Clase teórica N° 1
02-04-2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO.
A la Psicología se la puede definir como: “ciencia de la conducta”, con la pretensión de ubicarla entre “otras” ciencias. Para nosotros lo que nos interesa es que esa ciencia de la conducta no sea simplemente una ciencia descriptiva, fenoménica de la conducta tal como aparece sino avanzar hacia lo que serían los “pre-supuestos” que, en tanto hipótesis, van a explicar la determinación de tal conducta y no otra. De esos presupuestos o de las motivaciones que pueden explicar la conducta, vamos a tratar de entender algunos de ellos y darles valor teórico para poder avanzar en lo que sería este conocimiento de las razones de las acciones de los seres humanos. Los seres humanos para nosotros están definidos por el hecho fundamental de ser seres de lenguaje y no son seres que han evolucionado y son superiores a otros seres vivos; para nosotros lo que define al ser humano en tanto humano es que no puede evitar ser un ser de lenguaje, es decir estar imbuido del lenguaje que le preexiste y que no tiene más remedio que acomodarse a él o sea que lo que lo particulariza como humano es este hecho, es un ser de lenguaje, aunque esté mudo, aunque a veces pareciera no tener palabra, todos nosotros somos seres de lenguaje, estamos incluidos en un universo de lenguaje desde el momento en que accedemos a la vida y no tenemos más remedio que aceptar esa condición que nos determina desde antes de haber nacido. Esto es lo que define particularmente al ser humano y esto es lo que hace que el ser humano forme parte de un universo simbólico, es decir no hay posibilidades de hablar de un ser humano que no esté determinado por un universo simbólico; este universo simbólico es lo que nosotros nombramos generalmente como lenguaje, es decir este universo simbólico es lo que hace que en todo caso de lo que vamos a poder dar cuenta no es de hechos y de hechos objetivables sino de hechos absolutamente interpretables, en la medida que existe el universo simbólico, hemos perdido la relación directa con las cosas y las cosas son ya lo que representan y no entes, en la medida que las cosas son lo que representan, lo que nosotros vamos a poder establecer son hipótesis explicativas de eso que se nos representa como cosas. Estas hipótesis explicativas son fundamentalmente, como decimos: hipótesis, es decir conjeturas, que son probabilidades; entre esas hipótesis, conjeturas y probabilidades nosotros vamos a recortar la que nos parezca más apropiada, la que nosotros creamos que es la que se sostiene con más fidelidad y la que para nosotros es la más importante, De esas hipótesis que explican la conducta, por lo tanto que son absolutas conjeturas, es decir no se las puede establecer como certezas, nosotros partimos de una fundamental, que es la hipótesis de la existencia del inconsciente, inconsciente en tanto inconsciente reprimido y motor de la conducta del hombre. ¿Por qué establecemos esta hipótesis? en principio porque recorta de la esfera de las conductas humanas todo lo que serían las motivaciones conscientes a las cuales todos podemos tener un relativo acceso, es decir si yo en este momento tengo ganas de ir a tomar un café, me doy cuenta de que tengo ganas de ir a tomar un café, y eso puede actuar como motivador de una conducta que es la de desplazarme hasta obtener eso que me está interesando; pero hay otras motivaciones que generalmente nos resultan ocultas y que fundamentalmente son ocultas por estructura, (estructura remite a lo necesario, es necesario que sean ocultas), y que, determinan nuestras conductas, a esas motivaciones que las llamamos inconscientes o que las llamamos reprimidas o que las llamamos ignoradas son a las que les vamos a prestar atención ¿por qué? porque la hipótesis del inconsciente es la que determina el hecho consecuente de que el hombre es un ser de lenguaje, que es un ser deseante; y que el deseo es del orden de lo inconsciente, oculto a nuestra conciencia y generador de nuestras conductas en tanto y cuanto son conductas desconocidas en sus causas, porque estas están ocultas a la conciencia.
Por lo tanto, nos interesa recortar, de lo que sería una amplia definición de la Psicología como ciencia de la conducta y ciencia de la conciencia, lo que para nosotros es una hipótesis central y que es enriquecedora del conocimiento del ser humano que es la hipótesis del inconsciente, la motivación inconsciente de las conductas y el hecho de que este inconsciente como efecto del hecho de lenguaje nos hace seres deseantes. Somos deseantes porque estamos involucrados en un universo simbólico que nos ha alejado completamente de las cosas, es decir que nos ha alejado completamente de la naturaleza. Si bien los seres humanos hablamos de volver a la naturaleza, los seres humanos somos seres de cultura fundamentalmente, somos seres que estamos involucrados en un universo simbólico y por lo tanto somos seres deseantes, es decir esas tres condiciones son consecuencia una de las otras y es lo que define al ser humano: el ser de deseo, el ser de cultura y el ser de lenguaje. Estas cuestiones no son elecciones, el hombre no puede elegir tener o no tener lenguaje, debe tener lenguaje; el hombre no puede tener o no tener cultura, habitualmente se dice que alguien tiene más cultura que otros pero es una forma cotidiana de nombrar a la cultura. Tener cultura significa estar involucrado en un mundo simbólico con leyes que determinan el funcionamiento de los grupos humanos y que hacen a un sujeto efecto del simbolismo. Y a esta cultura no se la puede elegir, se es miembro de la cultura desde el momento en que se nace y se nace en una familia que es miembro de una cultura y que está determinada por el lenguaje. Como consecuencia de estas dos razones, de no poder elegir no tener lenguaje, no poder elegir no tener cultura, los seres humanos se definen como seres deseantes, seres deseantes que en primer término es la manera como nosotros podemos definirlo, en una primera aproximación, es que el deseo es “tener ganas de ...” y este “tener ganas de...” es consecuencia de no poder tener una relación directa con el entorno, no poder tener una relación directa con los objetos, no poder tener una relación natural con la vida que nos circunda.
Esa es la hipótesis por la cual nosotros recortamos, del amplio ámbito de lo que puede conocerse como la Psicología, un desarrollo particular que hace que nosotros vamos a empezar trabajando con Uds. la hipótesis del inconsciente para poder después acceder a lo que determina y sostiene esta hipótesis del inconsciente, que es el lenguaje y la cultura, para poder revisar después lo que son las relaciones del hombre con su entorno, fundamentalmente con la imagen y una imagen que lo determina en muy amplios ámbitos y eso es lo que vamos a desarrollar con más intensidad para terminar con la cuarta unidad temática que nos interesa y que es la relación del hombre con la creación o con la creatividad en sentido amplio del término. Estas cuatro unidades son las que nosotros nos proponemos trabajar en estas reuniones y en estas reuniones vamos a trabajar con una reunión grupal completa en la cual les vamos a transmitir determinada información que Uds. no pueden tener acceso directo, es decir porque no hay suficiente bibliografía como para que se pueda sintetizar esta propuesta y una actividad que se produce a consecuencia y posteriormente de lo que llamamos la clase teórica y que es la reunión en grupos de discusión sobre los temas que han sido planteados en la teórica y sobre la bibliografía que Uds. sí van a tener la posibilidad de leer porque van a tener acceso directo a la lectura de esos textos. Esta es a grandes rasgos la propuesta de lo que es nuestra materia.
Otros años he empezado por otros temas y este año estoy como creo todos los argentinos, involucrado en una situación diferente, es decir, creo que si bien este año lectivo se inauguró con un “bienvenidos”, trabajemos y superemos las situaciones difíciles, no creo que sea posible ignorar las situaciones difíciles; las situaciones difíciles implican por supuesto la situación difícil en la que estamos involucrados como país, una situación que de alguna manera también produce ciertos efectos, como que en la reunión de inicio del ciclo lectivo de la carrera se habló de la cantidad de docentes que ya no pertenecen a la carrera porque se han ido no de la carrera sino que se han ido del país.; esta situación que es una situación por todos entendibles es una situación que hace que este año no pueda ser exactamente igual que otros años. Esto no quiere decir que no trabajemos los mismos temas que trabajamos habitualmente pero que sí interroguemos sobre la situación en la cual estos temas se están generando y las variables en las que estos temas pueden ser leídos. Obviamente desde los últimos meses el mundo ha cambiado, hay situaciones que nos involucran de muy diversas maneras y yo estuve leyendo algunas cosas que me interesaron de un autor que nosotros consideramos el rector de la mayoría de nuestra información que es Sigmund Freud y que es alguien que a fines del otro siglo, a fines del 1800, empieza a pensar al ser humano y empieza a tratar de explicar el funcionamiento de la conducta de los seres humanos y crea la hipótesis de que gran parte o la totalidad de las conductas de los seres humanos se originan desde un ámbito, un ámbito ajeno a la conciencia y que él va a nombrar como inconsciente, Esta persona, Sigmund Freud, crea todo lo que se conoce como el gran cuerpo teórico del Psicoanálisis aún cuando el Psicoanálisis es una práctica terapéutica y aparece como un desarrollo terapéutico, es decir para curar los trastornos que podríamos llamar trastornos emocionales o trastornos psíquicos, o trastornos mentales, necesita como desarrollo de su práctica un cuerpo teórico que la solidifique, que la sostenga, que le de sentido y ese cuerpo teórico es la obra que escribe Freud y de la cual nosotros vamos a tomar algunos datos, es decir fundamentalmente la hipótesis central que es la de que la conducta nace en los seres humanos en el inconsciente y solo a posteriori puede, en algunos casos tornarse consciente.
En 1915, Freud escribe un texto que se llama “Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte”.
Consideraciones de actualidad es porque lo escribe en 1915; obviamente está en medio de la Primera Guerra y porque además tiene involucrado en esa guerra a dos de sus hijos, uno de los cuales muere en la guerra y él se pregunta por qué los seres humanos llegan a esta condición tan decepcionante que es generar la guerra y porqué los seres humanos logran transformar una actitud ante la muerte que sería absolutamente natural, como una parte de la vida, en algo absolutamente extraño y ajeno. Junto con ese artículo que es referido a la decepción que plantea en él la actitud de los seres humanos en relación a la guerra, en relación a producir este hecho tan típico de los seres humanos y la actitud cambiante en relación a la muerte, lo que va a escribir Freud es otro artículo que se llama “Lo perecedero” en el cual él va a plantearse por qué los seres humanos tenemos tanto trabajo en aceptar que algo pueda ya no estar entre nosotros, sea una persona, o sea un objeto deseado o querido, y que eso que perece, eso que cae, eso que desaparece, eso que ya no está presente, nos obliga a los seres humanos a hacer un trabajo de despedida , de desprendimiento. A este trabajo él lo va a llamar: duelo, y es el trabajo que los seres humanos hacemos frente a una pérdida, una pérdida de un objeto
cargado de amor, ya sea un objeto cargado de amor filial, de amor conyugal, de amor fraterno o de amor por la belleza. Básicamente este artículo “Lo perecedero” Freud se lo dedica a un poeta melancólico que habla de cómo la flor pierde rápido su belleza y desaparece en poco tiempo.
Muchos años después, en 1932 Albert Einstein le escribe una carta, se está por constituir la Liga de las Naciones Unidas y lo invita a Freud a opinar nuevamente sobre el por qué de la guerra; han pasado muchos años desde el 15 al 32, 17 años y están dadas las condiciones para la Segunda Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial algunos dicen que estamos en la Tercera Guerra Mundial. La guerra ya ha desaparecido como una organización de los países, con una sistematización, como la que caracterizó a la Primera y a la Segunda Guerra, porque la guerra en este momento tiene que ver con la globalización, tiene que ver con la generalización de una pobreza cada vez más extendida y la generalización de una riqueza cada vez más concentrada en organizaciones multinacionales, donde el poderío sigue siendo de unos pocos y en desmedro del sufrimiento de unos muchos. Obviamente los episodios de septiembre del año pasado han provocado que esto cobre una vigencia muy particular y que la guerra, aún cuando ocurra puntualmente en Afganistán o puntualmente en Medio Oriente, o puntualmente en donde fuere, es decir nos involucre a todos por el discurso del liberalismo que nos involucra obviamente.
En 1932 entonces Einstein le escribe a Freud y Freud le contesta con un texto y ese texto se llama “El porqué de la guerra”. Albert Einstein dice: “El afán de poder que caracteriza a las clases gobernantes de todas las naciones es hostil a cualquier limitación de la soberanía nacional; este hambre de poder político suele medrar gracias a las actividades de otro grupo guiado por aspiraciones puramente mercenarias”.
Hay una larga carta en la cual Einstein se dirige al mundo y se dirige a Freud para pedirle su opinión en relación a este tema que es, el por qué de la guerra.
En esta carta en la cual en principio Freud se disculpa de no estar en condiciones de poder dar cuenta de la propuesta que plantea Einstein en relación a encontrar una razón por las cuales los seres humanos se de-gradan de esta manera; Freud comienza a explicar lo que serían ciertas razones que entiende como la explicación psicológica del problema en relación a la prevención de las guerras. Están anticipándose, Uds. saben que fue un problema para Einstein, Einstein crea la teoría de la relatividad, crea la energía atómica y luego sabemos que la energía atómica fue utilizada por la guerra, la ciencia siempre, y eso es lo que más le preocupa a Freud, no que la gente común se deje llevar con facilidad por la guerra, sino que los grandes cerebros, los grandes pensadores hayan trabajado a favor de la guerra, que la ciencia haya estado al servicio de la guerra.
Obviamente no hay dudas, todos sabemos que la ciencia se ha puesto al servicio de la guerra para hacer más efectiva la guerra, no hay mucho que pensar, si pensamos en lo que fue nuestra dictadura argentina o cualquier actitud en ese sentido; la tortura exige la ciencia para que la tortura sea tortura, obviamente no se puede torturar sin tener datos de cuando un hombre ya no soporta más la tortura; para eso se necesita la ciencia, eso es lo terrorífico que se puede ver en películas como “Garage Olimpo”, es decir la ciencia al servicio del sufrimiento del hombre.
Freud le responde a Einstein. Si bien Einstein dice que la relación causal de la guerra tiene que ver con la articulación entre el derecho y el poder , Freud le cuestiona esto y plantea sustituir la palabra poder, por la palabra fuerza, y dice que el conflicto está entre el derecho y la fuerza, que es algo que tiene que ver con la evolución de la humanidad, es decir la fuerza del más poderoso somete al más débil desde el comienzo de los tiempos y que esta fuerza ha hecho que exista el vencedor sobre el vencido desde siempre. Solamente con la evolución de la humanidad, solo se ha transformado esta situación en donde el más fuerte somete al más débil a partir de la organización en comunidad y de la organización de los seres humanos en grupos, el grupo que hace que la unión haga la fuerza, es decir que la fuerza no esté sostenida en un representante humano que se impone a otro débil, sino que la unión de determinadas debilidades en el grupo permita obtener fuerza o poder por sobre otro grupo o por sobre otros individuos.
Pero para que esto se organice, para que este grupo se pueda sostener y esta comunidad se pueda desarrollar, lo que existe entonces es la creación del derecho; la creación del derecho implica las leyes que determinan el funcionamiento de los grupos humanos; por lo tanto el derecho pasa a ser consecuencia de la fuerza, es decir el derecho es lo que organiza la fuerza y hace que el poder ya no sea de un solo individuo sino que sea de una comunidad organizada. Esta comunidad organizada para que mantenga su asociación, para que esta asociación sea duradera, debe entonces crear leyes que organicen fundamentalmente las relaciones entre los seres humanos.
Sin embargo Freud no es optimista si bien no es pesimista; no es optimista en cuanto a los logros duraderos y hay razones para creer, hoy, que los logros de la civilización no son duraderos y que los logros de la civilización no se transmiten genéticamente sino que las leyes de la civilización deben ser aprendidos e incorporados permanentemente y no es que podamos decir que ya hemos superado la época del canibalismo, ya hemos superado la época en que los hombres se comían unos a otros y eso no va a volver a aparecer; sabemos que el fantasma del canibalismo es algo que vuelve a aparecer siempre, en cualquier momento y en algunos casos puede concretarse en conductas objetivables. Lo que importa es decir, los logros de la humanidad son logros que se adquieren y que permanentemente deben tener que adquirirse, no es algo que esté ya dado y transmitido genéticamente por nuestros cromosomas, nuestros códigos genéticos, de una generación a otra; esto es lo que explica que podamos regresar en relación a los logros obtenidos en nuestra historia humana y regresar a situaciones como las que hoy podemos estar involucrados o estar como participando.
Fíjense que si el derecho es lo que determina la organización de los seres humanos en una comunidad que puede hacer prevalecer en todo caso la organización y los ideales por sobre la fuerza, la fuerza bruta en sentido genérico del término; el hecho de que hoy no podamos confiar en ninguna de las organizaciones que nos representan, el hecho de que como acá va a plantear Freud en relación a la propuesta de Einstein, que siempre va a haber el interés de los amos por mantener el poderío, y el interés de los sometidos por modificar las condiciones de sometimiento, es imposible por lo tanto que la guerra sea evitada si no hay una organización superior que pueda dar cuenta y reconocer estas condiciones de los seres humanos, organización superior que sería hoy la ONU, que grita cuando quiere o cuando puede y la escuchan tan poco. En general en los países de los tiempos actuales, lo que prima es el engaño y la mentira, y si nosotros tenemos la certeza de que nuestros gobernantes nos mienten, nuestros gobernantes nos engañan, el hecho, por ejemplo de que podamos decir que el nuevo Rector de la Universidad, por lo menos robe la mitad de lo que robó Shuberoff como se escucha por ahí, dense cuenta cuánto hemos regresado en los logros de la humanidad y esto es algo que tiene que ver con los seres humanos; los seres humanos que pudimos haber logrado un desarrollo cultural y civilizado en el cual se pueda evitar la destrucción del hombre por el hombre, es decir es algo que no se logra permanentemente sino que permanentemente eso vuelve a aparecer. Por lo tanto Freud lo que va a decir es que lo que obra a favor, impulsando la evolución cultural, es lo que actúa contra la guerra, es decir la cultura contra la guerra, pero esta cultura contra la guerra no es algo que se produce de una vez para siempre sino que es un trabajo permanente de la humanidad. El va a decir y en esto sigue el diálogo con la carta de Einstein y desarrolla una postura teórica metapsicológica, es decir que trata de explicar el funcionamiento de la conducta de los seres humanos en relación a la guerra y a la destrucción, y respondiendo a una hipótesis que plantea Einstein, de que debe existir algún instinto de destrucción en los seres humanos que hagan que seres pensantes, seres que han logrado un desarrollo cultural e intelectual importante se pongan al servicio de la destrucción de los otros, con lo cual Freud acuerda y reconoce esta hipótesis de Einstein y dice que él está completamente convencido de que existe en el hombre un instinto de destrucción. Ya vamos a ver que “instinto” es un término antiguo en relación a lo que va a ser la conducta instintiva en el ser humano pero en este momento Freud habla de un instinto de amor, un instinto que él habla como un instinto erótico o sexual que tiene que ver con la concepción del Eros platónico en el cual
lo que busca el ser humano en posesión de este instinto es la unión con otro, la conservación de este otro y fundamentalmente las relaciones de amor en relación a los otros. Pero él lo que va a decir que junto a este instinto erótico o sexual o instinto de amor existe en los seres humanos algo que es el instinto de muerte, el instinto que está sostenido por el odio y la destrucción y que existe desde el comienzo articulado con el instinto de amor o el instinto erótico. Es una hipótesis que ha sido muy cuestionada dentro del cuerpo teórico del Psicoanálisis, la existencia de un instinto de Muerte porque es casi la contradicción misma de la noción que nosotros tenemos de instinto, si el instinto es lo que a veces asociamos con la defensa de la vida y con la posibilidad de sobrevivir y de mantener la vida tanto individual como la de la especie, el hecho de que exista un instinto de destrucción va en contra del instinto mismo; no obstante es una hipótesis fuerte que Freud va a sostener hasta el final de su obra y que en los últimos trabajos que el va a hablar del malestar en la cultura, va a sostener como la explicación de por qué el hombre es enemigo del hombre; por qué el hombre es capaz de destruir a otro semejante simplemente por el placer de destruirlo, por el placer de superarlo, por el placer de dominarlo y por el placer de estar por encima de él. Este instinto de Muerte como lo plantea Freud, en este momento lo está pensando en relación a las dos categorías que también pueden describirse en la Física, por-que está dialogando con Einstein, le dice que el instinto de Vida sería equivalente a la atracción entre los cuerpos mientras que el instinto de Muerte sería el equivalente a la repulsión entre los cuerpos; dos mecanismos de la Física y por lo tanto él dice que Einstein se enfrenta a estas condiciones de la misma manera que él se enfrenta a estas determinaciones de la conducta humana. Que estos instintos no actúan independientes, no hay puro instinto de Vida o instinto erótico y puro instinto de Muerte o instinto de destrucción; que ambos actúan fusionados y que es lo que hace que en el amor exista parte de este instinto destructivo ya que es en el amor donde aparece la necesidad de dominio y de posesión del otro, que tiene que ver con el instinto destructivo, pero además de que existan estos instintos, fundamentalmente el instinto de muerte que es los más revulsivo para la comprensión de la conducta humana, Freud va a decir que existen motivaciones que guían además estas conductas y que estas motivaciones tienen que ver con los ideales y que tienen que ver con los deseos, con lo cual dice que no es solo por instinto de Muerte que debemos padecer las guerras, sino sería una actitud absolutamente fatalista en la cual se diría que si el psiquismo humano está configurado por la interacción de un instinto de Vida y un instinto de Muerte, existiendo el instinto de Muerte inevitablemente va a existir la destrucción e inevitablemente entonces van a existir las guerras. Lo que Freud plantea es que además existen ideales que determinan las conductas y estos ideales se van construyendo en cada individuo; ya no es algo con lo que nosotros accedemos a la vida como lo que sería el instinto, sino que es algo que guía nuestra conducta; estos ideales son los que van a configurar lo que nosotros llamamos la conciencia; la conciencia moral, la conciencia ética que en términos más precisos está bastante generalizado en la cultura, lo que se conoce como Superyó; es decir la incorporación de las figuras parentales que guían y determinan nuestras conductas. Lo importante es que en este momento la hipótesis de Freud es que no es posible frenar completamente la acción del instinto de Muerte pero que sí sería posible desviar esta acción del instinto de destrucción para determinados fines que sean más o menos acordes a los fines generales de una comunidad y no que tengan que ver con la destrucción por la destrucción misma.
Alumna: ¿Qué es el Superyó?
Profesor: El Superyó es un nombre que en la teoría psicoanalítica se le da a la incorporación en cada individuo de normas éticas y morales que generalmente nos vienen dadas de nuestras figuras de referencia, es de-cir de nuestros padres, fundamentalmente los padres son los que transmiten las normas éticas, morales, culturales y una vez que esas normas están incorporadas nosotros podemos independizarnos de la presencia real de nuestros padres; a determinada edad, pasando la adolescencia, todos nosotros tenemos ciertos criterios por los cuales podemos decir que una conducta es adecuada o inadecuada, es buena o es mala, es éticamente correcta o no lo es, eso es lo que nosotros llamamos nuestra conciencia, lo que llamamos la voz de la conciencia, la que de alguna manera nos está diciendo si cometés tal acción podés ser juzgado negativamente o positivamente; a esa voz de la conciencia podemos llamarla más específicamente Superyó; si yo utilizo el término, no es porque me interese especialmente desarrollar estos conceptos de la teoría psicoanalítica sino por-que en general es bastante conocido dentro de nuestro lenguaje cotidiano, que una actitud muy moral o mora-lista puede considerarse como superyoica, que está por encima del yo y que está sometiendo la conducta del yo o juzgando la conducta del yo.
Bueno, leo un párrafo que escribe Freud en este artículo “El porqué de la guerra”, que como dije es la respuesta a la carta de Einstein de todo esto que viene planteando de la pulsión de Muerte, diríamos más específicamente; él concluye que: “De lo que antecede derivamos para nuestros fines inmediatos la conclusión de que serán útiles los propósitos para eliminar las tendencias agresivas del hombre…..existen pueblos cuya vida transcurre pacíficamente, entre los cuales se desconoce la fuerza y la agresión”. Estamos en 1932 y, pacíficamente es un dato, creo que tenemos que pensarlo como una. fantasía, fantasía que hoy existe como que en el Interior se puede vivir más tranquilamente, hay menos lucha, menos competencia, menos rivalidad, etc; él dice: “Apenas puedo creerlo, y me gustaría averiguar algo más sobre esos seres dichosos. También los bolcheviques esperan que podrán eliminar la agresión humana asegurando la satisfacción de las necesidades materiales y estableciendo la igualdad entre los miembros de la comunidad”. Yo creo que eso es una ilusión”. Bueno obviamente la Segunda Guerra arma el bloque socialista y luego hasta no hace tanto lo que se ha conocido como la Guerra Fría, esta guerra que mantuvo a las dos potencias, la ex Unión Soviética y Estados Unidos enfrentadas y paralizadas. Hoy eso ha caído, la Unión Soviética se ha desmembrado, el planteo bolchevique ha fracasado y en estos momentos todavía estaba la posibilidad ideal de que fuera exitoso. Yo creo que eso es una ilusión, el lograr la anulación de las desigualdades de los seres humanos. “Por ahora están concienzudamente armados y mantienen unidos a sus partidarios en medida no escasa por el odio contra todos los ajenos. Este es un tema que también nos va a interesar trabajar, la unión de los grupos humanos en función de un enemigo común; el tener un enemigo común hace que los grupos se consoliden y se mantengan unidos.
“..por el odio contra todos los ajenos. Por otra parte, como usted mismo advierte, no se trata de eliminar del todo las tendencias agresivas humanas, se puede intentar desviarlas, al punto que no necesiten buscar su expresión en la guerra”.
En otro párrafo le dice: “Usted se lamenta de los abusos de autoridad, y eso me suministra una segunda indicación para la lucha directa contra la tendencia a la guerra. El hecho de que los hombres se dividan en dirigentes y dirigidos es una expresión de su desigualdad innata e irremediable .Los subordinados forman la inmensa mayoría, necesitan una autoridad que adopte para ellos las decisiones, a las cuales en general se someten incondicionalmente. Debería añadirse aquí que es preciso poner mayor empeño en educar una capa superior de hombres dotados de pensamiento independiente, inaccesibles a la intimidación, que breguen por la verdad y a los cuales corresponda la dirección de las masas dependientes.
La importancia que está planteando Freud de creer en una autoridad que sea verdaderamente representativa de la mayoría y que se la pueda valorar éticamente.
Bueno, salteo unos párrafos, “desde tiempos inmemoriales se desarrolla en la Humanidad el proceso de la evolución cultura. (Yo se que otros prefieren denominarlo “civilización”. A este proceso debemos lo mejor que hemos alcanzado, y también buena parte de lo que ocasionan nuestros sufrimiento. Sus causas y sus orígenes son inciertos, su solución dudosa……Quizás lleve a la desaparición de la especie humana, pues inhibe la función sexual en mas de un sentido…”.Dice que formar parte del desarrollo de la civilización, exige fundamentalmente alguna renuncia instintual.
¿Qué quiere decir? tomando el ejemplo que dije antes: hemos renunciado a comernos entre nosotros, hemos renunciado al canibalismo, que sería lo más natural que existe; si nosotros como seres vivos, somos seres omnívoros, es decir que podemos comer cualquier cosa y entre cualquier cosa estaría nuestro semejante, so-lamente por una decisión extraña, como dice acá, en algún momento del desarrollo de la humanidad, por una decisión hemos renunciado a esa actividad y en este momento comemos todo lo que no sea carne humana, salvo situaciones límites o en algunas culturas particulares. Implica entonces que el avance de la humanidad, en muchos momentos Freud va a decir el avance de la espiritualidad, implica fundamentalmente renunciar a lo instintivo, renunciar a lo que habitualmente asociamos con lo más natural. Acá aparecen una serie de consideraciones que pueden parecer moralistas pero que no dejan de tener su verdad. “Quizás estas renuncias lleven a la desaparición de la especie humana”.
Si nos aislamos un poco del juicio moral que pueden generar estas frases, que son bastante fuertes y funda-mentalmente con cierta idiosincrasia racista, es cierto que la idea implica la renuncia a lo instintivo y los gru-pos más primitivos son aquellos que renunciarían menos a lo instintivo y por lo tanto habría esta hipótesis de que los seres más primitivos podrían dominar por mayoría a los seres más desarrollados culturalmente
Continúa: “.... quizás este proceso sea comparable a la domesticación de ciertas especies animales..Sin duda trae consigo modificaciones orgánicas pero aún no podemos familiarizarnos con la idea de que esta evolución cultural sea un proceso orgánico. Las modificaciones psíquicas que acompañan la evolución cultural son notables e inequívocas. Consisten en un progresivo desplazamiento instintivo y en una creciente limitación de las tendencias instintiva. Sensaciones que eran placenteras para nuestros antepasados nos son indiferentes y aún desagradables para nosotros; el hecho de que nuestras exigencias ideales éticas y estéticas se hayan modificado tiene un fundamento orgánico. Entre los caracteres psicológicos de la cultura, dos parecen ser los más importantes: el fortalecimiento del intelecto que comienza a dominar la vida instintiva y la interiorización de las tendencias agresivas con todas sus consecuencias ventajosas y además, peligrosas. Ahora bien: las actitudes psíquicas que nos han sido impuestas por el proceso de la cultura son negadas por la guerra en la más violenta forma y por eso nos alzamos contra la guerra, simplemente no la soportamos más, y no se trata aquí de una aversión intelectual y afectiva, sino que en nosotros, los pacifistas ,se agita una intolerancia constitucional, por así decirlo ,una idiosincrasia magnificada al máximo Y parecería que el rebajamiento estético implícito en la guerra contribuye a nuestra rebelión en grado no menor que sus crueldades. ...... Lo saluda cordialmente. Sigmund Freud”.
Bueno, esta es la hipótesis de Freud, propuesta que va a defender con su teoría psicoanalítica; es la de ser un adepto a la vida, va a plantear que la función fundamental del ser humano es soportar la vida, que es y será siempre el deber primero de todos los vivientes. Esta es la hipótesis central que en relación a lo que es esta constitución que nos hace destructivos como seres humanos, sería un objetivo ético, el de soportar la vida. En un texto de Henry Millar, escritor norteamericano contemporáneo, que se llama “El coloso de Maroussi”, en el pasaje por el estrecho de Poros, dice: “La llegada a Poros produce la ilusión de un profundo ensueño. De repente, la tierra converge de todas las direcciones y el barco se apretuja por un estrecho pasadizo que parece no tener salida .Los hombres y las mujeres de Poros se asoman a las ventanas, justamente encima de vuestras cabezas. Los holgazanes se pasean por el muelle a la misma marcha que el barco; pueden caminar más de prisa que el barco si desean apresurar el paso. La isla discurre en planos cubistas, un plano de muros y ventanas, otro de rocas y cabras, un tercero de árboles y arbustos puestos rígidos por el viento, y así lo demás.
Es casi la misma hora del día, algunos meses más tarde, cuando escribo estas páginas.
Al menos el reloj y el calendario así lo dicen. La verdad que han transcurridos siglos de luz desde que pasé por ese estrecho pasadizo. Nunca volverá a ocurrir. Ordinariamente me entristece ese pensamiento, pero ahora no. Tengo muchos motivos para estar triste en este momento; todos los presentimientos que he tenido durante diez años se han realizado. Estamos en uno de los momentos más bajos de la historia humana. No se vislumbra en el horizonte signo alguno de esperanza. El mundo entero está envuelto en una carnicería y destila sangre. Sin embargo, lo repito: no estoy triste. Inúndese el mundo de sangre; yo me aferraré a Poros(…)”.
Esto escribe Henry Miller, un autor que viaja a Paris para escribir en 1930, y a raíz de la Segunda Guerra Mundial retorna a California.
Yo me aferro a Poros es el optimismo y es la fuerza que pone Freud en aferrarse a este ser humano que en lugar de adaptarse a las circunstancias, en lugar de adaptarse a la destrucción y a la muerte se convierte en un adepto a la vida. Así como Henry Miller le hace decir al personaje “Yo me aferro a Poros” Freud dice “ yo me aferro a la vida y contra todas las fuerzas de la destrucción yo apuesto a la vida”.
Bueno, con esta apuesta es que vamos a seguir trabajando en este cuatrimestre.
Referencias bibliográficas: Freud, Sigmund., “Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte”. O.C. Tomo II. Biblioteca Nueva.
Freud, Sigmund., “Lo perecedero”. Idem. Anterior.
Freud, Sigmund , “El porqué de la guerra”. Tomo III. Biblioteca Nueva.
Miller, Henry., “El coloso de Maroussi”. Editorial Bruguera.