jueves 9 de abril de 2009

Teórico N° 5.
30-4-2002
Prof. Lic. Héctor DEPINO

Voy a utilizar la publicidad para, creo que lo planteé como una excusa didáctica para articular con algo que es el vivir cotidiano, conceptos que a nosotros nos importan de la teoría psicológica en general, de la teoría psicoanalítica en particular, que tienen que ver con la identificación, ya que partimos de la base de que el ser humano no sabe quién es sino a partir del proceso de identificación. Adopta una imagen exterior, es decir, la hace propia, se apropia de la imagen exterior; y el otro concepto que articulamos es el concepto de deseo. Dos características que hacen al ser humano, en tanto carente, carente en su origen, y que esta carencia también se lee en el orden del deseo como “no saber qué quiero” para traducirlo en los términos del lenguaje común, cotidiano. “No se quién soy”, “no sé qué quiero” es el comienzo de la vida del ser humano, consecuencia del hecho de que en el acceso a la vida cada ser humano se confronta con algo que lo preexiste, algo que le preexiste es el orden simbólico, que fundamentalmente caracterizamos como lenguaje. Esto es para plantear que en última instancia, lo que estamos haciendo es describir al ser humano en su generalidad, es decir, todos los seres humanos dependemos del orden simbólico, en el que nos incluimos, es decir , dependemos del lenguaje en el que nos incluimos y no podemos no incluirnos en ese orden anterior a nosotros mismos.
Esto está marcado por el hecho mismo del nacimiento, hecho que marca que un acontecimiento absolutamente biológico se transforma en un acontecimiento absolutamente simbólico. En el momento del nacimiento el cuerpo biológico, desprendido del cuerpo biológico de la madre, accede al mundo de la vida a partir de un acto reflejo, es decir, de un acto absolutamente biológico. Ese acto lo nombramos como grito del nacimiento o el llanto del nacimiento, le estamos dando una significación a ese momento absolutamente reflejo, en el cual el organismo necesita expulsar los restos del líquido amniótico que están en las vías respiratorias, para conectarse con el mundo exterior, para poder respirar, hablando en sencillo. Es decir dentro del interior del cuerpo materno, el organismo, ustedes saben, vive sumergido en el líquido amniótico, ese líquido es lo que hay que expulsar, vía reflejo, para poder abrir las vías respiratorias al sistema aéreo, para poder incorporar el aire. Ese expulsar es un acto reflejo pero para nosotros no es un acto reflejo, para nosotros es el llanto del recién nacido, es el momento en el cual verdaderamente llega a la vida o nos anuncia que llegó a la vida, esta es la forma en la cual no puede el organismo, no puede la biología escapar del orden simbólico, escapar al lenguaje, escapar a lo que más precisamente nosotros denominamos el orden significante. Todo hecho que ocurre en el orden de lo humano está sujeto a la interpretación, estar sujeto a la interpretación significa que siempre hay un orden simbólico que preexiste al hecho, que le da una determinada significación. Por eso es que ese reflejo no se lo toma como reflejo, se lo toma como un acto interpretable:”lloró fuerte”, “lloró débil” “va a ser Atila” “va a ser un sometido” “es una chancleta”, lo que quieran, todas las significaciones que se pueden dar en la sala de partos, en el momento en que esa persona, por llamarla de alguna manera accede a la vida, ya tiene una determinación que es una lectura que hacen los que la reciben a la vida.
Por supuesto que ese cuerpo que acaba de producir un reflejo no tiene la menor idea de todo lo que se piensa de él, ni de todo lo que se vino pensando durante los nueve meses de su gestación, y..no sé, desde que la mamá tenía 12 años y soñaba con tener hijitos, evidentemente la vida es algo sumamente complejo como para poder tomar un ejemplo y trasmitirlo. Lo que sí me interesa, es decir que en ese momento un hecho absolutamente biológico pierde absolutamente su biologicidad. Por supuesto si ese chico está en riesgo de vida aparece nuevamente la biologícidad, hay que entubarlo, hay que cambiarle la sangre, hay que ponerlo en una incubadora, porque hay que defender ese organismo, para que ese organismo funcione normalmente como organismo. Ya una vez accedido a la vida, ese organismo necesita ser una persona y necesita ser importante para otra persona, otro ser humano que sea capaz de sostenerlo. Eso es lo que se ha comprobado, que evidentemente una criatura que enferma, si no tiene el sostén del adulto a través del afecto, del reconocimiento a través del cariño, muere por más cuidados médicos que reciba. Esto ha sido muy estudiado en las “Casa cuna”, en los hospitales para niños en general. O sea que en el momento en que se corta el cordón umbilical, es decir, se corta el fluido sanguíneo del cuerpo materno al cuerpo del feto, por lo tanto pasa a ser bebé, a partir de ese momento se necesita el contacto, el sostén afectivo, llamémoslo psicológico de un adulto que sea capaz de recibirlo a la vida. Bueno, esto llevándolo a una situación límite, a una situación extrema pero para que entiendan que en el orden humano hay cosas que están dadas “per se”, que no es algo que lo tengamos que inventar, ni que son fortuitas. Es decir, entramos a un mundo simbólico, y no hay posibilidad de no entrar a un mundo simbólico, eso que quede claro, y que como consecuencia de entrar a un mundo simbólico, siempre tenemos una distancia con el orden de la realidad, o mejor dicho, en relación a lo más preciso, que es en relación al orden real, el orden de fenómenos reales, a lo que accedemos solamente a partir de representaciones. O sea que ya no es “las vías respiratorias” que están funcionando en el orden de lo material, por decirlo de alguna manera, sino que son esas vías respiratorias que producen mensajes que son entendidos, que son escuchados e interpretados por otro ser hablante que es un adulto. Por eso es que el acceso a la vida, es un acceso temporal, algo que se va produciendo, no es algo que se produce de una vez y para siempre, sino que es algo que se va construyendo permanentemente, esa construcción tiene que ver con el sostén de los adultos que lo reconocen como un producto y que le dan un lugar en el afecto, ese lugar en el afecto es irremediablemente un lugar simbólico. Más adelante, cuando ese bebé que ya accedió a la vida y ya accedió al orden simbólico, empieza a jugar con los sonidos, empieza a descubrir, descubrir queda mal, pero es la forma como los adultos podemos hablar de un bebé, pero que empieza a poder sentir sensaciones agradables al hacer ruiditos con su sistema fonatorio, llega un determinado momento en que está planteando ese ma-ma ma, ese laleo que hacen los bebes, ese pa pa pa, que es simplemente un juego, un juego fonatorio, que siente que es capaz de hacer ese ruido, descubre que hacer ese ruido es agradable y no es que, como creemos los adultos, así como creemos que el sol sale por el este, no es que me reconoció y entonces dijo papá, no es que me reconoció y entonces dijo mamá, sino que estaba jugando y la mamá se puso tan contenta que dice: “¡mamá, dijo mamá! o “papá, me dijo papá! Ahí lo sanciona y el pibe se aviva que a partir de ahí, la mamá se pone contenta y va a decir : mamá! y el papá se pone chocho y va a decir “¡papá!”. Esto es lo que ocurre, no es que los seres humanos nacemos con la capacidad de reconocer al otro y de sancionar la función del otro, es a través del adulto que nos quiere, que los seres humanos accedemos a estos lugares, lugares absolutamente simbólicos, y que están sancionados por el orden de la palabra. También es gracias a la presencia del otro, gracias a la presencia del adulto, que nuestro cuerpo deja de ser un cuerpo absolutamente manejado por la biología, es decir manejado por el instinto, y pasa a ser un cuerpo que es capaz de generar sensaciones placenteras, es también la presencia de ese adulto que va a sancionar zonas del cuerpo como zonas capaces de generar placer. Esas zonas erógenas, entonces, no se construyen desde la biología, sino que se construyen desde la relación con el otro. Es por la existencia de la mamá, y en este caso del pecho, que el bebé puede reconocer como una zona placentera la zona de sus labios, la zona de sus labios en contacto van a generar una satisfacción que le da a esa zona un valor erógeno. esa zona como valor erógena, se sanciona como zona oral porque es la zona de la alimentación, es la zona de la boca. Luego la segunda zona que va a cobrar significación en el cuerpo, por armar una cosa más descriptiva, es lo que se considera la zona anal. La zona anal es una zona del cuerpo también generadora de placer. Esto quiere decir que en determinado momento, se empieza a reconocer que esa zona es también importante para la mamá, porque la mamá le empieza a decir: “hacé cacá alli” “avisame cuando quieras caca”, “si tenés ganas de hacer caca, llamame” bueno, esas cosas que dicen las mamás, qué sé yo... con lo cual empieza a darle importancia a una parte del cuerpo, que una parte del cuerpo es importante para la mamá, quiero decir, no es que nuestro cuerpo tenga ya una parte importante, esa parte importante en cuanto a sensaciones, tiene que venir sancionado de parte de la mamá. Junto con esto, lo que podemos decir, es que aparece otra zona erógena, que es la zona genital, pero básicamente antes de la genitalidad, por decirlo de alguna manera, sería la zona de los genitales en su función de micción, es decir la zona uretral,y el placer en la micción, para luego “investir” con satisfacción, los genitales externos: pene y clítoris. Lo que me interesa es decir que el cuerpo es un cuerpo trabajado por el interés que el adulto tiene en relación a ese cuerpo. No es un cuerpo biológico, no es un cuerpo de la naturaleza, no es un cuerpo instintivo, es un cuerpo que construye zonas generadoras de placer, por lo tanto, en el orden de lo humano, estas sensaciones van a constituir la forma en la que se va a vincular con otro cuerpo. El cuerpo del chiquito se vincula con otro cuerpo, el cuerpo de la madre, habla de una vinculación con sentido, ya no es una vinculación absolutamente espontánea, como lo que decíamos del animal, que come por instinto, sino que acá, el ser humano come por una necesidad, pero esa necesidad queda rápidamente subsumida al placer. Esto es básicamente descriptible, en el hecho de que el bebé mama, incorpora de la leche materna o del biberón, lo que fuere, y una vez saciado su hambre, una vez que incorporó todo lo que necesitaba para tranquilizarse, sigue jugando con el pecho de la madre, sigue jugando con la tetina de la mamadera, o tiene lo que es el uso del chupete, con esta práctica de succión con lo succionable, también puede ser el dedo, lo que fuere. Esto ¿qué quiere decir? Quiere decir básicamente que en el orden de lo humano, lo que hay es búsqueda de placer, como un plus independiente de la satisfacción de la necesidad. Por lo tanto no estamos en el orden del instinto, estamos en el orden de la pulsión, es algo que se construye en la relación con el otro, con el otro adulto que lo sostiene. Por lo tanto, partimos de esta carencia, es decir, el ser humano es carente en cuanto que no sabe qué quiere, y va construyendo lo que quiere, a partir de lo que se le ofrece. Es decir, no sabe que lo que quiere es el pecho, solo cuando la mamá le ofrece el pecho, y él puede acceder a ese pecho, que es la satisfacción, puede decir: ¡oh, eso es lo que yo estaba esperando!. Me parece que es importante que quede claro que el orden del deseo, el tiempo, el tiempo verbal es el tiempo futuro, o en todo caso, como acabo de utilizarlo yo, un tiempo pasado, pero nunca un tiempo presente. No es que yo digo “quiero tal cosa” es “yo quería tal cosa” o “yo hube querido” como se dice ese tiempo verbal.
-yo quise...
-yo quise, pero más en el sentido que: “lo que yo quería era lo que apareció”, o sea nunca un saber qué se quiere, leerlo como: eso apareció? Ah! Eso era lo que yo quería; o yo quiero algo que va a aparecer, no hay un tiempo presente. Lo decíamos en función de la publicidad que la publicidad articula esta variable, la publicidad articula algo del orden de la promesa, articula algo por venir, que ese algo por venir tiene un valor porque nosotros, como seres humanos, no tenemos idea de lo que queremos, sino que estamos a la espera de algo que se nos ofrezca para esta insatisfacción, o esta sensación de algo como falta. Por eso es que cuando queremos definir algunas caracterizaciones de lo que sería algo específicamente en el orden de la psicología o el psicoanálisis, lo nombramos como objeto, objeto para el deseo, y utilizamos tres categorías: la categoría de un objeto que tenga algo de perdido, un objeto que tenga algo de prohibido y un objeto que tenga algo de perteneciente a otro. Y si uds. toman estas categorías, y por ejemplo toman la publicidad pueden ver que articula estos tres conceptos. Articula el hecho de que “lo tiene o lo pierde” o “ya lo perdió y entonces puede obtener algo a cambio” o “para ud no es, es prohibido y por lo tanto, despierta mayor interés”, o como consecuencia de eso”si ud. lo perdió o ud. no puede tenerlo, otro sí lo tiene y entonces despierta más interés lo que hablábamos ya en algún momento de la campaña que American Express hizo hace un año, ésa de los afiches en los que aparecía el fondo de la tarjeta y la imagen de alguien reconocible, y alguien que tiene una cierta identidad, y ... no sé, decía nada más que eso, no había ningún mensaje más que el mensaje visual, que implicaba algo que es, bueno: “hay quienes pertenecen porque la tienen”, “hay quienes la tienen porque merecen tenerla” y “hay quienes no la tienen porque no merecen tenerla”, entonces uno decía “bueno, quiero formar parte de esos que la tienen y entonces, consigo la tarjeta para pertenecer a... qué sé yo, no sé quiénes estaban..Bueno, lo que es interesante es que articulan una condición de estructura, o sea que eso es así, todos podemos sentirnos tocados. Creo que era American que también hacía una publicidad televisiva que era un auto que iba circulando, marcando determinados grupos de pertenencia, unas señoras de la Recoleta, o en el microcentro señores con maletines o casas importantes, etc, para decir que había un determinado grupo al que iba dirigido, bueno, tener ese producto era pertenecer a ese grupo, y excluir a los otros, no? Porque esa es una de las ventajas, si yo pertenezco, dejo afuera a otros, evidentemente yo no me quedo con ganas, o creo que no me quedo con ganas, seguramente hay otro grupo en el cual yo voy a querer entrar y entonces yo me quedo con ganas. Pero la idea entonces, es generar algo de esto: usted no puede!!. Hay una publicidad que a mí me impactó mucho, también televisiva, que era de un hombre que salía con una caja enorme de una casa de electrodomésticos y la estaba poniendo en el baúl del auto y una voz en off le decía: cómo!? ¿y no tiene una conexión con no sé qué cosa..., y al pobre hombre se le transfiguraba la cara, porque todavía no lo había usado al televisor y ya era viejo, ya había perdido el valor porque había otro que tenía un elemento más que era importante. Bueno, esta es la forma en que trabaja la publicidad, porque así es como trabaja el deseo. Si yo me acabo de comprar algo, y me entero que hay otro mejor, yo ya me voy a quedar con que me perdí el mejor, quiero tener el mejor, pero básicamente algo me perdí. Algo que me es prohibido y algo que le pertenece a otro. Bueno, digo que le pertenece a otro, ya está en la Biblia, ya está en los mandamientos: no desearás a la mujer de tu prójimo, por que lo pusieron? Porque es la más deseable, digamos, por qué habría que sancionar esto, porque aparece un interés mayor con que pertenezca a otro. De dónde viene esto en la teoría? De la teoría viene el hecho de que, como dije en términos generales, del hecho de que todo objeto es básicamente perdido, porque para el orden de lo humano, no hay posibilidad de tener un objeto predeterminado. Con lo cual podemos decir, si el objeto para el deseo es perdido, es porque existe el lenguaje, que en otros términos seria como decir ”la Cosa”, filosóficamente hablando, “las cosas” semiológicamente hablando, están perdidas en la medida en que existe la palabra, y fantasmáticamente, fantaseadamente, para construir una teoría mítica, lo que está para el ser humano irremediablemente perdido, puede tener un nombre y ese nombre tiene que ver con la madre: “mamá”...(¡he llegado a sorprenderlos, o fue el avión?). Es decir, el lenguaje es lo que nos separa irremediablemente de las cosas, por lo tanto si somos deseantes es porque esa cosa está perdida para nosotros, queremos acceder a ella porque la perdimos, la perdimos por estructura, ya no podemos tener una cosa que nos satisfaga como el animal, un animal puede tener una cosa que lo satisface, nosotros, como está la barrera del lenguaje que nos separa irremediablemente de las cosas, la perdimos, es decir, el objeto del deseo tiene algo del orden de lo perdido y por eso es que nos vamos detrás de eso.
Hasta ahí me siguen? Es una forma de pensar la estructura psíquica, somos así, es la forma en que nosotros podemos relacionarnos con los objetos de satisfacción, como cosas perdidas, como cosas a las que no tenemos acceso directo. Para articularlo en una especie de cuentito, y que se entienda un poco más, esta idea de lo perdido, decimos que eso que perdimos es a nuestra madre, en nuestro imaginario, se dan cuenta? Nosotros no nos ponemos a pensar, nadie pensaría: ah, porque tengo lenguaje entonces no están las cosas, entonces yo quiero, tengo que hablar, y le doy significación a las cosas, y entonces las cosas se me escapan y siempre se me están yendo. Nosotros no pensamos así, pensamos en sencillo, en una teoría más entendible, de que estábamos bárbaro dentro del cuerpo materno, estábamos en una situación de total placer, de total comodidad, de total ausencia de tensión, y se produce este momento en el cual aparece el tembladeral, el feto que estaba de lo más tranquilo ahí adentro, llega un momento en el cual, algunos dicen que ya quiere salir, otros que lo sacan a patadas; pero esas ya son formas de entender el hecho, de significar el hecho. La cuestión es que el ser humano accede a la vida, se corta el cordón umbilical, y tiene que respirar porque si no se muere. Antes le venía todo el oxígeno vía el flujo sanguíneo, es decir que no había que hacer ningún esfuerzo y tiene que empezar a esforzarse por vivir en este valle de lágrimas que es la vida!!. A partir de ahí, ya nunca más se puede poner a dormir como dentro de la panza materna, aún cuando lo imagine, aún cuando siempre esté como una fantasía de los seres humanos volver a esa situación de ausencia de tensión, estar en una isla abanicado por una mujer única..., qué sé yo, la fantasía, o en el caso más extremo vía las drogas. Acceder, tener contacto con una droga que anule la tensión al punto tal de producir una situación equivalente a la ausencia de tensión, del momento prenatal, que generalmente es vinculado con la muerte, porque, bueno, un heroinómano va a acceder a la muerte, en última instancia, vía la droga, vía la búsqueda de ausencia de tensión a lo que se accede es al final de la vida, no? Por lo tanto esa situación está irremediablemente perdida. Esa situación irremediablemente perdida está luego construida o reconstruida imaginariamente por todos nosotros como un “paraíso perdido”, y ese paraíso perdido lo podemos nombrar mamá. Cuando estábamos adentro de mamá, todo estaba bárbaro, no nos dábamos cuenta, no hay ningún registro, por eso digo que después es que nos inventamos este momento original como el paraíso perdido, por eso tiene valor...si tiene valor como paraíso es porque a Adán y Eva los rajaron de ahí, como dice el mito, los echaron, por qué? Porque desearon, es decir que el deseo construye el paraíso que existió y que después se deseó porque se perdió, en el mismo momento en que se desea se construye el paraíso como algo que se pierde. Es decir, en el momento en el que accedemos a la vida, y nos damos cuenta, ojo, cuando yo digo nos damos cuenta no nos damos cuenta nada, esto es algo que reconstruimos, cuando aparece el trabajo de vivir, es que decimos: qué bien que estábamos antes; y eso no tiene nada que ver con lecturas políticas – sociológicas, etc. Entonces nombramos mamá a eso, perdimos a mamá, cosa que existe en la realidad, en cualquier ser humano, por más grande que sea, alguien que está en transito de muerte o en una situación límite, amenazado, generalmente nombra a la mamá, en situaciones extremas; es un dato, no es una invención.
Intervención: ..comentarios sobre sexo femenino o masculino.
Respuesta: No, no creo, yo creo que en principio no hay diferencia de sexos en eso, somos deseantes porque nos falta algo y nos falta tanto a uno como a otro, después se complejiza, pero la relación con nuestra madre es algo fundamental y original tanto para el hombre como para la mujer, no hay diferencia. Después sí, porque hay diferencia en el momento en que se sanciona que la anatomía nombra a alguien como varón y nombra a alguien como hembra, pero además, la identidad sexual es algo que se construye y no existe desde el primer momento. Pero lo que importa es que tanto para la bebita como para el bebito la mamá es lo más importante, y no hay otra; cuando se llega a una situación límite, la referencia es a ese nombre “mamá”, nadie pide a papá, no aparece papá, en el imaginario de cualquiera de nosotros no aparece, pués no aparece como alguien que mima, que sostiene, que arrulla, que da placer, en general son nombres que atribuimos a mamá, o son sensaciones que nosotros nombramos como “mamá”. en la situación límite lo que se busca es una mamá, no un papá. Ya vamos a ver que papá aparece en un segundo momento, digamos en un segundo momento en el cual esa mamá que se perdió, se recupera, vía el contacto directo con ese cuerpo, ya extraño, porque ya se ha producido la separación, entonces en un primer momento se pierde originalmente, pero se pierde ya antes de saber que uno lo pierde, o sea se pierde en el momento que ya se perdió, no hay forma de nombrarlo. No es que uno dice: “¡Uy, ahora ya salí de acá adentro, ahora tengo que hacer un esfuerzo para respirar. Qué bien que estaba ahí adentro!, pero bueno, yo la verdad que quiero ahora estar acá afuera!”, nada, todo eso no existe, esta es la forma en que nosotros leemos este momento original, y por eso es que nombramos algo como perdido, que perdimos como estructura, es decir todos, y que a eso perdido entonces lo podemos nombrar mamá. Ya lo perdimos y lo reconocemos en momentos en los que estamos muy al borde, muy amenazada nuestra vida, nosotros nos referimos a ese momento con el nombre de mamá. pero como dije antes, en el momento en que se pierde esa mamá se recupera rápidamente otra mamá, porque si no hay mamá, el ser humano no sobrevive. Si no hay una mamá que entonces dice: Uy, llegó Juancito, que lo estaba esperando hace nueve meses o 25 años, no importa desde cuando estaba esperando tener un hijo, es una idea que es totalmente así. Es como el chiste de Mafalda, de Susanita. Le preguntan cuál es el tiempo futuro perfecto del verbo amar y ella dice “hijitos”, y ella tiene 9 años, es decir, es una nenita que ya está pensando en que lo que quiere es tener hijitos, porque es un deseo femenino, absolutamente femenino. Entonces pasó un montón de tiempo hasta que llegó Juancito, y la mamá lo quiere, y la mamá lo protege, y la mamá le da mimos, y la mamá le da la teta, lo atiende y lo hace sentir bien y entonces de pronto, Juancito empieza a decir: bueno, tengo mamá, todo lo que quiero es a mamá, que mamá esté ocupada de mí; por supuesto no lo piensa pero empieza a diferenciar, si mamá está me siento bien, si mamá no está me siento mal, si mamá no está cuando yo siento cosas desagradables, me siento mal, bueno, todo eso. Y empieza a darse cuenta, bueno no, a tener el dato irremediable de que a veces la mamá no está, que está siempre presente, y cada vez que él empieza a sentir algo , como que tiene hambre, como que le aprieta el pañal, o como que le quema el pis, o como que tiene gases, lo que fuera, tiene que hacer una especie de sonido para que la mamá aparezca, llora, y de pronto la mamá que no tiene la menor idea de lo que le pasa, lo da vuelta, le saca el pañal, le da la teta, y cuando termina de hacer todo eso el nene sigue llorando, y bueno todas esas cosas que tienen que ver con la relación que se establece entre ese bebé y esa mamá. pero para ese bebé aparece una mamá que a veces no está, hay momentos en que no está y entonces aparece claramente que esa mamá no está porque está con otro. Invéntenselo, es para entenderlo, no es que un bebé va a decir “está-no está”, Si está, está conmigo, si no está, ¿con quién está? Con otro. Entonces mamá está con otro, yo quiero a esa mamá que está con otro, que le pertenece a otro. O que es posible que esté con otro, más adelante él va a decir, ese otro generalmente tiene un sonido más grave, aparece por ahí pisando fuerte, ronca, grita, exige la comida, háganse la historia que quieran, pero va a ser papá, o sea, va a venir después como papá, o sea que yo comparto a mamá con papá, o sea hay dos, irremediablemente... hay miles... puede haber otros, qué se yo. Ese papá se puede multiplicar, ese papá puede ser el tío, todos los señores que quieran puede ser el despertador, puede ser el jefe de la oficina, que no necesariamente tiene que ser de sexo masculino, puede ser el libro que le atrae, un programa de TV, la vecina, lo que fuere, todo lo que me separa de mamá, en principio es papá, después más adelante va a quedar mas claro que es papá. Cuando ya empieza a tener un desarrollo distinto y una relación distinta con mamá, ya crecido el ser humano, llega un determinado momento en que pasa el bebito, el varoncito especialmente, para la mujercita también pero ya ahí parece otro tema complicadísimo de transmitir, pero seguro que lo preguntan, un momento en que el varoncito está absolutamente enamorado de la mamá, no hay nadie más lindo que la mamá, no hay nada mejor que la mamá, nadie más importante (“no hace las milanesas como mamá!), eso es largo, no se termina fácil, tampoco los papás se terminan tan fácil, y entonces va a aparecer un señor que dice: “bueno, todo muy lindo, vos estás muy contento con tu mamá pero a mamá me la llevo a la cama y vos te vas a tu cama, o ella viene al cine conmigo y vos te quedás con la mucama”. Lo que quieran, pero aparece ya un acto que le da sentido a esta idea que tenía antes, si mamá no está, está con papá, y ahora es cierto, aparece un tipo, un hombre, puede no serlo, puede ser una señora también, pero que cumpla la función de decirle, esta mujer es mía, por lo tanto vos no podés. Para vos es prohibida. Este es un momento en donde ya están organizadas ciertas cuestiones del psiquismo, que permiten que el chico relacione el placer con la prohibición: tengo placer con mamá, me siento muy bien con mamá pero hay alguien que dice que eso no puede ser, esto es muy complejo, no podemos transmitirlo en detalle, pero, aquí aparece todo lo que sería la emergencia del cuerpo sensual, es decir la emergencia de la sexualidad infantil, y por lo tanto, cuando aparece esta prohibición, también aparece la prohibición de la satisfacción masturbatoria, en general los chicos descubren el contacto con el propio cuerpo en estos momentos; es el momento en el cual ya no existe la idea de una mamá que fue una sensación, que perdí, como el paraíso perdido, no es la idea de un papá como eso que me ausenta a mamá, ya aquí aparece la idea de un cuerpo que tiene sensaciones que están vinculadas a otro cuerpo, el de la madre, y que aparece un tener cuerpo, cuerpo que, como ya habíamos dicho, tiene un valor simbólico: ese cuerpo me pertenece, no te pertenece a vos. No sólo no te pertenece sino que además está prohibido para vos, porque es mío. En ese momento lo que dice la teoría, es que el padre interviene encarnando la ley, encarnando la prohibición, planteando que tanto uno como el otro deben separase. Lo que importa de la prohibición es que va hacia los dos términos de la relación. Hacia el hijo diciéndole: “no podés más obtener este placer con mamá”, y hacia la mamá: “vos no podes más obtener este placer con tu hijo”. En términos más específicos es la prohibición que vamos a ver más detenidamente más adelante, que se nombra como prohibición del incesto. El padre dice”vos no podés buscar más satisfacción con tu madre” y a la madre le dice”vos no podes reintegrar lo que expulsaste” es decir, no podés volver a obtener esa satisfacción que es: la cara de las señoras embarazadas que se las ve felices, ¿no? Se sienten completas. Esa es una prohibición, que no toma estos planteos tan serios, sino que es simplemente que “bueno, llegó el tiempo de que el nene vaya al jardín, en casa se aburre” y que aprenda que hay otras mujeres, una segunda mamá =la primera maestra, y a la mamá también: “es tiempo de que este chico haga otras cosas, es el momento de la separación”.
Bueno, no es temporal, lo estamos armando en algún momento para que el cuentito nos sirva para pensar una estructura, pero esto es algo que…bueno, que los psicoanalistas se rompieron la cabeza, trataban de ubicarlo alrededor de los cinco años, luego lo adelantaron a los primeros meses de vida, básicamente porque son cuentos, son mitos y como todos los mitos tratan de explicar algo del orden de la estructura.
Pero bueno, no sé si he podido transmitirles la idea de que la condición de perdido, prohibido, y perteneciente a otro, es una condición de estructura para el deseo, entonces si alguien quiere generar este movimiento deseante, con reforzar alguna de estas condiciones lo produce. ¡Que mejor cosa que decir:”prohibido para menores”, que aparece ahí el entusiasmo, ¿no?, los chicos antes, no sé si ahora existe eso, pero antes “prohibido para menores de 14 años”, era indicador de un rito de pase, como en las culturas llamadas primitivas. Ir al cine a ver una película prohibida, fuere lo que fuere, un documental horrendo o algo erótico, es consecuencia de la prohibición, por lo que el interés se ve acentuado.
Esto quiere decir que el objeto de satisfacción, o asociado a ella, es tanto un objeto que ya pasó, o que todavía no apareció, que está siempre como potencial, porque en el momento que se obtiene pierde el valor.
En tanto pensamos al deseo como inconsciente, es decir movido por lo reprimido, por aquello que por estructura está excluido, fuera de su realización, es a través de las formaciones del inconsciente que podemos acercarnos a su manifestación.
Dijimos que las formaciones son cinco, nombramos los síntomas, los lapsus o actos fallidos, los sueños, el chiste y la producción artística, y nos interesa tomar en particular, ahora, el trabajo del sueño, que en tanto equivalente al síntoma como todas, se particulariza en que, en su “decir y no decir”, trabaja metafóricamente y metonímicamente para generar un producto nuevo, que muestre sin mostrar, o muestre con tanto disfraz que no se descubra verdaderamente lo que se muestra.
El sueño dice del deseo pero en tanto velado, en su producción el deseo se hace presente, cuando en general es de un tiempo pasado o futuro, y eso se llama “realización del deseo”. El sueño es una realización del deseo, lo hace presente, pero al costo de ocultarlo, disimularlo, etc.
Tomamos el ejemplo del sueño porque está cerca de las fantasías, esos sueños cuando estamos despiertos, que son parecidas a las escenas de los mensajes publicitarios.
No obstante, cualquier formación del inconsciente tiene su misma función, un acto fallido, una equivocación con el habla, una palabra sustituida, hace presente lo que debería permanecer ausente. En cualquier acto fallido, en cualquier lapsus verbal, se dice lo que no debería decirse, pero aparece en un contexto en el cual al tiempo en que se lo dice se lo enmascara. Hay un video, de un tal Arias, que se llama algo así como, “Las patas de la mentira”, que se saben que son cortas, en donde recopila dichos equívocos por parte de figuras políticas, por ejemplo, Duhalde diciendo, “a partir de ahora vamos a “recurrar” las provincias en lugar de recorrer, donde para quienes no conocen el sentido de la palabra para el lenguaje marginal sería una simple equivocación, pero si no, una denuncia involuntaria. Un político no puede decirlo sin un traspie, sería su condena. Alguien también puede decirlo con un síntoma, porque nadie puede confundirlo con un acto voluntario y conciente. Si alguien tiene un síntoma como manifestación de algo en el orden de lo psíquico, un síntoma conversivo o una fobia o una idea obsesiva, o lo que fuere, esos síntomas hablan pero en una lengua extraña, pero están diciendo lo reprimido. Los sueños también, por eso los sueños hacen presente una articulación que siempre se escribe en un tiempo pasado o futuro, que es el tiempo gramatical del deseo en tanto no realizado.
Vamos a trabajar algún sueño de ficción. Antonio Tabucchi es el autor de un libro titulado: “Sueños de sueños” en donde este escritor italiano inventa sueños que pudieron haber tenido personas conocidas de la historia de la cultura, es decir, a algunos de los personajes de la historia de la Humanidad, les crea un sueño. Estos sueños están trabajados, deformados como los sueños, pero artísticamente, con lo cuál están más próximos a las fantasías concientes con lo que pueden compartirse, y tienen belleza. Por lo tanto son sueños en los que nosotros reconocemos anhelos, o deseos concientes, y no al deseo reprimido e inconsciente, que es singular del sujeto que sueña.
Tabucchi dice que todos esos relatos son ”tan sólo pobres suposiciones, pálidas ilusiones, inútiles prótesis” creados por el deseo de conocer los sueños de los artistas admirados, e inventa sueños de Caravaggio, de Goya, de Freud, de Collodi, el creador de Pinocho, de Dédalo, de Toulouse Lautrec, y muchos otros.
Leer estos sueños nos acercan al hecho innegable de que desde siempre el sueño ha sido considerado como el tiempo y espacio en el que la realidad, como representación de lo reprimido es superada o transformada.
En el caso de Dédalo, personaje legendario, padre de ese otro gran símbolo de la libertad que es Icaro, es encerrado junto con su hijo en el laberinto de Creta que el mismo Dédalo construyó, y del que logran escapar gracias a las alas que con plumas y cera pudo construir.
La historia refiere que Icaro se aproximó tanto al sol que por efecto del calor la cera se derritió y cayó al mar. Una de las tantas versiones de que los anhelos humanos de libertad son castigados, aunque refieran al hecho de volar como los pájaros.
En el relato, el minotauro, ser mitológico mitad hombre y mitad toro, quien cumple la función de carcelero en el laberinto, es un ser tierno, enamorado de la luna, y que gracias a las alas de Dédalo logra satisfacer ese deseo-anhelo de llegar a ella, y liberar su amor.
La historia que corresponde al sueño de Henri de Toulouse-Lautrec, pintor y hombre infeliz, refiere la limitación que experimenta en no ser correspondido en su amor por la bailarina de Can-Can, Jane Avril, a causa de lo que cree es su fealdad, o sus condiciones físicas poco standards. En el relato, sus piernas se alargan y logra transformar su baja estatura, para estar a la altura de ese “objeto ideal” que es Jane. Es también muy interesante como en este sueño se va desplazando el impedimento entre dos adultos, a una relación infantil y maternal, donde el matiz de prohibición es más notorio.
La referencia bibliográfica es: Tabucchi, Antonio. “Sueños de sueños”. Ed. Anagrama. 1996.