea, alguien que está en transito de muerte o en una situación límite, amenazado, generalmente nombra a la mamá, en situaciones extremas; es un dato, no es una invención.
Intervención: ..comentarios sobre sexo femenino o masculino.
Respuesta: No, no creo, yo creo que en principio no hay diferencia de sexos en eso, somos deseantes porque nos falta algo y nos falta tanto a uno como a otro, después se complejiza, pero la relación con nuestra madre es algo fundamental y original tanto para el hombre como para la mujer, no hay diferencia. Después sí, porque hay diferencia en el momento en que se sanciona que la anatomía nombra a alguien como varón y nombra a alguien como hembra, pero además, la identidad sexual es algo que se construye y no existe desde el primer momento. Pero lo que importa es que tanto para la bebita como para el bebito la mamá es lo más importante, y no hay otra; cuando se llega a una situación límite, la referencia es a ese nombre “mamá”, nadie pide a papá, no aparece papá, en el imaginario de cualquiera de nosotros no aparece, pués no aparece como alguien que mima, que sostiene, que arrulla, que da placer, en general son nombres que atribuimos a mamá, o son sensaciones que nosotros nombramos como “mamá”. en la situación límite lo que se busca es una mamá, no un papá. Ya vamos a ver que papá aparece en un segundo momento, digamos en un segundo momento en el cual esa mamá que se perdió, se recupera, vía el contacto directo con ese cuerpo, ya extraño, porque ya se ha producido la separación, entonces en un primer momento se pierde originalmente, pero se pierde ya antes de saber que uno lo pierde, o sea se pierde en el momento que ya se perdió, no hay forma de nombrarlo. No es que uno dice: “¡Uy, ahora ya salí de acá adentro, ahora tengo que hacer un esfuerzo para respirar. Qué bien que estaba ahí adentro!, pero bueno, yo la verdad que quiero ahora estar acá afuera!”, nada, todo eso no existe, esta es la forma en que nosotros leemos este momento original, y por eso es que nombramos algo como perdido, que perdimos como estructura, es decir todos, y que a eso perdido entonces lo podemos nombrar mamá. Ya lo perdimos y lo reconocemos en momentos en los que estamos muy al borde, muy amenazada nuestra vida, nosotros nos referimos a ese momento con el nombre de mamá. pero como dije antes, en el momento en que se pierde esa mamá se recupera rápidamente otra mamá, porque si no hay mamá, el ser humano no sobrevive. Si no hay una mamá que entonces dice: Uy, llegó Juancito, que lo estaba esperando hace nueve meses o 25 años, no importa desde cuando estaba esperando tener un hijo, es una idea que es totalmente así. Es como el chiste de Mafalda, de Susanita. Le preguntan cuál es el tiempo futuro perfecto del verbo amar y ella dice “hijitos”, y ella tiene 9 años, es decir, es una nenita que ya está pensando en que lo que quiere es tener hijitos, porque es un deseo femenino, absolutamente femenino. Entonces pasó un montón de tiempo hasta que llegó Juancito, y la mamá lo quiere, y la mamá lo protege, y la mamá le da mimos, y la mamá le da la teta, lo atiende y lo hace sentir bien y entonces de pronto, Juancito empieza a decir: bueno, tengo mamá, todo lo que quiero es a mamá, que mamá esté ocupada de mí; por supuesto no lo piensa pero empieza a diferenciar, si mamá está me siento bien, si mamá no está me siento mal, si mamá no está cuando yo siento cosas desagradables, me siento mal, bueno, todo eso. Y empieza a darse cuenta, bueno no, a tener el dato irremediable de que a veces la mamá no está, que está siempre presente, y cada vez que él empieza a sentir algo , como que tiene hambre, como que le aprieta el pañal, o como que le quema el pis, o como que tiene gases, lo que fuera, tiene que hacer una especie de sonido para que la mamá aparezca, llora, y de pronto la mamá que no tiene la menor idea de lo que le pasa, lo da vuelta, le saca el pañal, le da la teta, y cuando termina de hacer todo eso el nene sigue llorando, y bueno todas esas cosas que tienen que ver con la relación que se establece entre ese bebé y esa mamá. pero para ese bebé aparece una mamá que a veces no está, hay momentos en que no está y entonces aparece claramente que esa mamá no está porque está con otro. Invéntenselo, es para entenderlo, no es que un bebé va a decir “está-no está”, Si está, está conmigo, si no está, ¿con quién está? Con otro. Entonces mamá está con otro, yo quiero a esa mamá que está con otro, que le pertenece a otro. O que es posible que esté con otro, más adelante él va a decir, ese otro generalmente tiene un sonido más grave, aparece por ahí pisando fuerte, ronca, grita, exige la comida, háganse la historia que quieran, pero va a ser papá, o sea, va a venir después como papá, o sea que yo comparto a mamá con papá, o sea hay dos, irremediablemente... hay miles... puede haber otros, qué se yo. Ese papá se puede multiplicar, ese papá puede ser el tío, todos los señores que quieran puede ser el despertador, puede ser el jefe de la oficina, que no necesariamente tiene que ser de sexo masculino, puede ser el libro que le atrae, un programa de TV, la vecina, lo que fuere, todo lo que me separa de mamá, en principio es papá, después más adelante va a quedar mas claro que es papá. Cuando ya empieza a tener un desarrollo distinto y una relación distinta con mamá, ya crecido el ser humano, llega un determinado momento en que pasa el bebito, el varoncito especialmente, para la mujercita también pero ya ahí parece otro tema complicadísimo de transmitir, pero seguro que lo preguntan, un momento en que el varoncito está absolutamente enamorado de la mamá, no hay nadie más lindo que la mamá, no hay nada mejor que la mamá, nadie más importante (“no hace las milanesas como mamá!), eso es largo, no se termina fácil, tampoco los papás se terminan tan fácil, y entonces va a aparecer un señor que dice: “bueno, todo muy lindo, vos estás muy contento con tu mamá pero a mamá me la llevo a la cama y vos te vas a tu cama, o ella viene al cine conmigo y vos te quedás con la mucama”. Lo que quieran, pero aparece ya un acto que le da sentido a esta idea que tenía antes, si mamá no está, está con papá, y ahora es cierto, aparece un tipo, un hombre, puede no serlo, puede ser una señora también, pero que cumpla la función de decirle, esta mujer es mía, por lo tanto vos no podés. Para vos es prohibida. Este es un momento en donde ya están organizadas ciertas cuestiones del psiquismo, que permiten que el chico relacione el placer con la prohibición: tengo placer con mamá, me siento muy bien con mamá pero hay alguien que dice que eso no puede ser, esto es muy complejo, no podemos transmitirlo en detalle, pero, aquí aparece todo lo que sería la emergencia del cuerpo sensual, es decir la emergencia de la sexualidad infantil, y por lo tanto, cuando aparece esta prohibición, también aparece la prohibición de la satisfacción masturbatoria, en general los chicos descubren el contacto con el propio cuerpo en estos momentos; es el momento en el cual ya no existe la idea de una mamá que fue una sensación, que perdí, como el paraíso perdido, no es la idea de un papá como eso que me ausenta a mamá, ya aquí aparece la idea de un cuerpo que tiene sensaciones que están vinculadas a otro cuerpo, el de la madre, y que aparece un tener cuerpo, cuerpo que, como ya habíamos dicho, tiene un valor simbólico: ese cuerpo me pertenece, no te pertenece a vos. No sólo no te pertenece sino que además está prohibido para vos, porque es mío. En ese momento lo que dice la teoría, es que el padre interviene encarnando la ley, encarnando la prohibición, planteando que tanto uno como el otro deben separase. Lo que importa de la prohibición es que va hacia los dos términos de la relación. Hacia el hijo diciéndole: “no podés más obtener este placer con mamá”, y hacia la mamá: “vos no podes más obtener este placer con tu hijo”. En términos más específicos es la prohibición que vamos a ver más detenidamente más adelante, que se nombra como prohibición del incesto. El padre dice”vos no podés buscar más satisfacción con tu madre” y a la madre le dice”vos no podes reintegrar lo que expulsaste” es decir, no podés volver a obtener esa satisfacción que es: la cara de las señoras embarazadas que se las ve felices, ¿no? Se sienten completas. Esa es una prohibición, que no toma estos planteos tan serios, sino que es simplemente que “bueno, llegó el tiempo de que el nene vaya al jardín, en casa se aburre” y que aprenda que hay otras mujeres, una segunda mamá =la primera maestra, y a la mamá también: “es tiempo de que este chico haga otras cosas, es el momento de la separación”.
Bueno, no es temporal, lo estamos armando en algún momento para que el cuentito nos sirva para pensar una estructura, pero esto es algo que…bueno, que los psicoanalistas se rompieron la cabeza, trataban de ubicarlo alrededor de los cinco años, luego lo adelantaron a los primeros meses de vida, básicamente porque son cuentos, son mitos y como todos los mitos tratan de explicar algo del orden de la estructura.
Pero bueno, no sé si he podido transmitirles la idea de que la condición de perdido, prohibido, y perteneciente a otro, es una condición de estructura para el deseo, entonces si alguien quiere generar este movimiento deseante, con reforzar alguna de estas condiciones lo produce. ¡Que mejor cosa que decir:”prohibido para menores”, que aparece ahí el entusiasmo, ¿no?, los chicos antes, no sé si ahora existe eso, pero antes “prohibido para menores de 14 años”, era indicador de un rito de pase, como en las culturas llamadas primitivas. Ir al cine a ver una película prohibida, fuere lo que fuere, un documental horrendo o algo erótico, es consecuencia de la prohibición, por lo que el interés se ve acentuado.
Esto quiere decir que el objeto de satisfacción, o asociado a ella, es tanto un objeto que ya pasó, o que todavía no apareció, que está siempre como potencial, porque en el momento que se obtiene pierde el valor.
En tanto pensamos al deseo como inconsciente, es decir movido por lo reprimido, por aquello que por estructura está excluido, fuera de su realización, es a través de las formaciones del inconsciente que podemos acercarnos a su manifestación.
Dijimos que las formaciones son cinco, nombramos los síntomas, los lapsus o actos fallidos, los sueños, el chiste y la producción artística, y nos interesa tomar en particular, ahora, el trabajo del sueño, que en tanto equivalente al síntoma como todas, se particulariza en que, en su “decir y no decir”, trabaja metafóricamente y metonímicamente para generar un producto nuevo, que muestre sin mostrar, o muestre con tanto disfraz que no se descubra verdaderamente lo que se muestra.
El sueño dice del deseo pero en tanto velado, en su producción el deseo se hace presente, cuando en general es de un tiempo pasado o futuro, y eso se llama “realización del deseo”. El sueño es una realización del deseo, lo hace presente, pero al costo de ocultarlo, disimularlo, etc.
Tomamos el ejemplo del sueño porque está cerca de las fantasías, esos sueños cuando estamos despiertos, que son parecidas a las escenas de los mensajes publicitarios.
No obstante, cualquier formación del inconsciente tiene su misma función, un acto fallido, una equivocación con el habla, una palabra sustituida, hace presente lo que debería permanecer ausente. En cualquier acto fallido, en cualquier lapsus verbal, se dice lo que no debería decirse, pero aparece en un contexto en el cual al tiempo en que se lo dice se lo enmascara. Hay un video, de un tal Arias, que se llama algo así como, “Las patas de la mentira”, que se saben que son cortas, en donde recopila dichos equívocos por parte de figuras políticas, por ejemplo, Duhalde diciendo, “a partir de ahora vamos a “recurrar” las provincias en lugar de recorrer, donde para quienes no conocen el sentido de la palabra para el lenguaje marginal sería una simple equivocación, pero si no, una denuncia involuntaria. Un político no puede decirlo sin un traspie, sería su condena. Alguien también puede decirlo con un síntoma, porque nadie puede confundirlo con un acto voluntario y conciente. Si alguien tiene un síntoma como manifestación de algo en el orden de lo psíquico, un síntoma conversivo o una fobia o una idea obsesiva, o lo que fuere, esos síntomas hablan pero en una lengua extraña, pero están diciendo lo reprimido. Los sueños también, por eso los sueños hacen presente una articulación que siempre se escribe en un tiempo pasado o futuro, que es el tiempo gramatical del deseo en tanto no realizado.
Vamos a trabajar algún sueño de ficción. Antonio Tabucchi es el autor de un libro titulado: “Sueños de sueños” en donde este escritor italiano inventa sueños que pudieron haber tenido personas conocidas de la historia de la cultura, es decir, a algunos de los personajes de la historia de la Humanidad, les crea un sueño. Estos sueños están trabajados, deformados como los sueños, pero artísticamente, con lo cuál están más próximos a las fantasías concientes con lo que pueden compartirse, y tienen belleza. Por lo tanto son sueños en los que nosotros reconocemos anhelos, o deseos concientes, y no al deseo reprimido e inconsciente, que es singular del sujeto que sueña.
Tabucchi dice que todos esos relatos son ”tan sólo pobres suposiciones, pálidas ilusiones, inútiles prótesis” creados por el deseo de conocer los sueños de los artistas admirados, e inventa sueños de Caravaggio, de Goya, de Freud, de Collodi, el creador de Pinocho, de Dédalo, de Toulouse Lautrec, y muchos otros.
Leer estos sueños nos acercan al hecho innegable de que desde siempre el sueño ha sido considerado como el tiempo y espacio en el que la realidad, como representación de lo reprimido es superada o transformada.
En el caso de Dédalo, personaje legendario, padre de ese otro gran símbolo de la libertad que es Icaro, es encerrado junto con su hijo en el laberinto de Creta que el mismo Dédalo construyó, y del que logran escapar gracias a las alas que con plumas y cera pudo construir.
La historia refiere que Icaro se aproximó tanto al sol que por efecto del calor la cera se derritió y cayó al mar. Una de las tantas versiones de que los anhelos humanos de libertad son castigados, aunque refieran al hecho de volar como los pájaros.
En el relato, el minotauro, ser mitológico mitad hombre y mitad toro, quien cumple la función de carcelero en el laberinto, es un ser tierno, enamorado de la luna, y que gracias a las alas de Dédalo logra satisfacer ese deseo-anhelo de llegar a ella, y liberar su amor.
La historia que corresponde al sueño de Henri de Toulouse-Lautrec, pintor y hombre infeliz, refiere la limitación que experimenta en no ser correspondido en su amor por la bailarina de Can-Can, Jane Avril, a causa de lo que cree es su fealdad, o sus condiciones físicas poco standards. En el relato, sus piernas se alargan y logra transformar su baja estatura, para estar a la altura de ese “objeto ideal” que es Jane. Es también muy interesante como en este sueño se va desplazando el impedimento entre dos adultos, a una relación infantil y maternal, donde el matiz de prohibición es más notorio.
La referencia bibliográfica es: Tabucchi, Antonio. “Sueños de sueños”. Ed. Anagrama. 1996.
30-4-2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO
Voy a utilizar la publicidad para, creo que lo planteé como una excusa didáctica para articular con algo que es el vivir cotidiano, conceptos que a nosotros nos importan de la teoría psicológica en general, de la teoría psicoanalítica en particular, que tienen que ver con la identificación, ya que partimos de la base de que el ser humano no sabe quién es sino a partir del proceso de identificación. Adopta una imagen exterior, es decir, la hace propia, se apropia de la imagen exterior; y el otro concepto que articulamos es el concepto de deseo. Dos características que hacen al ser humano, en tanto carente, carente en su origen, y que esta carencia también se lee en el orden del deseo como “no saber qué quiero” para traducirlo en los términos del lenguaje común, cotidiano. “No se quién soy”, “no sé qué quiero” es el comienzo de la vida del ser humano, consecuencia del hecho de que en el acceso a la vida cada ser humano se confronta con algo que lo preexiste, algo que le preexiste es el orden simbólico, que fundamentalmente caracterizamos como lenguaje. Esto es para plantear que en última instancia, lo que estamos haciendo es describir al ser humano en su generalidad, es decir, todos los seres humanos dependemos del orden simbólico, en el que nos incluimos, es decir , dependemos del lenguaje en el que nos incluimos y no podemos no incluirnos en ese orden anterior a nosotros mismos.
Esto está marcado por el hecho mismo del nacimiento, hecho que marca que un acontecimiento absolutamente biológico se transforma en un acontecimiento absolutamente simbólico. En el momento del nacimiento el cuerpo biológico, desprendido del cuerpo biológico de la madre, accede al mundo de la vida a partir de un acto reflejo, es decir, de un acto absolutamente biológico. Ese acto lo nombramos como grito del nacimiento o el llanto del nacimiento, le estamos dando una significación a ese momento absolutamente reflejo, en el cual el organismo necesita expulsar los restos del líquido amniótico que están en las vías respiratorias, para conectarse con el mundo exterior, para poder respirar, hablando en sencillo. Es decir dentro del interior del cuerpo materno, el organismo, ustedes saben, vive sumergido en el líquido amniótico, ese líquido es lo que hay que expulsar, vía reflejo, para poder abrir las vías respiratorias al sistema aéreo, para poder incorporar el aire. Ese expulsar es un acto reflejo pero para nosotros no es un acto reflejo, para nosotros es el llanto del recién nacido, es el momento en el cual verdaderamente llega a la vida o nos anuncia que llegó a la vida, esta es la forma en la cual no puede el organismo, no puede la biología escapar del orden simbólico, escapar al lenguaje, escapar a lo que más precisamente nosotros denominamos el orden significante. Todo hecho que ocurre en el orden de lo humano está sujeto a la interpretación, estar sujeto a la interpretación significa que siempre hay un orden simbólico que preexiste al hecho, que le da una determinada significación. Por eso es que ese reflejo no se lo toma como reflejo, se lo toma como un acto interpretable:”lloró fuerte”, “lloró débil” “va a ser Atila” “va a ser un sometido” “es una chancleta”, lo que quieran, todas las significaciones que se pueden dar en la sala de partos, en el momento en que esa persona, por llamarla de alguna manera accede a la vida, ya tiene una determinación que es una lectura que hacen los que la reciben a la vida.
Por supuesto que ese cuerpo que acaba de producir un reflejo no tiene la menor idea de todo lo que se piensa de él, ni de todo lo que se vino pensando durante los nueve meses de su gestación, y..no sé, desde que la mamá tenía 12 años y soñaba con tener hijitos, evidentemente la vida es algo sumamente complejo como para poder tomar un ejemplo y trasmitirlo. Lo que sí me interesa, es decir que en ese momento un hecho absolutamente biológico pierde absolutamente su biologicidad. Por supuesto si ese chico está en riesgo de vida aparece nuevamente la biologícidad, hay que entubarlo, hay que cambiarle la sangre, hay que ponerlo en una incubadora, porque hay que defender ese organismo, para que ese organismo funcione normalmente como organismo. Ya una vez accedido a la vida, ese organismo necesita ser una persona y necesita ser importante para otra persona, otro ser humano que sea capaz de sostenerlo. Eso es lo que se ha comprobado, que evidentemente una criatura que enferma, si no tiene el sostén del adulto a través del afecto, del reconocimiento a través del cariño, muere por más cuidados médicos que reciba. Esto ha sido muy estudiado en las “Casa cuna”, en los hospitales para niños en general. O sea que en el momento en que se corta el cordón umbilical, es decir, se corta el fluido sanguíneo del cuerpo materno al cuerpo del feto, por lo tanto pasa a ser bebé, a partir de ese momento se necesita el contacto, el sostén afectivo, llamémoslo psicológico de un adulto que sea capaz de recibirlo a la vida. Bueno, esto llevándolo a una situación límite, a una situación extrema pero para que entiendan que en el orden humano hay cosas que están dadas “per se”, que no es algo que lo tengamos que inventar, ni que son fortuitas. Es decir, entramos a un mundo simbólico, y no hay posibilidad de no entrar a un mundo simbólico, eso que quede claro, y que como consecuencia de entrar a un mundo simbólico, siempre tenemos una distancia con el orden de la realidad, o mejor dicho, en relación a lo más preciso, que es en relación al orden real, el orden de fenómenos reales, a lo que accedemos solamente a partir de representaciones. O sea que ya no es “las vías respiratorias” que están funcionando en el orden de lo material, por decirlo de alguna manera, sino que son esas vías respiratorias que producen mensajes que son entendidos, que son escuchados e interpretados por otro ser hablante que es un adulto. Por eso es que el acceso a la vida, es un acceso temporal, algo que se va produciendo, no es algo que se produce de una vez y para siempre, sino que es algo que se va construyendo permanentemente, esa construcción tiene que ver con el sostén de los adultos que lo reconocen como un producto y que le dan un lugar en el afecto, ese lugar en el afecto es irremediablemente un lugar simbólico. Más adelante, cuando ese bebé que ya accedió a la vida y ya accedió al orden simbólico, empieza a jugar con los sonidos, empieza a descubrir, descubrir queda mal, pero es la forma como los adultos podemos hablar de un bebé, pero que empieza a poder sentir sensaciones agradables al hacer ruiditos con su sistema fonatorio, llega un determinado momento en que está planteando ese ma-ma ma, ese laleo que hacen los bebes, ese pa pa pa, que es simplemente un juego, un juego fonatorio, que siente que es capaz de hacer ese ruido, descubre que hacer ese ruido es agradable y no es que, como creemos los adultos, así como creemos que el sol sale por el este, no es que me reconoció y entonces dijo papá, no es que me reconoció y entonces dijo mamá, sino que estaba jugando y la mamá se puso tan contenta que dice: “¡mamá, dijo mamá! o “papá, me dijo papá! Ahí lo sanciona y el pibe se aviva que a partir de ahí, la mamá se pone contenta y va a decir : mamá! y el papá se pone chocho y va a decir “¡papá!”. Esto es lo que ocurre, no es que los seres humanos nacemos con la capacidad de reconocer al otro y de sancionar la función del otro, es a través del adulto que nos quiere, que los seres humanos accedemos a estos lugares, lugares absolutamente simbólicos, y que están sancionados por el orden de la palabra. También es gracias a la presencia del otro, gracias a la presencia del adulto, que nuestro cuerpo deja de ser un cuerpo absolutamente manejado por la biología, es decir manejado por el instinto, y pasa a ser un cuerpo que es capaz de generar sensaciones placenteras, es también la presencia de ese adulto que va a sancionar zonas del cuerpo como zonas capaces de generar placer. Esas zonas erógenas, entonces, no se construyen desde la biología, sino que se construyen desde la relación con el otro. Es por la existencia de la mamá, y en este caso del pecho, que el bebé puede reconocer como una zona placentera la zona de sus labios, la zona de sus labios en contacto van a generar una satisfacción que le da a esa zona un valor erógeno. esa zona como valor erógena, se sanciona como zona oral porque es la zona de la alimentación, es la zona de la boca. Luego la segunda zona que va a cobrar significación en el cuerpo, por armar una cosa más descriptiva, es lo que se considera la zona anal. La zona anal es una zona del cuerpo también generadora de placer. Esto quiere decir que en determinado momento, se empieza a reconocer que esa zona es también importante para la mamá, porque la mamá le empieza a decir: “hacé cacá alli” “avisame cuando quieras caca”, “si tenés ganas de hacer caca, llamame” bueno, esas cosas que dicen las mamás, qué sé yo... con lo cual empieza a darle importancia a una parte del cuerpo, que una parte del cuerpo es importante para la mamá, quiero decir, no es que nuestro cuerpo tenga ya una parte importante, esa parte importante en cuanto a sensaciones, tiene que venir sancionado de parte de la mamá. Junto con esto, lo que podemos decir, es que aparece otra zona erógena, que es la zona genital, pero básicamente antes de la genitalidad, por decirlo de alguna manera, sería la zona de los genitales en su función de micción, es decir la zona uretral,y el placer en la micción, para luego “investir” con satisfacción, los genitales externos: pene y clítoris. Lo que me interesa es decir que el cuerpo es un cuerpo trabajado por el interés que el adulto tiene en relación a ese cuerpo. No es un cuerpo biológico, no es un cuerpo de la naturaleza, no es un cuerpo instintivo, es un cuerpo que construye zonas generadoras de placer, por lo tanto, en el orden de lo humano, estas sensaciones van a constituir la forma en la que se va a vincular con otro cuerpo. El cuerpo del chiquito se vincula con otro cuerpo, el cuerpo de la madre, habla de una vinculación con sentido, ya no es una vinculación absolutamente espontánea, como lo que decíamos del animal, que come por instinto, sino que acá, el ser humano come por una necesidad, pero esa necesidad queda rápidamente subsumida al placer. Esto es básicamente descriptible, en el hecho de que el bebé mama, incorpora de la leche materna o del biberón, lo que fuere, y una vez saciado su hambre, una vez que incorporó todo lo que necesitaba para tranquilizarse, sigue jugando con el pecho de la madre, sigue jugando con la tetina de la mamadera, o tiene lo que es el uso del chupete, con esta práctica de succión con lo succionable, también puede ser el dedo, lo que fuere. Esto ¿qué quiere decir? Quiere decir básicamente que en el orden de lo humano, lo que hay es búsqueda de placer, como un plus independiente de la satisfacción de la necesidad. Por lo tanto no estamos en el orden del instinto, estamos en el orden de la pulsión, es algo que se construye en la relación con el otro, con el otro adulto que lo sostiene. Por lo tanto, partimos de esta carencia, es decir, el ser humano es carente en cuanto que no sabe qué quiere, y va construyendo lo que quiere, a partir de lo que se le ofrece. Es decir, no sabe que lo que quiere es el pecho, solo cuando la mamá le ofrece el pecho, y él puede acceder a ese pecho, que es la satisfacción, puede decir: ¡oh, eso es lo que yo estaba esperando!. Me parece que es importante que quede claro que el orden del deseo, el tiempo, el tiempo verbal es el tiempo futuro, o en todo caso, como acabo de utilizarlo yo, un tiempo pasado, pero nunca un tiempo presente. No es que yo digo “quiero tal cosa” es “yo quería tal cosa” o “yo hube querido” como se dice ese tiempo verbal.
-yo quise...
-yo quise, pero más en el sentido que: “lo que yo quería era lo que apareció”, o sea nunca un saber qué se quiere, leerlo como: eso apareció? Ah! Eso era lo que yo quería; o yo quiero algo que va a aparecer, no hay un tiempo presente. Lo decíamos en función de la publicidad que la publicidad articula esta variable, la publicidad articula algo del orden de la promesa, articula algo por venir, que ese algo por venir tiene un valor porque nosotros, como seres humanos, no tenemos idea de lo que queremos, sino que estamos a la espera de algo que se nos ofrezca para esta insatisfacción, o esta sensación de algo como falta. Por eso es que cuando queremos definir algunas caracterizaciones de lo que sería algo específicamente en el orden de la psicología o el psicoanálisis, lo nombramos como objeto, objeto para el deseo, y utilizamos tres categorías: la categoría de un objeto que tenga algo de perdido, un objeto que tenga algo de prohibido y un objeto que tenga algo de perteneciente a otro. Y si uds. toman estas categorías, y por ejemplo toman la publicidad pueden ver que articula estos tres conceptos. Articula el hecho de que “lo tiene o lo pierde” o “ya lo perdió y entonces puede obtener algo a cambio” o “para ud no es, es prohibido y por lo tanto, despierta mayor interés”, o como consecuencia de eso”si ud. lo perdió o ud. no puede tenerlo, otro sí lo tiene y entonces despierta más interés lo que hablábamos ya en algún momento de la campaña que American Express hizo hace un año, ésa de los afiches en los que aparecía el fondo de la tarjeta y la imagen de alguien reconocible, y alguien que tiene una cierta identidad, y ... no sé, decía nada más que eso, no había ningún mensaje más que el mensaje visual, que implicaba algo que es, bueno: “hay quienes pertenecen porque la tienen”, “hay quienes la tienen porque merecen tenerla” y “hay quienes no la tienen porque no merecen tenerla”, entonces uno decía “bueno, quiero formar parte de esos que la tienen y entonces, consigo la tarjeta para pertenecer a... qué sé yo, no sé quiénes estaban..Bueno, lo que es interesante es que articulan una condición de estructura, o sea que eso es así, todos podemos sentirnos tocados. Creo que era American que también hacía una publicidad televisiva que era un auto que iba circulando, marcando determinados grupos de pertenencia, unas señoras de la Recoleta, o en el microcentro señores con maletines o casas importantes, etc, para decir que había un determinado grupo al que iba dirigido, bueno, tener ese producto era pertenecer a ese grupo, y excluir a los otros, no? Porque esa es una de las ventajas, si yo pertenezco, dejo afuera a otros, evidentemente yo no me quedo con ganas, o creo que no me quedo con ganas, seguramente hay otro grupo en el cual yo voy a querer entrar y entonces yo me quedo con ganas. Pero la idea entonces, es generar algo de esto: usted no puede!!. Hay una publicidad que a mí me impactó mucho, también televisiva, que era de un hombre que salía con una caja enorme de una casa de electrodomésticos y la estaba poniendo en el baúl del auto y una voz en off le decía: cómo!? ¿y no tiene una conexión con no sé qué cosa..., y al pobre hombre se le transfiguraba la cara, porque todavía no lo había usado al televisor y ya era viejo, ya había perdido el valor porque había otro que tenía un elemento más que era importante. Bueno, esta es la forma en que trabaja la publicidad, porque así es como trabaja el deseo. Si yo me acabo de comprar algo, y me entero que hay otro mejor, yo ya me voy a quedar con que me perdí el mejor, quiero tener el mejor, pero básicamente algo me perdí. Algo que me es prohibido y algo que le pertenece a otro. Bueno, digo que le pertenece a otro, ya está en la Biblia, ya está en los mandamientos: no desearás a la mujer de tu prójimo, por que lo pusieron? Porque es la más deseable, digamos, por qué habría que sancionar esto, porque aparece un interés mayor con que pertenezca a otro. De dónde viene esto en la teoría? De la teoría viene el hecho de que, como dije en términos generales, del hecho de que todo objeto es básicamente perdido, porque para el orden de lo humano, no hay posibilidad de tener un objeto predeterminado. Con lo cual podemos decir, si el objeto para el deseo es perdido, es porque existe el lenguaje, que en otros términos seria como decir ”la Cosa”, filosóficamente hablando, “las cosas” semiológicamente hablando, están perdidas en la medida en que existe la palabra, y fantasmáticamente, fantaseadamente, para construir una teoría mítica, lo que está para el ser humano irremediablemente perdido, puede tener un nombre y ese nombre tiene que ver con la madre: “mamá”...(¡he llegado a sorprenderlos, o fue el avión?). Es decir, el lenguaje es lo que nos separa irremediablemente de las cosas, por lo tanto si somos deseantes es porque esa cosa está perdida para nosotros, queremos acceder a ella porque la perdimos, la perdimos por estructura, ya no podemos tener una cosa que nos satisfaga como el animal, un animal puede tener una cosa que lo satisface, nosotros, como está la barrera del lenguaje que nos separa irremediablemente de las cosas, la perdimos, es decir, el objeto del deseo tiene algo del orden de lo perdido y por eso es que nos vamos detrás de eso.
Hasta ahí me siguen? Es una forma de pensar la estructura psíquica, somos así, es la forma en que nosotros podemos relacionarnos con los objetos de satisfacción, como cosas perdidas, como cosas a las que no tenemos acceso directo. Para articularlo en una especie de cuentito, y que se entienda un poco más, esta idea de lo perdido, decimos que eso que perdimos es a nuestra madre, en nuestro imaginario, se dan cuenta? Nosotros no nos ponemos a pensar, nadie pensaría: ah, porque tengo lenguaje entonces no están las cosas, entonces yo quiero, tengo que hablar, y le doy significación a las cosas, y entonces las cosas se me escapan y siempre se me están yendo. Nosotros no pensamos así, pensamos en sencillo, en una teoría más entendible, de que estábamos bárbaro dentro del cuerpo materno, estábamos en una situación de total placer, de total comodidad, de total ausencia de tensión, y se produce este momento en el cual aparece el tembladeral, el feto que estaba de lo más tranquilo ahí adentro, llega un momento en el cual, algunos dicen que ya quiere salir, otros que lo sacan a patadas; pero esas ya son formas de entender el hecho, de significar el hecho. La cuestión es que el ser humano accede a la vida, se corta el cordón umbilical, y tiene que respirar porque si no se muere. Antes le venía todo el oxígeno vía el flujo sanguíneo, es decir que no había que hacer ningún esfuerzo y tiene que empezar a esforzarse por vivir en este valle de lágrimas que es la vida!!. A partir de ahí, ya nunca más se puede poner a dormir como dentro de la panza materna, aún cuando lo imagine, aún cuando siempre esté como una fantasía de los seres humanos volver a esa situación de ausencia de tensión, estar en una isla abanicado por una mujer única..., qué sé yo, la fantasía, o en el caso más extremo vía las drogas. Acceder, tener contacto con una droga que anule la tensión al punto tal de producir una situación equivalente a la ausencia de tensión, del momento prenatal, que generalmente es vinculado con la muerte, porque, bueno, un heroinómano va a acceder a la muerte, en última instancia, vía la droga, vía la búsqueda de ausencia de tensión a lo que se accede es al final de la vida, no? Por lo tanto esa situación está irremediablemente perdida. Esa situación irremediablemente perdida está luego construida o reconstruida imaginariamente por todos nosotros como un “paraíso perdido”, y ese paraíso perdido lo podemos nombrar mamá. Cuando estábamos adentro de mamá, todo estaba bárbaro, no nos dábamos cuenta, no hay ningún registro, por eso digo que después es que nos inventamos este momento original como el paraíso perdido, por eso tiene valor...si tiene valor como paraíso es porque a Adán y Eva los rajaron de ahí, como dice el mito, los echaron, por qué? Porque desearon, es decir que el deseo construye el paraíso que existió y que después se deseó porque se perdió, en el mismo momento en que se desea se construye el paraíso como algo que se pierde. Es decir, en el momento en el que accedemos a la vida, y nos damos cuenta, ojo, cuando yo digo nos damos cuenta no nos damos cuenta nada, esto es algo que reconstruimos, cuando aparece el trabajo de vivir, es que decimos: qué bien que estábamos antes; y eso no tiene nada que ver con lecturas políticas – sociológicas, etc. Entonces nombramos mamá a eso, perdimos a mamá, cosa que existe en la realidad, en cualquier ser humano, por más grande que sea, alguien que está en transito de muerte o en una situación límite, amenazado, generalmente nombra a la mamá, en situaciones extremas; es un dato, no es una invención.
Intervención: ..comentarios sobre sexo femenino o masculino.
Respuesta: No, no creo, yo creo que en principio no hay diferencia de sexos en eso, somos deseantes porque nos falta algo y nos falta tanto a uno como a otro, después se complejiza, pero la relación con nuestra madre es algo fundamental y original tanto para el hombre como para la mujer, no hay diferencia. Después sí, porque hay diferencia en el momento en que se sanciona que la anatomía nombra a alguien como varón y nombra a alguien como hembra, pero además, la identidad sexual es algo que se construye y no existe desde el primer momento. Pero lo que importa es que tanto para la bebita como para el bebito la mamá es lo más importante, y no hay otra; cuando se llega a una situación límite, la referencia es a ese nombre “mamá”, nadie pide a papá, no aparece papá, en el imaginario de cualquiera de nosotros no aparece, pués no aparece como alguien que mima, que sostiene, que arrulla, que da placer, en general son nombres que atribuimos a mamá, o son sensaciones que nosotros nombramos como “mamá”. en la situación límite lo que se busca es una mamá, no un papá. Ya vamos a ver que papá aparece en un segundo momento, digamos en un segundo momento en el cual esa mamá que se perdió, se recupera, vía el contacto directo con ese cuerpo, ya extraño, porque ya se ha producido la separación, entonces en un primer momento se pierde originalmente, pero se pierde ya antes de saber que uno lo pierde, o sea se pierde en el momento que ya se perdió, no hay forma de nombrarlo. No es que uno dice: “¡Uy, ahora ya salí de acá adentro, ahora tengo que hacer un esfuerzo para respirar. Qué bien que estaba ahí adentro!, pero bueno, yo la verdad que quiero ahora estar acá afuera!”, nada, todo eso no existe, esta es la forma en que nosotros leemos este momento original, y por eso es que nombramos algo como perdido, que perdimos como estructura, es decir todos, y que a eso perdido entonces lo podemos nombrar mamá. Ya lo perdimos y lo reconocemos en momentos en los que estamos muy al borde, muy amenazada nuestra vida, nosotros nos referimos a ese momento con el nombre de mamá. pero como dije antes, en el momento en que se pierde esa mamá se recupera rápidamente otra mamá, porque si no hay mamá, el ser humano no sobrevive. Si no hay una mamá que entonces dice: Uy, llegó Juancito, que lo estaba esperando hace nueve meses o 25 años, no importa desde cuando estaba esperando tener un hijo, es una idea que es totalmente así. Es como el chiste de Mafalda, de Susanita. Le preguntan cuál es el tiempo futuro perfecto del verbo amar y ella dice “hijitos”, y ella tiene 9 años, es decir, es una nenita que ya está pensando en que lo que quiere es tener hijitos, porque es un deseo femenino, absolutamente femenino. Entonces pasó un montón de tiempo hasta que llegó Juancito, y la mamá lo quiere, y la mamá lo protege, y la mamá le da mimos, y la mamá le da la teta, lo atiende y lo hace sentir bien y entonces de pronto, Juancito empieza a decir: bueno, tengo mamá, todo lo que quiero es a mamá, que mamá esté ocupada de mí; por supuesto no lo piensa pero empieza a diferenciar, si mamá está me siento bien, si mamá no está me siento mal, si mamá no está cuando yo siento cosas desagradables, me siento mal, bueno, todo eso. Y empieza a darse cuenta, bueno no, a tener el dato irremediable de que a veces la mamá no está, que está siempre presente, y cada vez que él empieza a sentir algo , como que tiene hambre, como que le aprieta el pañal, o como que le quema el pis, o como que tiene gases, lo que fuera, tiene que hacer una especie de sonido para que la mamá aparezca, llora, y de pronto la mamá que no tiene la menor idea de lo que le pasa, lo da vuelta, le saca el pañal, le da la teta, y cuando termina de hacer todo eso el nene sigue llorando, y bueno todas esas cosas que tienen que ver con la relación que se establece entre ese bebé y esa mamá. pero para ese bebé aparece una mamá que a veces no está, hay momentos en que no está y entonces aparece claramente que esa mamá no está porque está con otro. Invéntenselo, es para entenderlo, no es que un bebé va a decir “está-no está”, Si está, está conmigo, si no está, ¿con quién está? Con otro. Entonces mamá está con otro, yo quiero a esa mamá que está con otro, que le pertenece a otro. O que es posible que esté con otro, más adelante él va a decir, ese otro generalmente tiene un sonido más grave, aparece por ahí pisando fuerte, ronca, grita, exige la comida, háganse la historia que quieran, pero va a ser papá, o sea, va a venir después como papá, o sea que yo comparto a mamá con papá, o sea hay dos, irremediablemente... hay miles... puede haber otros, qué se yo. Ese papá se puede multiplicar, ese papá puede ser el tío, todos los señores que quieran puede ser el despertador, puede ser el jefe de la oficina, que no necesariamente tiene que ser de sexo masculino, puede ser el libro que le atrae, un programa de TV, la vecina, lo que fuere, todo lo que me separa de mamá, en principio es papá, después más adelante va a quedar mas claro que es papá. Cuando ya empieza a tener un desarrollo distinto y una relación distinta con mamá, ya crecido el ser humano, llega un determinado momento en que pasa el bebito, el varoncito especialmente, para la mujercita también pero ya ahí parece otro tema complicadísimo de transmitir, pero seguro que lo preguntan, un momento en que el varoncito está absolutamente enamorado de la mamá, no hay nadie más lindo que la mamá, no hay nada mejor que la mamá, nadie más importante (“no hace las milanesas como mamá!), eso es largo, no se termina fácil, tampoco los papás se terminan tan fácil, y entonces va a aparecer un señor que dice: “bueno, todo muy lindo, vos estás muy contento con tu mamá pero a mamá me la llevo a la cama y vos te vas a tu cama, o ella viene al cine conmigo y vos te quedás con la mucama”. Lo que quieran, pero aparece ya un acto que le da sentido a esta idea que tenía antes, si mamá no está, está con papá, y ahora es cierto, aparece un tipo, un hombre, puede no serlo, puede ser una señora también, pero que cumpla la función de decirle, esta mujer es mía, por lo tanto vos no podés. Para vos es prohibida. Este es un momento en donde ya están organizadas ciertas cuestiones del psiquismo, que permiten que el chico relacione el placer con la prohibición: tengo placer con mamá, me siento muy bien con mamá pero hay alguien que dice que eso no puede ser, esto es muy complejo, no podemos transmitirlo en detalle, pero, aquí aparece todo lo que sería la emergencia del cuerpo sensual, es decir la emergencia de la sexualidad infantil, y por lo tanto, cuando aparece esta prohibición, también aparece la prohibición de la satisfacción masturbatoria, en general los chicos descubren el contacto con el propio cuerpo en estos momentos; es el momento en el cual ya no existe la idea de una mamá que fue una sensación, que perdí, como el paraíso perdido, no es la idea de un papá como eso que me ausenta a mamá, ya aquí aparece la idea de un cuerpo que tiene sensaciones que están vinculadas a otro cuerpo, el de la madre, y que aparece un tener cuerpo, cuerpo que, como ya habíamos dicho, tiene un valor simbólico: ese cuerpo me pertenece, no te pertenece a vos. No sólo no te pertenece sino que además está prohibido para vos, porque es mío. En ese momento lo que dice la teoría, es que el padre interviene encarnando la ley, encarnando la prohibición, planteando que tanto uno como el otro deben separase. Lo que importa de la prohibición es que va hacia los dos términos de la relación. Hacia el hijo diciéndole: “no podés más obtener este placer con mamá”, y hacia la mamá: “vos no podes más obtener este placer con tu hijo”. En términos más específicos es la prohibición que vamos a ver más detenidamente más adelante, que se nombra como prohibición del incesto. El padre dice”vos no podés buscar más satisfacción con tu madre” y a la madre le dice”vos no podes reintegrar lo que expulsaste” es decir, no podés volver a obtener esa satisfacción que es: la cara de las señoras embarazadas que se las ve felices, ¿no? Se sienten completas. Esa es una prohibición, que no toma estos planteos tan serios, sino que es simplemente que “bueno, llegó el tiempo de que el nene vaya al jardín, en casa se aburre” y que aprenda que hay otras mujeres, una segunda mamá =la primera maestra, y a la mamá también: “es tiempo de que este chico haga otras cosas, es el momento de la separación”.
Bueno, no es temporal, lo estamos armando en algún momento para que el cuentito nos sirva para pensar una estructura, pero esto es algo que…bueno, que los psicoanalistas se rompieron la cabeza, trataban de ubicarlo alrededor de los cinco años, luego lo adelantaron a los primeros meses de vida, básicamente porque son cuentos, son mitos y como todos los mitos tratan de explicar algo del orden de la estructura.
Pero bueno, no sé si he podido transmitirles la idea de que la condición de perdido, prohibido, y perteneciente a otro, es una condición de estructura para el deseo, entonces si alguien quiere generar este movimiento deseante, con reforzar alguna de estas condiciones lo produce. ¡Que mejor cosa que decir:”prohibido para menores”, que aparece ahí el entusiasmo, ¿no?, los chicos antes, no sé si ahora existe eso, pero antes “prohibido para menores de 14 años”, era indicador de un rito de pase, como en las culturas llamadas primitivas. Ir al cine a ver una película prohibida, fuere lo que fuere, un documental horrendo o algo erótico, es consecuencia de la prohibición, por lo que el interés se ve acentuado.
Esto quiere decir que el objeto de satisfacción, o asociado a ella, es tanto un objeto que ya pasó, o que todavía no apareció, que está siempre como potencial, porque en el momento que se obtiene pierde el valor.
En tanto pensamos al deseo como inconsciente, es decir movido por lo reprimido, por aquello que por estructura está excluido, fuera de su realización, es a través de las formaciones del inconsciente que podemos acercarnos a su manifestación.
Dijimos que las formaciones son cinco, nombramos los síntomas, los lapsus o actos fallidos, los sueños, el chiste y la producción artística, y nos interesa tomar en particular, ahora, el trabajo del sueño, que en tanto equivalente al síntoma como todas, se particulariza en que, en su “decir y no decir”, trabaja metafóricamente y metonímicamente para generar un producto nuevo, que muestre sin mostrar, o muestre con tanto disfraz que no se descubra verdaderamente lo que se muestra.
El sueño dice del deseo pero en tanto velado, en su producción el deseo se hace presente, cuando en general es de un tiempo pasado o futuro, y eso se llama “realización del deseo”. El sueño es una realización del deseo, lo hace presente, pero al costo de ocultarlo, disimularlo, etc.
Tomamos el ejemplo del sueño porque está cerca de las fantasías, esos sueños cuando estamos despiertos, que son parecidas a las escenas de los mensajes publicitarios.
No obstante, cualquier formación del inconsciente tiene su misma función, un acto fallido, una equivocación con el habla, una palabra sustituida, hace presente lo que debería permanecer ausente. En cualquier acto fallido, en cualquier lapsus verbal, se dice lo que no debería decirse, pero aparece en un contexto en el cual al tiempo en que se lo dice se lo enmascara. Hay un video, de un tal Arias, que se llama algo así como, “Las patas de la mentira”, que se saben que son cortas, en donde recopila dichos equívocos por parte de figuras políticas, por ejemplo, Duhalde diciendo, “a partir de ahora vamos a “recurrar” las provincias en lugar de recorrer, donde para quienes no conocen el sentido de la palabra para el lenguaje marginal sería una simple equivocación, pero si no, una denuncia involuntaria. Un político no puede decirlo sin un traspie, sería su condena. Alguien también puede decirlo con un síntoma, porque nadie puede confundirlo con un acto voluntario y conciente. Si alguien tiene un síntoma como manifestación de algo en el orden de lo psíquico, un síntoma conversivo o una fobia o una idea obsesiva, o lo que fuere, esos síntomas hablan pero en una lengua extraña, pero están diciendo lo reprimido. Los sueños también, por eso los sueños hacen presente una articulación que siempre se escribe en un tiempo pasado o futuro, que es el tiempo gramatical del deseo en tanto no realizado.
Vamos a trabajar algún sueño de ficción. Antonio Tabucchi es el autor de un libro titulado: “Sueños de sueños” en donde este escritor italiano inventa sueños que pudieron haber tenido personas conocidas de la historia de la cultura, es decir, a algunos de los personajes de la historia de la Humanidad, les crea un sueño. Estos sueños están trabajados, deformados como los sueños, pero artísticamente, con lo cuál están más próximos a las fantasías concientes con lo que pueden compartirse, y tienen belleza. Por lo tanto son sueños en los que nosotros reconocemos anhelos, o deseos concientes, y no al deseo reprimido e inconsciente, que es singular del sujeto que sueña.
Tabucchi dice que todos esos relatos son ”tan sólo pobres suposiciones, pálidas ilusiones, inútiles prótesis” creados por el deseo de conocer los sueños de los artistas admirados, e inventa sueños de Caravaggio, de Goya, de Freud, de Collodi, el creador de Pinocho, de Dédalo, de Toulouse Lautrec, y muchos otros.
Leer estos sueños nos acercan al hecho innegable de que desde siempre el sueño ha sido considerado como el tiempo y espacio en el que la realidad, como representación de lo reprimido es superada o transformada.
En el caso de Dédalo, personaje legendario, padre de ese otro gran símbolo de la libertad que es Icaro, es encerrado junto con su hijo en el laberinto de Creta que el mismo Dédalo construyó, y del que logran escapar gracias a las alas que con plumas y cera pudo construir.
La historia refiere que Icaro se aproximó tanto al sol que por efecto del calor la cera se derritió y cayó al mar. Una de las tantas versiones de que los anhelos humanos de libertad son castigados, aunque refieran al hecho de volar como los pájaros.
En el relato, el minotauro, ser mitológico mitad hombre y mitad toro, quien cumple la función de carcelero en el laberinto, es un ser tierno, enamorado de la luna, y que gracias a las alas de Dédalo logra satisfacer ese deseo-anhelo de llegar a ella, y liberar su amor.
La historia que corresponde al sueño de Henri de Toulouse-Lautrec, pintor y hombre infeliz, refiere la limitación que experimenta en no ser correspondido en su amor por la bailarina de Can-Can, Jane Avril, a causa de lo que cree es su fealdad, o sus condiciones físicas poco standards. En el relato, sus piernas se alargan y logra transformar su baja estatura, para estar a la altura de ese “objeto ideal” que es Jane. Es también muy interesante como en este sueño se va desplazando el impedimento entre dos adultos, a una relación infantil y maternal, donde el matiz de prohibición es más notorio.
La referencia bibliográfica es: Tabucchi, Antonio. “Sueños de sueños”. Ed. Anagrama. 1996.
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