jueves, 9 de abril de 2009

Clase teórica N° 2.
09-04-2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO

Supongo que le habrán dado alguna leída al programa y sabrán los temas que proponemos. Queremos que lean con una actitud responsable, abierta, creativa y juguetona, es decir, queremos que tengan una relación con el aprendizaje que no sea simplemente cumplir con lo que se les obliga a cumplir y tomar pasivamente la información sin ningún tipo de actividad en relación a ese acto que es el acto de aprendizaje.
En una entrevista publicada en un diario y realizada a Jaim Echeverri, el nuevo rector de la Universidad, alguien que ha tenido una historia en al Universidad, que en su momento estaba en desacuerdo con el CBC, etc., él dice que es época para que los egresados universitarios sean egresados de cabeza abierta, es decir que la Universidad abra las cabezas de los estudiantes universitarios y no que los forme en actividades puntuales o en profesiones muy cerradas. Toma un ejemplo: los egresados de filosofía están en mejores condiciones de dirigir una empresa que aquellos que han estudiado administración de empresas; quiere decir que él piensa algo que yo también pienso, que cuanto más dificultades hay, cuanto más podamos considerarnos ubicados en un momento crítico y difícil, sobrevive, y no por hacer metáfora de la teoría darwiniana,no sobrevive el más apto, pero sí sobrevive aquél que tiene más capacidad de enfrentar la situación nueva y de reconocerla como una situación nueva y de anticiparla y poder reaccionar en relación con eso, es decir tener una actitud creativa, por eso utilizaba lo de juguetona con el aprendizaje, implica no tenerle miedo, tenerle respeto, como se le puede tener respeto a un juego porque tiene sus condiciones, pero poder entrar en relación con el aprendizaje y ser creativos en relación con este aprendizaje.
Nosotros necesitamos que ustedes tengan esa actitud con el aprendizaje porque los temas, ya lo hemos dicho, son temas que hemos recortado de una amplia propuesta temática que abarca la psicología y estos temas no son sencillos, no son sencillos de entender, de aceptar, de trasmitir, entonces necesitamos que haya actividad en relación a la recepción de esta información.
La vez pasada yo hablé de un tema particular y hablé de este tema particular, la guerra, porque, lo dije, no quería hacer como que este año empezaba como cualquier otro año o este cuatrimestre empezaba como cualquier otro.
La idea es que en esta propuesta aparece la psicología en la voz de uno de los exponentes que para nosotros es mas significativo que es Sigmund Freud, un pensador al que adscribimos la creación del psicoanálisis, alguien que dialoga fundamentalmente con otro pensador reconocido por nuestra cultura como un científico eminente, que es Albert Einstein, y que en este diálogo se preguntan qué es lo que hace que los hombres sean capaces de ser tan destructivos y en este diálogo lo que ambos se plantean es que hay una condición en el hombre que hace que el hombre sea destructor del hombre, y destructor del hombre por su propia ambición. Esta destructividad que es inmanente a la condición humana, Freud la nombra instinto e “instinto, particularmente, de muerte”. El hecho de que él se plantee que existe en el ser humano algo que es tan “natural” como un instinto y que esa naturalidad lleve a la destrucción es una contradicción que existe solamente en el orden humano, no podemos hablar de un instinto de destrucción en las esferas animales, es decir en los niveles biológicos, en donde el instinto es el instinto para sobrevivir, el mecanismo fundamental que utiliza el organismo vivo para poder avanzar en la supervivencia tanto del individuo como de la especie. Por eso es que para el ser humano hablar de un instinto de muerte es hablar de una contradicción, hablar de un instinto que ya no es un instinto y hablar de un objetivo del instinto que ya no es el objetivo del instinto. Esto plantea de alguna manera, lo dije la vez pasada, que vamos a hablar de un hombre que está marcado por el hecho de lenguaje, es decir que está marcado por el hecho de pertenecer a un orden simbólico, un ser humano que no aparece de la misma manera en que nosotros querríamos vernos. Es decir en principio aparece un ser humano que en lugar de ser amable, amoroso , alguien que pretende el bien de los otros, es capaz de no ser amable, ser destructor y fundamentalmente desear la destrucción del semejante. El hecho de la guerra hace que nosotros como seres pensantes, científicos , si se quiere, podamos tener reparos y una cierta actitud de cuestionamiento y de crítica.
La guerra es un fenómeno absolutamente humano, no existe guerra en ninguna otra especie animal y la guerra es la destrucción para someter al otro para poder imponerse sobre el mas débil y para poder obtener determinados resultados a partir de ese dominio.
Esta guerra no es algo que se modifique con el tiempo, no es algo que la civilización logra transformar en los individuos, los individuos necesitan permanentemente volver a incorporar esta condición humana de respetar al otro, porque en todo individuo siempre está la posibilidad de que reaparezca el no respetar al semejante, o de considerar al semejante como una amenaza , es algo que vuelve a aparecer en todo individuo, por eso lo que quiero decir es que la civilización , esto lo dice Freud,, no es algo que se logra de una vez y para siempre, no es que, siguiendo la teoría darwiniana, dejamos de ser los grandes gorilas y pasamos a ser seres civilizados y nos podemos quedar tranquilos, no es cierto, la civilidad es algo que tiene que volver a conseguirse permanentemente, no es algo que se obtiene de una vez y para siempre que se trasmita genéticamente y que podamos estar tranquilos de que ya no vamos a volver a actitudes bárbaras como aquellas que se les atribuye supuestamente a los seres más primitivos. Ni con la experiencia como las que puedan tener determinados pueblos, de sufrimiento, de marginación, de persecución , se produce que se eviten las guerras y se evite la destrucción del otro y se transforme al otro, un semejante en un enemigo.
No necesitamos pensar lo que hoy está en la mira de las noticias, la guerra de Medio Oriente, guerra que viene de hace mucho tiempo, de dos pueblos absolutamente agredidos en la humanidad y que siguen destruyéndose tomando determinado tipo de objetivo o tomando determinado tipo de argumento para llevar adelante esa destrucción. No voy a tomar posición, sino que vemos a dos pueblos que conviven, que están uno al lado del otro, que en determinadas ciudades viven en los mismos territorios, que se están destruyendo. O una experiencia no tan lejana como la de los Balcanes, en donde también, serbios y croatas, podían destruírse aunque formaran parte de la misma familia, es decir alguien que es el vecino se convierte rápidamente en enemigo, al que hay que destruir, el que es una amenaza, al que hay que eliminar para poder sobrevivir, esta es una condición humana que Freud describió claramente como el "narcisismo de las pequeñas diferencias". Y se refiere al hecho de que por muy pequeña diferencia, a aquel que es distinto, se lo puede considerar un extranjero, pero no sólo un extranjero sino que por esta condición de extranjero, un enemigo.
No hace mucho una persona, cuando los episodios de los saqueos del 19 y 20 de Diciembre, comentaba que a la salida de un supermercado una señora, que por su imagen uno podía ubicar rápidamente en lo que sería una clase media baja, o clase baja, decía que lo que nos estaba pasando era culpa de los "bolita", o culpa de los "chilenos" o culpa de los "paragua", o no sé cómo, me olvido de cómo se utilizan esos epítetos. No hay dudas de que para nosotros, de nuestros vecinos de frontera podemos llegar a decir que son extranjeros. Podemos dejarlos ubicados en determinado lugar mientras no produzcan ningún efecto pero si existe algo que nos toca o nos amenaza es muy probable que rápidamente ubiquemos en estos extranjeros a posibles enemigos y digamos: debemos echar a los chilenos de la Patagonia, cuando después de todo es Benneton el que se compró la Patagonia y son capitales europeos o capitales yanquees los que tienen la Patagonia, pero nosotros nos creemos que en última instancia eliminando a los chilenos podemos eliminar a esa amenaza, o a los bolitas o a los paragua o a los que quieran, y aparece inclusive entre los mismos grupos. Esta situación la puedo referir a una persona que trabaja en mi casa desde hace mucho tiempo que es de origen paraguayo y que convivió unos días con un electricista que es de origen boliviano y en un momento me dijo "che, el bolita hizo el arreglo?", Y yo no podía creer que podía existir este comentario que puede ser simpático, aunque suena bastante racista y viniendo de alguien que supuestamente pertenece a un grupo que también puede ser excluido, entonces, por supuesto le pregunté de nuevo, porque no le había querido escuchar lo que había dicho y cuando lo confirmé atiné a decir: "pero es alguien que hace mucho que está acá", por el electricista , que no lo consideraba boliviano, me parecía que ya era alguien que era parte de nosotros. Me parece importante que esa condición de construir un extranjero y transformar ese extranjero en una amenaza potencial es algo que está en todo ser humano, es decir esto que en determinados momentos se convierte en algo muy evidente, en algo muy notorio, está como condición del ser humano, esta condición Freud la describió como el “narcisismo de las pequeñas diferencias”, porque, si alguien puede decir qué es lo que hace diferente a alguien de origen boliviano de alguien de origen paraguayo, lo que van a manifestar son “creencias”, sin ningún tipo de sostén verdadero, “quién es quién”, “por qué es más que quién”, “son negros”, “son tramposos”, prejuicios, no hay ningún argumento objetivamente valedero.
Esta situación que hace que el otro sea en principio un potencial enemigo tiene que ver con la idea que tenemos nosotros de nosotros mismos, algo que para el ser humano es importante pensar y es que los seres humanos nos creemos de determinada manera y creemos que todo lo que nos rodea es tal como nosotros lo creemos, es decir tal como nosotros lo vemos, tal como nosotros lo pensamos, esto implica para la psicología el entronado de una figura que en los seres humanos se llama: Yo. Nosotros habitualmente hablamos y pensamos desde la primera persona del singular, yo, y desde allí creemos construir toda nuestra realidad, todo nuestro entorno, desde este yo, lo que hacemos fundamentalmente es construir relaciones con los semejantes de absoluto amor, de absoluto odio y fundamentalmente de absoluto desconocimiento. Amamos al semejante de la forma engañosa en la que solemos amar, en el sentido en que creemos que el otro tiene todas las condiciones ideales que nosotros queremos para nosotros, lo odiamos si en lugar de ser aquel que está con nosotros se convierte en este posible enemigo, es decir en este posible vecino que nos va a quitar el lugar, y fundamentalmente tratamos de ignorar lo que verdaderamente se pone en juego en la relación con el semejante y digo esto porque existen tres pasiones. Pasiones, en tanto entusiasmos excesivos, que están organizadas en torno a este Yo, que son ejercidas por el yo, y que fundamentalmente son del orden de lo imaginario y que implican: el amor, el odio y el desconocimiento.
Decir entonces, que el yo se maneja con estas tres pasiones implica decir que a este yo , al que habitualmente le creemos, debemos no creerle demasiado, o más bien, debemos interrogarlo, porque el yo se maneja por ilusiones y por lo tanto por desconocimiento. Este yo que es el que nosotros reconocemos fácilmente, porque es el yo de la conciencia, el yo que nos identifica, rápidamente dicho, se maneja entonces con la “realidad” al servicio de un rechazo de la verdad.
La realidad para los seres humanos, en principio es una realidad imaginaria, sostenida por el yo y fundamentalmente por estas pasiones de amor odio y desconocimiento. Si decimos que en principio el ser humano es un ser capaz de destruir al otro porque el otro es una amenaza para esta integridad yoica, por lo tanto el yo se maneja con el criterio de: "éstos valen porque los quiero y son iguales a mí; éstos no valen porque no los quiero y son diferentes a mí y no quiero saber nada más del asunto".
Esto implica hablar de un hombre, cualquiera de nosotros, que en principio no es muy agradable. Alguien que se maneja con estas pasiones que son absolutamente discriminatorias, alguien que se enamora y no quiere entender por qué se enamora, alguien que odia y no quiere entender lo que le pasa, es un ser que se guía fundamentalmente por creencias, por ilusiones, por engaños y que, básicamente, construye la realidad desde su propio punto de vista, desde su subjetividad y desde su egoísmo, por decirlo de alguna manera.
Este hecho que, como yo estoy influenciado por la situación actual, hoy pongo en primer plano, es lo que vamos a trabajar durante todo el cuatrimestre como: el espacio de los fenómenos imaginarios, que caracterizan al ser humano.
Esta esfera de fenómenos imaginarios, es la que construye la realidad, una realidad que siempre es una realidad trabajada por la fantasía de cada uno y que hace que no haya posibilidad de hablar de una “realidad objetiva”, es decir que una realidad en la cual exista la posibilidad de que dos personas se pongan de acuerdo, tiene que producirse por un consenso y no de entrada. Insisto que la realidad está construida imaginariamente, es decir con la fantasía, por este yo que nos construye un mundo que por lo tanto es absolutamente ilusorio.
Pero, no existe sólo el orden de lo imaginario, los seres humanos vivimos en, o desplegamos nuestro psiquismo, en tres áreas que están integradas entre sí, que no pueden estar una sin la otra, y que actúan en conjunto, aunque en algunos momentos haya prioridad de una por sobre las otras dos. La prioridad mayor para el ser humano, es la prioridad del orden imaginario. Vivimos guiados por las imágenes, por la creencia que esas imágenes despiertan en nosotros y por las ilusiones que esas imágenes producen en nosotros y nosotros sostenemos. Sin ningún acotamiento a la fascinación de la imagen estamos en la locura, pero por lo general siempre hay algún límite.
A este orden imaginario le va a poner límites, fundamentalmente, el orden de los fenómenos simbólicos, que es esencialmente el lenguaje. El lenguaje es lo que va a intervenir en relación con la imagen para producir un límite a esta producción de un sentido yoico que no se detiene. Para tomar un ejemplo entendible en términos generales, algo que yo siempre refiero que es del orden imaginario que cada uno de nosotros diga permanentemente "el sol sale por el este". El “sol sale por el este” es una expresión de total ignorancia y de absoluto egoísmo, en donde se evidencia que el ser humano interpreta la realidad desde su propio punto de vista, esto es un fenómeno imaginario. Esto quiere decir que los seres humanos “creemos” que somos el centro del universo y “creemos” que los planetas giran alrededor de nosotros y “creemos” entonces que el sol aparece por el este y “creemos” que el sol se nos presenta y luego se oculta porque somos nosotros los que interpretamos la realidad.
Por el avance de la ciencia y a partir de los descubrimientos y de las leyes científicas de Newton, o de todos los físicos, podemos tener una idea del universo y sabemos que el lugar del que nosotros formamos parte, aunque sea en forma muy pequeña que es la Tierra, y que esa Tierra forma parte de un sistema, ese sistema es un sistema que nosotros nombramos como sistema solar. ¿Por qué lo nombramos como sistema solar?, porque el centro de ese sistema es el sol y los planetas giran alrededor del sol, entonces si los planetas giran alrededor del sol, el sol supuestamente está en una posición y nosotros somos aquellos que, estando en el planeta Tierra, giramos alrededor de este astro que es el sol y lo visitamos o dejamos de visitarlo, lo vemos o no. Por lo tanto, queda bien claro que si decimos "el sol sale por el este" es porque nosotros queremos pensar que el sol está para nosotros y no nosotros para el sol. Es el orden simbólico, que es la ley, la ciencia y fundamentalmente el orden del lenguaje, el que corrige esta creencia, esta creencia que no obstante sigue insistiendo, y que hace que nosotros por más que lo hayamos aprendido, por más que sepamos que el sol no sale por ningún lado, seguimos insistiendo que el sol sale para nosotros.
Este hecho es un hecho de estructura. La estructura del ser humano es prioritariamente imaginaria, prioritariamente ilusoria, prioritariamente de creencia.
Si fuera solamente imaginaria, si el psiquismo del ser humano se desarrollara solamente en la esfera imaginaria, estaríamos en una barbarie total, en la cual lo único que existiría es el semejante como posible objeto de amor o como posible objeto de odio, y entonces viviríamos en la amenaza permanente y no habría ninguna posibilidad de estar en grupo, de compartir nada, de tener criterios comunes de tener organizaciones, de tener civilización, de tener cultura. La civilización, la cultura, el orden , el grupo, las reglas , las leyes, el derecho, todo eso es condición simbólica. Si no existiera esta condición simbólica no habría posibilidad de convivencia, es decir estaríamos totalmente amenazados unos por otros. Esto es lo que Freud plantea, la necesidad de que exista un orden de derecho para poder organizar las relaciones entre los seres humanos. El no tenía tan planteado, como hoy podemos plantear, el orden imaginario como diferenciado del orden simbólico pero es como si en el momento que habla con Einstein le estuviera diciendo: los seres humanos somos seres que sueltos, solos, sin ninguna estructura superior que nos ordene somos capaces de destruirnos unos a otros, porque vivimos permanentemente engañándonos. Solamente una estructura que nos ordene y que él la pone como derecho, es decir como organización, solamente esto, puede acotar este funcionamiento que es un funcionamiento peligroso.
Estas dos áreas o esferas, en el sentido abarcativo del término, se juegan permanentemente, estamos hablando de algo muy genérico, estamos hablando de grupos, estamos hablando de la humanidad, estamos hablando del ser humano en sentido amplio, pero aún en cada individuo se juega esta articulación entre lo que es del orden de lo imaginario y lo que es del orden de lo simbólico.
Estos órdenes de fenómenos para el funcionamiento del psiquismo, implican un tercer término, este tercer término es lo que nombramos como real. Real, imaginario y simbólico son entonces las tres esferas de fenómenos en las cuales se desarrolla el psiquismo, que actúan una en relación con la otra y que producen efectos, una en relación con la otra.
Este real es lo que es. Para tomar un ejemplo, un árbol puede ser real para el árbol porque es lo que es, o sea, el árbol no se pregunta:-ah! si yo tuviera algunos otros cerca que cuando soplara el viento me mandara algunas ondas refrescantes, o si estuviera cerca de aquel que es más grande y me protegiera..!!. Obviamente para el árbol es lo que es, eso es lo que es, pero ni para un pájaro, ni para un ser humano el árbol es lo que es, Para el pájaro el árbol es aquel que le permite ubicarse, protegerse , que le permite hacer su nido, que le permite crear un espacio en el cual desarrollarse y para el hombre el árbol no es lo que ve, es lo que representa, es el concepto que tiene , es la utilidad que puede sacar, es la relación que puede establecer con él, es la corteza en la cual puede escribir lo que quiere, es el follaje que le despierta determinado tipo de sensaciones, etc., etc., quiere decir entonces que para el ser humano lo real está perdido absolutamente, nosotros no tenemos posibilidad de acceso a lo real, pero eso no quiere decir que lo real no exista, nosotros tenemos acceso a la existencia de lo real a partir de lo simbólico y de lo imaginario. Es decir a partir de estos dos órdenes de fenómenos que han sido desarrollados por el ser humano es que podemos dar cuenta de lo real.
Podemos nombrar un árbol, pero, en el momento en que nombramos el árbol estamos nombrando la cosa real de ese árbol, y en el mismo momento en que lo nombramos lo estamos perdiendo como cosa real, ya es un nombre. Esto es algo muy amplio, es algo que uds. ya han trabajado en lo que es comunicación, el hecho de que para el ser humano, la palabra está en el lugar de la cosa y que irremediablemente la palabra “mata” a la cosa. Para nosotros no hay cosas, hay cosas nombrables y si hay cosas nombrables es porque esas cosas no están. Esencialmente para el ser humano las cosas y objetos están irremediablemente perdidos, y porque están irremediablemente perdidos es que le podemos agregar todo este elemento que es la ilusión, la fantasía, la creencia, la imaginación y los nombres.
Si bien para el ser humano existe el orden simbólico, el imaginario y el real, tres esferas en las que se va a desarrollar el psiquismo, en los animales podemos reconocer un orden de fenómenos imaginarios, más allá del real. Los animales se manejan por imágenes y reconocen en un determinado objeto lo que es imagen para ellos, pueden darle una imagen a esa cosa, pero nunca pueden enterarse de que le están dando esa imagen, al no tener palabras, no pueden discriminar real de imaginario. Podríamos decir que si para un vegetal las cosas son como son, eso es lo real, para un animal las cosas son como las ve, pero no puede diferenciar entre lo que ve y lo que existe. Si a una paloma, en época de ovulación, es una experiencia que ustedes van a leer, se le presenta el contorno de un palomo , la sola visión de ese contorno de la paloma macho, produce la ovulación y en ningún momento la paloma está en condiciones de decir: era una imagen o era realmente un macho el que estaba ahí?.
Lo mismo que si un chimpancé se pone delante de un espejo y se la pasa jugando o buscando un chimpancé alrededor del espejo, en ningún momento puede llegar a discriminar entre el objeto real y el objeto imaginado. El objeto imaginado, el objeto visto, el objeto captado, es lo real para el animal, no hay diferenciación. Solo en los seres de palabra, en los seres humanos, es que podemos armar esta diferenciación, existe lo real diferenciado de lo imaginado y existe lo imaginado diferenciado de lo simbolizado.
Insisto que hay una preponderancia del orden imaginario también para los hombres, por sobre el orden simbólico, pero que es el orden simbólico el que pone un cierto límite a esta preponderancia.
El año pasado comencé las clases con un comentario sobre un libro de Saramago. José Saramago, ustedes lo ubicarán, es premio Nóbel de literatura, un escritor portugués que vive exiliado de Portugal, en las Islas Canarias, y escribió hace un tiempo un novela que la llamó " La caverna", entre otros libros como “Ensayo sobre la ceguera”, a propósito de lo visible. Este título remite a una imagen muy fuerte utilizada por un filósofo griego de la antiguedad, trescientos años A.C., que es Platón. Platón utiliza la alegoría de la caverna para dar cuenta de la condición humana y de la educación. Pone en boca de otro personaje nombrado para toda la civilización, Sócrates, el relato de lo que sería la caverna y aparece la idea de un comienzo de la humanidad, en el cual supuestamente algunos seres humanos podrían haber sido encerrados en una caverna, como una hipótesis, atados o encadenados por el cuello y por las piernas, de manera tal que no pudieran girar la cabeza y que estarían condenados a mirar hacia el fondo de la caverna. El hecho de que haya el fondo de una caverna es que la abertura de la caverna, que abarca toda la caverna, según esta metáfora, está a las espaldas de los individuos encadenados. Afuera de la caverna va a existir, según el relato, un terreno alto en la forma de las tarimas que utilizan los titiriteros, es decir para ocultar y para dejar aparecer los títeres como moviéndose autónomamente y detrás de este lugar un gran fuego que iluminaría el interior de la caverna con sombras.
La idea es, esto es 300 años A.C., no existía el proyector cinematográfico, que el fuego iluminaría a otros hombres que circularían transportando objetos de diferentes condiciones en esa superficie, fuera de la caverna la que proyectaría sus imágenes al fondo de la caverna, con lo cual esas sombras serían lo único a lo que tendrían aceso estos seres humanos esclavizados, encavernados como lo plantea Platón.
Los hombres de afuera de la caverna también hablarían, pero lo que escucharían los hombres encavernados, serían los ecos de la voz , no escucharían la voz directa y, el planteo fundamental de Platón en esta alegoría es que los seres humanos encavernados en estas condiciones, creerían absolutamente que la realidad es la sombra y que el objeto no existiría y creerían en la “apariencia” del objeto y no en el objeto en sí.
Creerían en el eco de la voz y no en la voz directamente. Es importante que Platón utiliza esta metáfora para decir que, si cualquiera de esos individuos ubicados desde el nacimiento en esta condición, en algún momento posterior se le quitaran las cadenas que lo obligan a mantener la cabeza dirigida hacia el fondo de la caverna y las cadenas que lo apresan para no moverse y se lo llevara a la puerta de la caverna, lo primero que ocurriría es que este ser humano quedaría absolutamente ciego frente a la visión directa de la luz y que en caso de poderlo superar, como cuando uno mira al sol y de pronto en un segundo momento puede empezar a ver el contraste, puede empezar a vislumbrar determinado tipo de imágenes, en el momento en que percibiera los objetos tal como son, diría que los verdaderos son aquellos a los que está acostumbrado a ver y que éstos son las sombras, es decir son las apariencias.
Esto que es muy interesante, les digo Platón es un pensador de 300 o 400 años AC, coincide bastante con lo que nosotros estamos planteando, el ser humano no necesariamente está en una caverna desde que nace, pero podríamos decir que se guía fundamentalmente por apariencias y que muy contadas veces acepta cuestionar esas apariencias y acepta plantearse que esas apariencias pueden ser sólo apariencias, es decir que no coincidan con el verdadero objeto o la verdad de ese objeto, es decir, si es el caso de una emoción, si es el caso de un afecto, uno puede guiarse por la apariencia sin interrogar la verdad de esa emoción, de ese sentimiento o de ese afecto.
Platón utiliza esa metáfora para decir que hay algunos pocos que pueden llegar a hacer el camino de la oscuridad a la luz y no quedarse en el intento, y que hay unos pocos que pueden luego hacer el camino inverso de la luz a la oscuridad, porque cuando vuelvan habiendo entendido que el objeto es objeto y es apariencia, y que lo que él estuvo captando permanentemente es apariencia, y luego reconoce que hay algo diferente a esa apariencia, o una apariencia distinta, podríamos decir hoy, porque no deja de ser apariencia, si vuelve a la caverna y les dice a los otros compañeros de la caverna: “miren afuera, las cosas no son como nosotros estamos acostumbrados a verlas acá”, lo más probable es que la gente de adentro rechace este planteo, que rechace esta consideración que le trae el otro y solo algunos pocos podrán decir: sí?, de que se trata?, porque no me llevas para ver si aprendo algo, para ver si puedo abrir mi cabeza, ya que estuve aquí encerrado durante tanto tiempo. Estos son términos míos, no son de Platón, ni de Sócrates, pero un poco la metáfora que utiliza es para decir que la educación no puede estar en manos de cualquiera. Solamente puede estar conducida por aquellos capaces de mirar la verdad, una verdad que en un primer momento es enceguecedora y difícil de tolerar. La verdad siempre articula una amenaza para la ilusión. Pero a mí no me interesa esta metáfora de la educación, porque entonces va a decir que es el filósofo aquel que puede educar al pueblo. Lo que me interesa que quede claro, es que esta metáfora de un estar encerrado en la creencia de que las apariencias son lo único que existe y no se lo puede cuestionar, es algo que utiliza la literatura en la escritura de Saramago. Saramago ubica esta situación, esta experiencia original de la humanidad, las condiciones para el desconocimiento, en un shopping center.
No puedo hablar de la novela porque las novelas no se las pueden contar porque se arruina la trama y entonces se desvirtúa, y después no se la lee. Yo recomiendo su lectura, es una historia sumamente tierna, como toda la escritura de Saramago, que muestra cuanto quiere a los seres humanos, y que logra que uno también pueda sentir lo mismo. Hay características de los seres humanos que van más allá de su robotización, hay la creación, la artesanía, no solo las apariencias. El poder interrogar la apariencia es ir hacia la verdad, verdad que en el orden de lo humano, se pone en juego en relación al deseo.
Es decir que, en contradicción con lo que sería el engaño permanente de las pasiones yoicas, la verdad para el ser humano está asociada al deseo, es el deseo lo que transforma esta ilusión en algo diferente, le da valor, un valor verdadero para cada uno, ya no es lo que nos dicen a todos que tenemos que ver, sino lo que yo quiero ver según mi propio interés, ganas, expectativas y por lo tanto ir hacia la verdad del deseo es un gran esfuerzo, y a veces podemos hasta encontrarnos con que no queremos lo que deseamos. Esto abre todo un tema en relación a lo conflictivo que es el deseo para los seres hablantes, que son los humanos.
Esto implica decir que los seres humanos nos conformamos rápidamente con lo que en términos de comunicación o marketing, sería el consumo de los objetos que nos vienen dados. Eduardo Galeano, el escritor uruguayo dice que “en el supermercado, los consumidores son consumidos por los objetos, la gente no compra sino que los objetos compran a la gente”, la prueba es cuantas veces nos arrepentimos de haber comprado algo que no necesitábamos o no queríamos. Las cosas se imponen y uno compra esa apariencia que es más fácil que interrogarse sobre los deseos.
No es que uno se pregunta: ¿de qué tengo ganas?, sino ¿qué es lo que me ofrecen?, y en función de eso, ¿qué es lo que yo elijo?, porque no estoy eligiendo nada, estoy eligiendo dentro de lo que me ofrecen. La propaganda de uno de los supermercados, hace un tiempo, en la competencia para ver quién vendía mejor, promocionaba un: “¿Cuándo ud. compra, elige o compra lo que le ofrecen?" y entonces no tiene posibilidad de elegir.
La idea entonces de esta metáfora que utiliza Saramago está planteada como la manera en que los seres humanos nos dejamos llevar por las apariencias que están construidas con determinado tipo de finalidad que por eso él las ubica en un shopping center, en uno de esos lugares donde está todo ofrecido para la compra.
Un antropólogo contemporáneo que se llama Marc Augé, plantea que en el orden de los fenómenos humanos no existe el espacio en tanto que real, sino que existe el espacio trabajado por la representación, es decir por la apariencia y por el orden simbólico que hace que el espacio real se convierta en algo distinto, se convierta en un “lugar”. Para los seres humanos lo que existen entonces son lugares y no espacios, esto es lo que plantea que de pronto alguien que se pierda en la selva, más allá que por instinto de supervivencia haga determinadas cosas, recorte un determinado espacio y al recortarlo lo sancione como su lugar, es decir es el lugar en el que va a habitar, es el lugar que para él tiene una cierta significación, es el lugar que él puede reconocer como diferente a otro, es el lugar en el cual él va a desarrollar su actividad.
El espacio como lo real está perdido en el sentido de que para los seres humanos lo que hay es representación de ese espacio y la representación de ese espacio transforma a ese espacio en un lugar , en un lugar imaginaria y simbólicamente acotable. Lo que es interesante de este autor es que él va a plantear que la modernidad , lo que hace es construir “no-lugares”, estos “no-lugares” son, según él lo plantea, “espacios del anonimato”. Fundamentalmente lo que él dice es así, como el ser humano no puede tener una relación directa con el espacio, tiene una relación con el espacio “imaginado” y “simbolizado” y por lo tanto con un “lugar”. Es el ser humano el que en el lugar puede construir no-lugares, construir no- lugares es construir espacios con una determinada función negativa es decir construir espacios en los que los individuos no puedan identificarse y sean por lo tanto anónimos. Lo que él está haciendo es leer las condiciones de la modernidad planteando que en la modernidad la arquitectura, la ideología mejor dicho, construye estos espacios que tienen esta función de sostener el anonimato de los seres humanos.
Y él define los “no-lugares”, fundamentalmente los shopping centers, los supermercados, los aeropuertos, las estaciones de servicio, todos aquellos espacios construidos para que la gente no se siente, para que no se reconozca, fundamentalmente para que no se detenga y para que circule, por lo tanto para que no construya en ese espacio “un lugar”. El hecho de que se sostengan estos no-lugares, tiene que estar entonces reforzado por una condición, esa condición es la publicidad, fundamentalmente este escritor, Marc Augé, dice que para que los anónimos toleren el anonimato del no-lugar tiene que aparecer como un sucedáneo, como algo tranquilizador, la imagen publicitaria, la imagen publicitaria es la apariencia, es la apariencia de los personajes de la caverna de Platón.
Leo un párrafo de este texto. El texto es "Los no-lugares, espacios del anonimato", de Marc Augé. En un determinado momento describiendo un no-lugar dice: "Asaltado por las imágenes que difunden con exceso las instituciones del comercio, de los transportes o de la venta, el pasajero de los no-lugares hace la experiencia simultánea del presente perpetuo y del encuentro de sí, encuentro, identificación, imagen. Ese elegante cuadragenario que parece experimentar una felicidad inefable, bajo la mirada atenta de una azafata rubia, es él; ese piloto de mirada segura que lanza su motor de turbina sobre no se sabe qué pista africana, es él; ese hombre de rostro viril que una mujer contempla amorosamente porque usa un agua de colonia con perfume salvaje, es también él...."
La idea es entonces que frente al no ser nada hay una propuesta y esa propuesta es ser lo que se ofrece en la imagen publicitaria, por lo tanto es engañarse, claramente engañarse, “yo soy esa imagen que veo en ese afiche publicitario”, soy ese, porque primero he pasado por la experiencia de no ser nadie, es decir ser uno más de todos aquellos que van a entrar en alguno de estos espacios y van a circular y no tener ningún tipo de identidad diferencial. Evidentemente esto es algo que lo vamos a trabajar la próxima, pero en cualquiera de los ejemplos que yo he tomado, es bien claro que el anonimato es una necesidad para el objetivo con el que está construido ese “no-lugar”, es decir que en una fila de supermercado que la gente se ponga a charlar con la cajera y le pregunte por lo que hizo el día antes y por lo que va a hacer después y por el padre, la madre o los hijos o por el estado de salud o lo que fuere, es un obstáculo para el negocio. Esa individualidad que hace que yo sea alguien y reconozca a esa otra persona como alguien diferente y por lo tanto pueda establecer una relación, es un objetivo en contra del objetivo con el que se construyen estos no-lugares.
Estos no-lugares están construidos para que cuanta más gente circule más se pueda vender, menos obstáculo haya para obtener un determinado resultado.
Entonces hay que construir espacios en donde uno no sea más que el otro, que uno entre al shopping y se despoje de todas las identidades individuales y diga soy uno más que entra en un shopping center, pero además, para que ese individuo despojado de su identidad no haga crisis de angustia en esos espacios absolutamente despojados, hay que venderle primero, imagen. Vender imagen es restituirle la apariencia para que se pueda sostener, esto habla de un tema que vamos a trabajar también mucho y que se llama la identificación y que es la condición para que los seres humanos puedan sostenerse en un no-lugar, sin sentir o experimentar crisis de angustia, desasosiego y desesperación, como si de pronto a los personajes de la caverna se los sacara a la luz, al enceguecimiento de la luz y no se les diera nada a cambio, es decir, ahí en ese momento el individuo de la caverna probablemente se angustiaría, pero lo que rápidamente va a hacer un individuo sacado de una caverna en la cual estuvo acostumbrado a las sombras, enfrentado con la luz es volver rápidamente a las sombras y a decir –“¡qué suerte tengo, esto, aunque es de mentira, por lo menos me permite saber de qué agarrarme”!. Esta es la forma en la que funcionamos los seres humanos, es decir no es entonces porque los ideólogos de los no-lugares son malos, sino porque los ideólogos de los no-lugares instrumentan una condición que es humana. La condición humana es que nos sostenemos de apariencias creemos en las apariencias, nos ilusionamos con las apariencias y es muy difícil ir más allá de la apariencia.